Ciudad de Buenos Aires

Movilización contra el acuerdo porcino con China

Organizaciones de izquierda y de defensa del medio ambiente convocaron a concentrarse en la embajada de China contra el acuerdo para instalar mega granjas porcinas en Argentina. Entrevistamos a Guillermo Folguera, biólogo e investigador del COCINET, sobre las consecuencias ambientales del acuerdo.



Entrevista a Guillermo Folguera


El acuerdo impulsado por la cancillería argentina todavía «se está cocinando» entre cuatro paredes y permanece sin publicar oficialmente. En las redes circularon datos diversos datos muy disímiles sobre el monto de la inversión, la multiplicación de la producción que se produciría en el país, etc. Pero en todos los casos aseguran que es una inversión significativa.

Se habla de un monto multimillonario que multiplicaría por 14 la producción que ya tiene nuestro país, y que incorporaría un modo industrial de producción (modelo chino) donde se producen muchísimos animales en poquísimo espacio de manera industrial-masiva.

Quienes salieron a celebrar inmediatamente fueron las empresas que venden granos, alimento para animales y los laboratorios,  los remedios con los cuales los animales se «alimentan» para soportar las condiciones y sobrevivir al terrible martirio de las granjas industriales.

La discusión se está dando entre cuatro paredes, en una mesa cerrada, como si fuera una discusión que no atañe al conjunto de la sociedad. Pero la realidad es que se están tomando decisiones que afectan la naturaleza y el medio ambiente, la salud de los consumidores y la economía de nuestra nación.

Más allá de la propiedad privada del suelo o los animales (que los capitalistas consideran inviolable), la tierra, el aire y el agua, privados o no, son bienes comunes necesarios para la existencia misma de la vida humana. Si se usan mal, el efecto recaerá sobre las actuales y futuras generaciones.

Tener encerrados 10 mil cerdos en una granja industrial, como sucede en la producción industrial china, implica usar determinados antibióticos, darles de comer determinado tipo de comida que se produce bajo determinadas condiciones, generar a su vez cantidades industriales de deshechos y residuos. Representa una forma de explotación netamente extractivista y destructiva que, sin duda, va a generar terribles daños a la naturaleza.

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¿Por qué esta inversión china?

China necesita sacarse de encima las «fábricas de pandemias» que son este tipo de producción. La producción industrial de animales es una de las causas de la propagación de diferentes enfermedades.

Además del Covid-19, China está sufriendo a estas horas la peste africana porcina y la gripe porcina. Ambas están asediando su producción alimentaria, por lo que necesitan con urgencia mudar su producción para sacarse de encima la peste, y los elegidos parecen ser aquellos países donde esas pestes aún no existen.

Hace dos años apareció la peste porcina africana, que ataca exclusivamente al cerdo (no se transfiere a humanos), pero tiene una altísima tasa de mortalidad. Entre el 30% y el 40% de la población de cerdo en China murió por esta enfermedad. La alta mortalidad de los animales y la alta demanda que hay en el país asiático generó que la carne de cerdo aumentara un 40% su precio en el último tiempo.

Otro aspecto a destacar es la medicalización de los animales. Los laboratorios celebran la llegada de estas inversiones porque van a multiplicar la venta de dosis de antibióticos y medicamentos que se utilizan en los animales para soportar las durísimas condiciones de vida de la producción industrial. El sobre-uso de antibióticos también deviene en que los antibióticos tengan cada vez menos efectividad, lo cual es un problema de salud pública mundial.

En tercer lugar, un avance en la producción industrial de carne de cerdo podría implicar ampliar la deforestación expandiendo la frontera agropecuaria, avanzando en la reducción la naturaleza a su mínima expresión para hacerle lugar a estos campos que sirven para exportación.

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La destrucción capitalista voraz sobre la naturaleza, con sus efectos en el cambio climático puede llevarnos a una situación mucho más grave que el coronavirus. La pandemia mundial debería ser un punto de inflexión para criticar el modo de producción capitalista, su relación con la naturaleza, y los efectos devastadores del mismo.

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