Traducción Viento Sur. 4 de noviembre 2020
[Cuando ya estamos en medio del recuento que se espera para largo, publicamos este artículo enviado por nuestro colaborador y amigo Dan la Botz, justo la víspera de las elecciones. Volveremos sobre los resultados de la mano de Dan el próximo sábado]
Las elecciones presidenciales de Estados Unidos se llevan a cabo en unas condiciones previas sin precedentes: En medio de la ola del coronavirus que inunda los hospitales en varios Estados, de las protestas contra la violencia policial en otros y, en algunos lugares, gentes armadas intimidando a las y los electores.
 
En las grandes ciudades, los grandes almacenes protegen sus escaparates y han contratado agentes de seguridad para evitar saqueos e incendios. El Partido Republicano ha presentado docenas de acciones legales en los Estados (cada uno de los cuales tiene diferentes leyes electorales) para tratar de restringir el voto porque un porcentaje elevado de participación electoral favorece generalmente al Partido Demócrata.
 

1000 muertes diarias

 
El último día de las elecciones era el 3 de noviembre. Debido a un gran aumento de votos por adelantado y de votos por correspondencia, el recuento puede llevar días. Si la votación es apretada, es posible que la elección vaya a los tribunales y llegue al Tribunal Supremo, que ahora tiene seis miembros conservadores contra tres liberales.
 
La competición entre el presidente republicano Donald Trump y el adversario del Partido Demócrata Joseph Biden se ha convertido en un referéndum sobre el coronavirus que actualmente está experimentando su mayor rebrote. Ahora mismo, Estados Unidos contabiliza alrededor de diez millones de casos en total, 100.000 nuevos casos adicionales cada día y 1.000 fallecimientos diarios. El asesor principal del presidente Trump ha declarado: “No vamos a controlar el virus”. Prometió más bien desarrollar rápidamente vacunas y terapias y medicamentos para tratar la enfermedad.
 
Trump ha organizado concentraciones masivas, en su mayor parte sin mascarillas, en varios Estados claves en las que anunció a sus seguidores que el virus está ahora desapareciendo. Un estudio de la Universidad de Stanford ha revelado que 18 concentraciones a favor del Trump habían provocado 30.000 infecciones Covid y 700 fallecimientos. Trump calificó a las personas responsables de la salud pública de “idiotas” y afirmó que las y los médicos atribuyen fallecimientos al coronavirus con el fin de aumentar sus salarios. Por su parte, Biden prometió que si es elegido, trabajará con los científicos para controlar la pandemia.
 

Violencia policial y crisis económica

 
Las protestas contra el racismo y la violencia policial también se han convertido en un tema de campaña. Trump ha condenado Black Lives Matter como un movimiento violento, exigiendo “ley y orden” y apoyando a la policía. Cuando, el 26 de octubre, la policía de Filadelfia fue requerida por un caso de disputa doméstica, se encontró a Walter Wallace Jr., un hombre con traumas mentales, blandiendo un cuchillo. Cuando éste se dirigió hacia la policía, le dispararon en varias ocasiones y le mataron. Miles de personas negras salieron a protestar, lo que provocó violentos enfrentamientos entre la policía y la comunidad , acompañados de disturbios y saqueos. Trump declaró que las protestas fueron “la consecuencia más reciente de la guerra de los liberales demócratas contra la policía” . Biden ha reconocido el racismo presente en la sociedad y los servicios de policía y pedido una reforma, a pesar de que se opone a la puesta en cuestión de los presupuestos de la policía, la reivindicación principal de las recientes manifestaciones antirracistas.
 
La votación tiene lugar no solo en medio de la epidemia, sino también durante una crisis económica persistente con una tasa de paro oficial del 7,9% (en realidad más elevada debido a un número incalculable de trabajadoras y trabajadores desalentados), es decir unos 12,5 millones de personas en paro.
 
No obstante, para evitar contagiarse y para asegurar que sus votos puedan expresarse y ser contados, miles de personas hacían ya cola el 1 de noviembre para votar en las ciudades del país, con mascarillas y respetando el distanciamiento social. Mi esposa, mis hijos y yo hemos votado así en el Museo de Brooklyn en Nueva York: una cola de miles de personas daba tres veces la vuelta al enorme edificio. La espera es de dos a cuatro horas para hacer oír tu voz. Al anochecer en el museo, gente voluntaria distribuyó pizzas y bebidas a las personas que hacían cola.
 
La cuenta atrás puede durar días o incluso semanas, y entre el 3 de noviembre y el 20 de enero, fecha en la que el próximo presidente asumirá el cargo, esperamos manifestaciones generalizadas y tememos que estalle la violencia. Las milicias pro-Trump se están movilizando para asegurar su elección. Los movimientos sociales y los sindicatos se están organizando para defender el voto y la democracia. Más allá de todo esto, habrá que continuar la lucha por la justicia social.
 
1/11/2020
 
 
Traducción: Faustino Eguberri para viento sur
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