El deporte en un mundo en combustión

“El Mundial y la falsa ilusión de un mundo sin conflictos”

La copa del mundo es una de las competencias más importantes del mundo, pero en esta ocasión se lleva a cabo en un país gobernado por la extrema derecha. Pero una serie de eventos orbita fuera y dentro de la cancha, los cuales expresan la diversidad cultural y las problemáticas de sectores oprimidos bajo el capitalismo.

Se acerca el final de la segunda fecha de la copa mundial de la FIFA. Mientras las selecciones con triunfos se abren lugar en los dieciseisavos de final, tanto Donald Trump como Gianni Infantino, fomentan el show, la espectacularización y comercialización del fútbol en esta nueva competencia y hacen lo posible para que actúe como una burbuja antipolítica.

Pero una serie de eventos orbita fuera y dentro de la cancha cuando se pone a girar la pelota. Se han hecho lugar expresiones que ponen luz en la diversidad cultural que habita y convive en este mundo, así como también a las problemáticas de sectores oprimidos por el capitalismo y atacados por gobiernos como el de Trump en diferentes puntos del planeta.

El partido inaugural en México fue vidriera para las manifestaciones de las Madres Buscadoras, un colectivo que busca sus hijxs desaparecidxs víctimas del incremento de la violencia y de las desapariciones en México que se atribuyen a actividad de grupos criminales, con consignas como “que no se juegue con nuestro dolor”. Además, se manifestaron otros sectores como docentes y trabajadores de salud, lo que dio lugar a que tanto las autoridades de la ciudad de México como las de la FIFA pusieran en marcha un fuerte operativo de seguridad en el Estadio Azteca.

Las autoridades comandadas por el gobierno trumpista han mostrado, a ojos vistas del mundo, los lados más crueles de las políticas antimigratorias de Estados Unidos. Vimos circular en redes las imágenes de las requisas a las que fueron sometidos los jugadores de la selección de Senegal al descender del avión en suelo norteamericano. Las autoridades, además, deportaron al árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan por “presuntos vínculos con organizaciones terroristas”, y al presidente de la Federación de fútbol iraní, Mehdi Taj, cuando puso un pie en Toronto. Capítulo aparte merece lo ocurrido con la selección de fútbol iraní que manifestó ser “el equipo más oprimido del torneo”.

Las manifestaciones anticapitalistas y antifascistas también tienen su lugar de la mano de algunos jugadores. No pasó desapercibida la expresión que deslizó el jugador estrella de la selección francesa Kyllian Mbappé en una conferencia de prensa. Resulta que un periodista se ubicó a la extrema izquierda del jugador y, al identificar dónde se encontraba, el jugador expresó: “es bueno que no estuvieras del otro lado”. Entre risas, el jugador soltó en la casa de Trump que es mejor estar a la izquierda de los asuntos.

Jackson Irvine, volante de la selección australiana que forma parte del sindicato internacional de futbolistas, nos sopló con un aire antifacista, cuando salió a pronunciarse por el premio de la paz que le dio la FIFA a Trump. En palabras de Irvine: “es una burla y un retroceso en materia de derechos humanos”. Activista, antifascista y defensor de los derechos de la diversidad, las declaraciones de Irvine toman relevancia en un ámbito en el que comienzan a abrirse paso posicionamientos de jugadores frente a las problemáticas y conflictos del mundo, en favor de las mayorías oprimidas. También, es el caso del jugador de la selección española, Lamine Yamal, quien se envolvió en una bandera palestina durante los festejos del Barcelona FC por el título de la liga, expresando así su apoyo al pueblo palestino.

Las hinchadas no se quedan atrás. La tribuna de Irán desplegó fotos y pancartas que hacían alusión a las 168 niñas asesinadas en un ataque a una escuela por parte de Estados Unidos, en el marco de la guerra. Un hombre vestido con un traje colorido simula ser la estatua del líder anticolonialista de la República del Congo, Patrice Lumumba, durante los 90 minutos de partido. Hasta vimos a las y los noruegos remando al unísono en barcos vikingos imaginarios, como una coreografía que trae al presente su identidad ancestral y que es también la expresión viva del mundo diverso del que formamos parte.

La copa del mundo vino con esta característica: es una de las competencias más importantes del mundo del deporte y se lleva a cabo en el país gobernado por la extrema derecha de Donald Trump con el respaldo de la FIFA. A pesar de que el mundial intenta venderse como un terreno ajeno a las disputas y tensiones, la realidad insiste en entrar a la cancha. Porque el fútbol también está atravesado por las lógicas capitalistas de comercialización, pero quienes lo juegan y sus hinchas llevamos historias, luchas y conflictos de nuestro tiempo.

Seremos directos: Te necesitamos para seguir creciendo.

Manteniendo independencia económica de cualquier empresa o gobierno, Izquierda Web se sustenta con el aporte de las y los trabajadores.
Sumate con un pequeño aporte mensual para que crezca una voz anticapitalista.

Me Quiero Suscribir

Sumate a la discusión dejando un comentario:

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí