"Impuesto" a las grandes fortunas

El gobierno reglamentó el «impuesto» a las grandes fortunas y la ley entró en vigencia

Lo poco que “pierden” por un lado, lo recuperan por otro. Lo recaudado por el mal llamado “Impuesto a las grandes fortunas” el 25% se destinará al financiamiento de exploración para la producción de gas convencional y el no convencional (fracking), y otro 20% a subsidios para las empresas.



La ley 27.605 llamda “Aporte Solidario Extraordinario”, lejos de ser un impuesto, supone un aporte por única vez de 10 mil contribuyentes con ingresos declarados mayores a 200 millones de pesos. Fue sancionada en el Congreso el 4 de dieciembre del año pasado. El objetivo del ejecutivo nacional era obtener un ingreso extra de unos 325.000 millones de pesos (equivalentes, según cálculos de la AFIP, a un 1,5% del PBI) para hacer frente a un tercio del déficit primario proyectado para este 2021.

Por ello, en las últimas horas ultimó los detalles finales para publicar en el Boletín Oficial la reglamentación de esta ley a través de un decreto presidencial reglamentario.

Pero, la magia en realidad está en que lo que “pierden” por un lado, lo recuperan por otro. ¿Cómo? recordamos que de lo recaudado por el mal llamado “Impuesto a las grandes fortunas”  el 25% se destinará al financiamiento de exploración para la producción de gas convencional y el no convencional (fracking), y otro 20% a subsidios para las empresas. Por lo que el 45% vuelve a los capitalistas ($179 mil millones) reduciendo el aporte prácticamente a la mitad ($178 mil millones).

Pasó mucho tiempo desde el anuncio de lo que parecía un impuesto a los más ricos y que quedó en un nombre pomposo para una medida que quedó más que a mitad de camino. Estamos en los primeros tramos del 2021 y ni un peso salió todavía de los bolsillos de los poseedores de las grandes fortunas del país. La trama de fondo detrás del dinero que sale de las cuentas bancarias de los ricos para devolverles luego una parte sustancial encierra un problema mayor, que afecta como siempre al pueblo trabajador.

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El gobierno dice que intenta con este ingreso único hacer frente al défict fiscal que la pandemia vino a incrementar pero, atención que, tal como votó en la ley de Presupuesto pretende reducir el déficit fiscal que en 2020 fue de un 8.5% a un 4,5% para este 2021. Tal reducción se va a producir gracias a un brutal ajuste, que siempre se traduce en recortes en áreas como salud, educación, salarios de estatales, etc. Todo esto con el fin de pagar los compromisos con el FMI  por la gran estafa bajo el macrismo (que el Frente de Todos apoyó como oposición) que significó la deuda inmensa que contrajo con ese organismo.

Nos despedimos con un último dato que refleja los límites que ya venimos señalando desde este portal sobre el “Aporte Solidario Extraordinario” y los beneficios reales para el pueblo trabajador. La estructura impositiva regresiva que rige la recuadación sigue en pie. Si, el IVA (impuesto al consumo) sigue afectando a los bienes que componen sobre todo la canasta alimentaria. Su recaudación representa el 16% del PBI según el Ministerio de Economía.

Podemos mencionar otros  impuestos que sostienen la recaudación en el país como los aportes y contribuciones de seguridad social. Pero también sigue intacto el “impuesto a las ganancias”, cuya mayor recaudación proviene de los trabajadores pertenecientes a la cuarta categoría, que cobran un sueldo a partir de 50 mil pesos. En definitiva, por obra y omisiones del gobierno, el costo del ajuste y de la reducción del déficit (más la generación de la riqueza que se reparten entre los de arriba) continuará –de momento- cargándose sobre las espaldas de las mayorías trabajadoras cada vez más empobrecidas.

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