Insuficiente: el gobierno anunció dos nuevos bonos de $9000

Estas medidas no sólo son muy acotadas en el tiempo sino que tampoco alcanzan para recuperar la pérdida de poder adquisitivo mientras duran. El ingreso medio en términos reales es el más bajo desde el año 2006.

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bonos del gobierno

En medio de la grave aceleración inflacionaria, el gobierno anunció dos nuevos bonos con el objetivo de recomponer parcialmente el rápido deterioro de los ingresos por la suba de precios.

Se trata de una suma fija de $18.000 en dos cuotas de $9.000 que se pagarán en mayo y junio. Los destinatarios son los monotributistas categorías A y B, trabajadores/as informales y trabajadores/as de casas particulares. Además, habrá una compensación de $12.000 para los jubilados que cobren menos de dos haberes mínimos.

El anuncio fue encabezado por Alberto Fernández y Martín Guzmán en la Casa Rosada. Entre los asistentes también estaban Sergio Massa, Axel Kicillof, Pablo Moyano y Daniel Funes de Rioja, el titular de la Unión Industrial Argentina (UIA).

Estos nuevos bonos son otro de los tantos paliativos que buscan amortiguar parcialmente la licuación de ingresos que produce la inflación. Con el preocupante número de 6,7% en marzo y los alimentos como punto de lanza de los aumentos, los salarios y jubilaciones reales vienen en caída libre.

Sin embargo, estas medidas no sólo son muy acotadas en el tiempo sino que tampoco alcanzan para recuperar la pérdida de poder adquisitivo mientras duran. A principios de mes se conoció que el ingreso medio de los argentinos es de $52.000, es decir, bastante por debajo de la canasta familiar. Se trata del valor más bajo en términos reales desde el año 2006.

Además, si se considera el ingreso de los trabajadores informales (uno de los universos a quienes está dirigido el bono), la media apenas supera los $28.000. Está claro que con $9000 por dos meses no se resuelve nada, mientras la inflación desbocada avanza y se especula con que podría superar el 65% anual este año.

El problema de fondo no se resuelve con bonos o sumas de emergencia mientras que no se toquen los intereses de la clase capitalista. Desde 2016 a hoy, la participación de los trabajadores en el producto se desplomó del 51,8% al 43,1%. En el mismo período aumentaron los márgenes de ganancias de los empresarios. Dicho sencillamente, esto significa que el salario de los trabajadores representa cada vez una porción más chica de la torta, a costa de las multimillonarias ganancias de las grandes empresas.

El desplome no se corresponde sólo al gobierno de Macri, sino también a estos dos años de gobierno del Frente de Todos. De 2020 a 2021, la participación de los salarios entre los componentes del valor agregado a los precios básicos bajó de un 49,8 a un 46,1, mientras que los excedentes de los empresarios subieron más, de un 35,2 a 40,2.

Esto es lo que está de fondo en el problema del erosionamiento de ingresos e indican quienes son los que pagan las consecuencias de la inflación. Está claro que bajo esta tendencia no hay bonos ni paliativos que la reviertan, mucho menos si se está a punto de encarar un duro ajuste bajo las pautas neoliberales del FMI.

¿Renta «inesperada»?

En relación a esto, otro de los anuncios del Ministro Guzmán tuvo que ver con la creación de un gravamen especial, sólo por este año, para aquellas empresas que disfruten de una «renta inesperada» como consecuencia de la disparada de precios internacionales que produjo la guerra en Ucrania.

Pero mientras el bono anunciado será establecido por decreto, la creación de este nuevo impuesto será llevado al congreso. Como todo lo que significa tocar mínimamente las ganancias de los empresarios, llevará largos meses de discusión que nada garantizan que finalmente se apruebe y se aplique.

Más allá de esto, Guzmán se cuidó en aclarar que la alícuota que propondrá el proyecto podrá verse reducida drásticamente si los empresarios prometen «reinvertir» parte de esas ganancias extraordinarias.

El Proyecto, del que todavía no se conocen los detalles, estará dirigido a las firmas que facturen más de $1000 millones al año, que según el Ministro representan sólo el 3% de las empresas.

Se trata de otra iniciativa con ciertas similitudes al «aporte solidario» a las grandes fortunas, aunque esta vez no está dirigido a patrimonios particulares sino a la facturación de las empresas. De todos modos mantiene el carácter excepcional de aquel proyecto. Tienen que ocurrir cosas extraordinarias como una pandemia o una guerra para que los gobiernos decidan tocar (de manera irrisoria) apenas un poco de las ganancias millonarias de los empresarios. Mientras tanto, la pérdida de los ingresos de los trabajadores no espera a hechos extraordinarios ni mundiales, sino que avanza poco a poco todos los días.

En el contexto de políticas de ajuste que implicará el acuerdo con el FMI, este proyecto extremadamente limitado no revertirá la tendencia a la que hemos aludido más arriba, en donde los trabajadores pierden terreno en el reparto de la torta mientras que los empresarios avanzan.

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