El estudio de opinión sobre el giro de Milei con Malvinas fue realizado por MyF Consultora. Los resultados muestran que el discurso del pasado jueves 3 no ha logrado capitalizar mucho políticamente. El recién estrenado “fervor” pro-Malvinas no convence. La camiseta de la causa Malvinas le queda demasiado grande a un fan de Margaret Thatcher.
El viento se lleva puesto al humo
La encuesta realizada por la consultora tuvo lugar entre los días 4 y 5 de septiembre. Abarcó una franja etaria desde los 16 a 75 años, con una muestra de 1000 personas.
El dato más relevante y central del estudio deja claro una cosa: la mayoría considera que el discurso fue simplemente conveniencia política. El 61,1% opinó justamente eso, con solo un 24,7% pensando que fue sincero en su volantazo. Esto parece marcar, en otras palabras, que la cortina de humo resultó bastante fina y que los fuertes vientos de la crisis social apuntan a llevársela puesta. Las deudas y la dura vivencia cotidiana toma la primera fila de las preocupaciones de la gente, y muy pocos son lo suficientemente tontos como para creer una sola palabra del 3 de septiembre.
Como dijimos en nuestro Editorial sobre el discurso: “Son varios los motivos de fondo que empujaron a Milei a una retórica cínica de la soberanía. Entre ellos se amalgaman la crisis de legitimidad que aqueja al gobierno […] y el intento de subordinar la enorme crisis social y económica, que amenaza con explotar en la medida que encuentre canal de expresión, a una causa “por encima de cualquier diferencia política”, según sus propias palabras.”
Respecto a las medidas, el 44,6% consideró que el gobierno dio medidas concretas, mientras que un 44,2% respondió que son solo medidas generales.
En todo esto hay bastante para delimitar, ya que varias de las cosas que sacó a pasear ya existían pero no se aplicaban por decisión propia de este gobierno. Pero las que serían novedosas parecen tener una misión de represión interna, vestidas con un nacionalista revestimiento de segunda mano. Un ejemplo es el Consejo de Seguridad.
Pero la encuesta continúa con otro dato negativo para el gobierno, el del impacto en su imagen. Para el 43,7%, su opinión sobre Milei se mantuvo igual, mientras que un 36,5% dijo que empeoró y un 17,9% sostuvo que mejoró.
El motivo es bastante claro, es demasiado cínico el giro del gobierno. Pasaron 5 años de su vida política institucional, 3 de mandato presidencial y 2 como diputado, en los que siempre defendió una posición ultra cipaya directamente lamebotas de Estados Unidos y Reino Unido, además de declarar abiertamente su admiración por Thatcher. Es muy complicado olvidar todo de la noche a la mañana por un discurso.
Además, no olvidemos que, si ahora intenta tomar la iniciativa discursiva sobre este tema, lo hace montándose en un par de frases de Trump. El presidente de Estados Unidos no piensa en Argentina cuando nombra a Malvinas. Piensa en Andy Burnham y el presupuesto en Defensa de la OTAN; en presionar a sus aliados y nos usa de peón. Milei está festejando, en su fervoroso cipayismo, ser una pequeña pieza suplente del tablero de Trump.
“Trump le exige a Inglaterra, y a sus pares de la OTAN, elevar el presupuesto militar cuyo mayor aporte recae actualmente sobre Estados Unidos con el 60% del presupuesto. Entre otras cosas refirió a que revisa la posición de “neutralidad” que ha tenido su país históricamente respecto del asunto Malvinas.” (IzquierdaWeb)
La encuesta nos dice algo claro: la semilla reaccionaria del discurso mileísta aterrizó en cemento.




