Los incendios, otro elemento de la crisis política

El fuego de la Patagonia llegó a la Casa Rosada

Una manifestación antiminera recibió al presidente en su visita a las zonas afectadas. "No es no" y "soluciones ya", las consignas cantadas contra Arcioni y el gobierno nacional. La inoperancia del ejecutivo frente al desastre socio-ambiental en la Patagonia es otro elemento que agrava la crisis política por el rumbo del Frente de Todos.



En horas del mediodía, el helicóptero presidencial aterrizó en la ciudad de San Carlos de Bariloche en la povincia de Río Negro, epicentros junto a Chubut de las llamas que desde hace una semana vienen azotando varias localidades de la Patagonia como El Hoyo, Lago Puelo, el paraje Las Golondrinas, El Maitén y El Bolsón, entre otras.

La comitiva encabezada por Alberto Fernández se trasladó en combis al Centro Cultural de Lago Puelo, ubicado al noroeste de la provincia del Chubut. El presidente se hizo presente con la excusa de supervisar el trabajo de los más de 200 brigadistas que se encuentran enfrentando la propagación de los incendios, varios de los cuales han acudido desde otras provincias a colaborar en el combate de las llamaradas.

Allí, una manifestación antiminera recibió al presidente con cánticos de denuncia hacia Arcioni y el propio gobierno nacional. «No es no» y «soluciones ya», las consignas más escuchadas. Ante la sospechosamente escasa presencia policial hubo empujones y forcejeos con militantes peronistas, que fueron desbordados por los manifestantes. Algunas piedras volaron contra los vidrios de las combis que trasladaban a funcionarios y asesores. Tras los incidentes, la comitiva suspendió la recorrida a pie que pensaba realizar por las zonas afectadas. En su lugar, se realizó un breve sobrevuelo sobre las zonas incendiadas y se volvió a Bariloche para tomar el avión presidencial de regreso a Capital Federal.

Chubut es un pueblo movilizado en defensa del medio ambiente. Hay actualmente en la legislatura un proyecto de zonificación minera en la meseta. En dos ocasiones las movilizaciones obligaron a posponer el tratamiento del mismo. «No es no» es la consigna de los manifestantes. A este amplio movimiento de lucha, vino a sumarse la bronca desatada por el desastre socioambiental de los incendios, que ya afectaron a 500 viviendas, la mayoría de ellas reducidas completamente a cenizas. El movimiento asocia los incendios al emprendimiento minero, por la localización de los mismos sobre las sierras. Las movilizaciones son permanentes y comprenden asambleas, bloqueos y cortes de ruta. Hay una conciencia general de rechazo a los desastres ambientales que puede provocar la política extractivista del gobierno provincial y nacional.

Las consecuencias de los incendios fueron verdaderamente desastrosas. Un trabajador rural murió junto a su perro y su caballo en los inciendios. Hubo más de quince heridos. Además, fueron destruídas instalaciones de servicio eléctrico. Muchísimos animales murieron acorralados por las llamas. El fuego devoró miles de árboles afectando la biodiversidad. En las últimas horas la comunidad mapuche Lof Cañio Pangui Wingku emitió un comunicado alertando por la revivificación de los incendios.

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Otro elemento que se suma a la crisis política

Juan Cabandié, ministro de Ambiente, afirmó no tener ninguna solución para el problema de las quemas: «Es muy difícil reaccionar ante tantos focos», «No tenemos presupuesto». Si no puede hacer nada ¿para qué es ministro de Ambiente?. La desidia argumentativa recuerda a otro ministerio-fantasma oficialista, el de Mujeres, Géneros y Diversidad, bajo el mando de Gómez Alcorta. Como Cabandié, su acción se limita a twittear y lamentarse cada vez que ocurre un nuevo femicidio, sin encarar políticas de fondo para hacer frente a las graves circunstancias.

A pesar de las contingencias ocasionadas por la pandemia global del coronavirus, Fernández venía logrado cierta hegemonía en el Frente de Todos. Su tono «conciliador» le trajo críticas por su retroceso en la expropiación de Vicentín o su timorata actitud a la hora de poner los puntos sobre las íes en materia de precios, prohibición de despidos, suspensión de aumentos, etc. Pero la llamada temprana a una cuarentena estricta lo salvó de un colapso del deteriorado sistema de salud Argentino. Claro que el mayor peso lo soportaron los precarizados trabajadores de la «primera línea» de salud, que en cada hospital hicieron frente con recursos super limitados a una situación que por momentos se tornó desesperante, y a los que ahora se les agradece ofreciéndoles aumentos salariales miserables en las negociaciones paritarias.

Fue el escándalo de las vacunas VIP, agravado por la lentitud del plan de vacunación, y la precipitada expulsión de Ginés, el primer paso atrás del fernandismo que posibilitó la disputa por una hegemonía más «kirchnerizante» en el ejercicio del poder. En ese marco, el encarcelamiento de Báez y varios otros por fraudes con la obra pública desató la furia de la vicepresidenta y motivó una ofensiva político discursiva contra el aristocrático poder judicial.

Este giro posibilitó que el peronismo retome la iniciativa en la agenda pública por unos días, pero rápidamente precipitó la virtual renuncia de Losardo, una de las ministras más cercanas al presidente y que mantenía vínculos cercanos a los jueces de la corte. Decimos que renuncia «virtual» porque la Ministra no ha cedido su cargo en tanto no hay aún acuerdo para su reemplazo, lo cual es materia de debate interno en el FDT.

En política estatal, cuando se anuncia que un funcionario está pronto a renunciar, pierde sus atributos inmediatamente y se convierte en una suerte de zombie-político. La arremetida del peronismo sobre el poder judicial se zombificó con Losardo, en tanto su ministerio de justicia acéfalo abre un vacío de dirección en medio de una disputa por su orientación general.

Por otra parte, el acuerdo con el FMI está tardando más de lo esperado. Guzmán, otro de los «moderados» que se encarga en cada una de sus declaraciones públicas de delimitarse de quienes «alimentan la grieta», tenía planificado cerrar rápidamente el plan de pagos. Según los anuncios precedentes el acuerdo debería haberse cerrado entre fines del 2020 y comienzos del 2021. La postergación alarga los tiempos políticos y obstruye la negociación con otros acreedores como el Club de París, además de provocar la caída de los bonos en manos de tenedores privados, generando dificultades en la situación financiera del BCRA.

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Este conjunto de circunstancias indican dificultades objetivas en la composición del Frente de Todos. La ofensiva política-discursiva anti lawfer cerró momentáneamente la sangría de simpatizantes por izquierda, pero desequilibró la composición orgánica del frente presionando sobre el personal político más afín al perfil moderado del fernandismo. En momentos en que se acerca la contienda electoral y por definir los equilibrios en los armados de las listas, asoman dificultades internas y externas que amenazan con abrir una crisis política en el seno del oficialismo.

Un gobierno que ignora los problemas ambientales

Pero volviendo al problema de las quemas, no sorprende la respuesta mala y tardía del ejecutivo. El peronismo se ha caracterizado por ignorar de plano los problemas ambientales. En su discurso populista los desdeñan como «preocupaciones del primer mundo», distantes de un país como Argentina, donde el problema es el hambre y la pobreza. El trasfondo real de esta lógica es que la explotación de los recursos del país son una de las principales vías de ingreso de divisas, y el gobierno no está dispuesto a poner sobre la balanza las gravísimas consecuencias ambientales de su política extractivista.

En la contraposición economía-ambiente, el gobierno defiende un modelo que deja en manos de multinacionales la depredación de los recursos del país, embolsándose sumas millonarias y dejando nefastas consecuencias ambientales irreparables. Para ejemplo tenemos el fracking en Vaca Muerta, con consecuencias nefastas sobre las vertientes de agua de los ríos Limay y Neuquén; la megaminería contaminante a la que se oponen los ambientalistas en Chubut, o la más reciente y de mucha perspectiva por la fabricación de baterías eléctricas, extracción de Litio en Jujuy.

Pero como queda de manifiesto ante cada incendio, terremoto o inundación, los problemas ambientales afectan primero a los sectores más vulnerables. Las casas que se quemaron hasta convertirse en un amalgama gris de cenizas y hollín no fueron las quintas y mansiones de los funcionarios o empresarios mineros. Ni fueron millonarios los muertos y heridos que sufrieron gravísimas quemaduras. Eran trabajadores rurales, artesanas y artesanos, mapuches, gente humilde cuya vida quedó destrozada tras la voracidad implacable de las llamas. Llamas encendidas por el afán de lucro a costa de los ricos recursos naturales de nuestro territrio.

Los desastres ambientales son también desastres sociales: es más correcto llamarlos desastres socio-ambientales. Las consecuencias nefastas de una política que sólo atiende a la obtención de divisas sin reparar en los daños irreparables del extractivismo debe ser enfrentada con la más amplia movilización. El pueblo de Chubut marca el camino.

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