El FMI le dio el visto bueno al gobierno y pide más ajuste contra los trabajadores

El jueves 21 de mayo, el FMI terminó la segunda revisión del acuerdo con el gobierno de Milei y resolvió hacer un desembolso por US$1000 millones a Casa Rosada. A pesar de eso, el organismo internacional advierte que tuvo un desempeño “mixto” en 2025 y agrega pedidos de ajuste y control.

Por otra parte, respaldó la política de ajuste despiadado que ejecuta Milei. Es decir, que a partir de precarizar a los trabajadores y aumentar la miseria social, se prosiga con el pago de la deuda.

La visita del FMI le dio una “palmadita en la espalda” al gobierno. Como parte del acuerdo de facilidades extendidas, le desembolsó US$15.800 de los US$20.000 millones aprobados en abril del 2025.

Aunque el gobierno “hace la tarea”, hay un problema de fondo que no deja de sobrevolar a la Argentina: la deuda con el FMI es de US$57.000 millones y representa el 35% de toda la cartera crediticia del organismo. Esto claramente representa un problema para el fondo, además advierte que se necesita fortalecer las reservas para que no se repita el drama del 2025 durante el escenario electoral, que le abrió una crisis al gobierno luego de perder la elección de septiembre en Buenos Aires, lo que provocó una fuerte sangría de dólares.

A pesar de que el equipo técnico reconoce que Argentina cumple con la meta, le insta a que compre más divisas y cuente con un “colchón más grande” de dólares frente a eventualidades.

Frente a la necesidad de conseguir divisas, el mismo FMI respalda que el país pida deuda al extranjero, advirtiendo que “es necesario” que se asegure un ‘acceso oportuno y duradero a los mercados internacionales de capitales’, con el fin de reducir la exposición del Fondo a la Argentina.

Por otra parte, el FMI también expresó sus dudas con respecto al rumbo de la economía de la Argentina. El desempeño en el 2025 fue calificado como “mixto” y, además, advirtió que se necesita superar la incertidumbre generada en el escenario electoral. También, remarcó que el objetivo de reservas internacionales netas no fue cumplido.

Junto con esto, pidió cambiar a un esquema de mayor flexibilidad cambiaria, como mejorar y hacer más transparente como se comunica el Banco Central, así como lo instó a mejorar la contención de la tasa de interés y mejorar la política monetaria y de crédito.

Curiosamente, no son solos los opositores locales los que critican al gobierno por retrasar la actualización de la canasta del IPC, pues el FMI pidió mejorar la calidad y difusión de las estadísticas de inflación.

Por otra parte, el organismo dejó “recomendaciones” que, en realidad, son pedidos (“el que paga la música manda el baile”, dice el dicho popular). Uno de esos pedidos es una reforma impositiva, con el objetivo de avanzar en otras medidas regresivas: reducir impuestos a sectores empresarios y exprimir más al laburante.

El pedido de reforma impositiva, que el gobierno se comprometió a presentar a fines de este año, vino acompañado con una propuesta en cinco ítems: La reducción del gasto tributario; Ampliación de la base del impuesto a las Ganancias; Reforma del régimen Monotributo; Simplificación del Impuesto sobre Sociedades; y Fortalecimiento de los impuestos especiales. Además, recomendó eliminar las retenciones por ser un “impuesto distorsivo”.

Explicaremos esto brevemente y de forma temática, La reducción del gasto tributario y el fortalecimiento de impuestos especiales, apunta a aumentar impuestos regresivos. El primero sugiere unificar el tipo de IVA, lo que implica subir el IVA a productos que tienen menos gravamen e incluso ponerlo a aquellos que no lo tiene. El segundo, por su parte, propone subir impuestos al alcohol, tabaco y bebidas azucaradas. En suma, consiste en una medida para aumentar la presión tributaria con elementos de consumo popular y que afecta principalmente a los más pobres.

Por otra parte, está la ampliación de la base del impuesto a las Ganancias y la reforma del régimen del monotributo, cuyo objetivo es exprimir aún más a los laburantes. El Fondo pide que el 20% de los trabajadores empiecen a pagar el impuesto a las ganancias (actualmente lo paga el 9%), volviendo a los niveles del 2019. Por otro lado, a criterio del FMI los monotributistas no están pagando lo suficiente, ante lo cual sugiere “alinear el Monotributo al sistema general”, o sea, que se suba el monotributo. Esto afectará a un gran número de trabajadores precarizados que lo pagan de su mismo bolsillo, ya que el monotributo muchas veces se usa para ocultar una relación de dependencia laboral (como ocurre, por ejemplo, con los repartidores por aplicación).

Por último, el FMI marca una preocupación con el fin de que Milei se encargue haciendo un pedido más “solapado”. Mientras a los jubilados no les alcanza la plata por las jubilaciones miserables, para el Fondo el gasto público previsional es un problema que necesita un anclaje de largo plazo para reducir el déficit estatal. O sea, que hace falta ajustar aún más a nuestros abuelos.

En resumen, el FMI aprueba el ajuste y le tira algunos dólares al gobierno para que continúe con su plan de ajuste brutal. Como siempre, cae sobre los mismos sectores, los jubilados, la educación, la salud, los salarios, etc.

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