El estafador de Tinder: cuando el concepto de amor romántico es la carnada

El documental narra a partir de las voces de las víctimas las estafas llevadas a cabo por el Simon Leviev, que seduce a mujeres a través de Tinder para sacarles dinero.

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“Your love gimme such a thrill,

But your love don’t pay my bills.

I need money. (That’s what I want)”

Money – Barrett Strong

Leviev parece saber exactamente qué buscan las mujeres en el amor: un galán multimillonario, que –como el diablo- viste a la moda, te lleva de viaje, te invita a restaurantes de lujo y te abre la puerta para bajar del auto. ¿De dónde lo aprendió? El documental se encarga de intercalar entre los relatos de las mujeres estafadas fragmentos de clásicos del cine romántico donde estos galanes abundan y siempre están rodeados de señoritas a las que llevan y traen de acá para allá en sus autos con chofer. Desde los príncipes de Disney hasta Mr. Big en Sex and the City, pasando por Edward Cullen en Crepúsculo y llegando hasta el Sr. Grey de las 50 sombras, la historia se repite.

El lado B de este modelo romántico es cuando el machirulo pasa del papel de salvador al de víctima, solicitando la ayuda de su leal y siempre dispuesta compañera para resolver los quilombos de su vida, que para un hombre de negocios siempre está llena de complicaciones y “enemigos”.

Leviev combina hábilmente ambos roles para estafar a las mujeres con las que sale. En el documental, los testimonios de las protagonistas son claros al respecto de cómo reaccionaron cuando él estaba supuestamente “en peligro”: “Confiamos el uno en el otro, como no lo voy a ayudar”; “Es lógico que recurra a mí si tiene un problema”. Las mujeres responden como si se tratara de una relación de compañeros, entre iguales, pero además se basan en una confianza plena que habrían establecido con el estafador, quien se encarga de reforzar esta idea prometiendo un compromiso a futuro, la perspectiva de mudarse con ellas, tener una familia, etc.

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Para muchas personas que escuchan de qué va “El estafador de Tinder”, las mujeres parecen bastante «boludas» por haber caído en la estafa de Leviev. Sin embargo, el documental se encarga de mostrar, a partir del relato de las víctimas, cómo se dio el proceso en que el estafador va ganando su confianza, con gestos espectaculares como viajar de un país a otro solo para verlas un rato, llevarlas de viaje, hacer regalos caros, incluso Cecilie Fjellhøy, una de las estafadas, cuenta cómo Simon la acompañaba a ver casas para mudarse juntos.

Con la película completa une puede ponerse en el lugar de las mujeres y entender el contexto en que confiaron en el estafador. El caso que más empatía me generó a mí es el de Pernille, una eslovena que no desarrolla una relación sexoafectiva sino de amistad con Simon. Ella manifiesta en su relato que nunca buscó un hombre que “la salve”, que siempre había sido una mujer independiente. Sin embargo, acepta las invitaciones de Simon para viajar por Europa en hoteles y restaurantes de lujo que él paga de su bolsillo (del bolsillo de otras mujeres, en realidad) y me parece un acierto del documental el retratar que el atractivo no es Simon en sí, bastante desagradable por cierto, y a quien Pernilla rechaza como pareja.

Tampoco es el dinero en abstracto lo que lo vuelve atractivo, sino el modo de vida que lleva y que ofrece a las mujeres: los viajes constantes por Europa, donde parece no haber ningún límite de dinero, tiempos o espacio. Con Pernilla pasan un verano viajando y pareciera que las experiencias extraordinarias que comparten son la base de una amistad “sin barreras”, como esas relaciones de viaje de mochileros que se basan exclusivamente en pasarla bien y que se terminan mostrando en el documental como algo extremadamente superficial. Todos querríamos un verano de joda por Europa, pero alguien tiene que pagar.

Pero entonces, si con Pernille no tiene una relación de pareja, ¿Por qué estafa exclusivamente a mujeres, y no hombres?

Está aceptado socialmente que un hombre – y más un multimillonario- invite todo. También está culturalmente aprobado que dentro de una pareja se sacrifique todo por el otro: si tu novio está en peligro está bien que uses los ahorros que tenías para comprarte una casa en salvarlo de sus “enemigos”.

Sobre estas dos bases de la cultura patriarcal y el amor romántico se para Simon Leviev para estafar a sus víctimas. Desde afuera, es muy fácil para nosotres identificar la estafa y juzgarlas por caer en esa. Pero a otra escala y sin psicópatas como Leviev de por medio, esos dos pilares siguen rigiendo las relaciones humanas y existen miles de víctimas de violencia económica y de género que también son juzgadas por su entorno por haber caído en relaciones violentas, y el miedo a ser juzgadas es el principal factor para no denunciar a su agresor.

Que la tortilla se vuelva

En algún punto de la mentira, las protagonistas se van dando cuenta que fueron engañadas. Simon Leviev le mintió doblemente a cada una: ni era él un multimillonario ni eran ellas las mantenidas. Antes bien, existía una red de mujeres de diferentes puntos del globo que se estaban financiando mutuamente viajes al exterior, cenas, flores y bombones. Eso sí, con un único parásito que vivía a costa de todas ellas a la vez.

Todas ellas estaban viviendo una fantasía tipo Disney en la que un hombre les mostraba el mundo, las llevaba de viaje a lugares que nunca habrían conocido. En realidad, detrás de ese hombre con mil nombres, esquivo y misterioso, no había otra cosa que más mujeres poniendo plata de su bolsillo para bancarle la jodita.

El montaje del documental se encarga de mostrar, con las voces intercaladas de Cecile y Penrilla, cómo Leviev usaba la plata que una le prestaba para irse de joda con a la otra, manteniendo muchas relaciones simultaneas y justificando sus ausencias como “viajes de negocios”. Así, mientras se presentaba como el que invitaba a todas con gastos lujosos, el único mantenido era él.

En el camino, había creado una red internacional de mujeres que estaban pagándose mutuamente los lujos que nunca se hubieran permitido afrontar por sí mismas, pero que aceptaron recibir de un hombre solo porque cumplía con el papel del novio millonario.

Ahora bien, esta conclusión solo es posible teniendo una visión de conjunto. Por eso fue tan importante que una de ellas se animara a convertirse en la primera querellante: Cecile es quien decide ir a la prensa y denunciar a Leviev, y como sucede con otro tipo de denuncias por violencia sexual y machista, el relato de una sirve para animar a otras víctimas a alzar la voz. Es el saberse un conjunto lo que les da fuerza a las mujeres – en vez de verse entre ellas como “la otra” con la que su novio las engañaba: todas ponen el cuerpo y la voz para apuntar contra el único que se estaba saliendo con la suya y logran poner el foco sobre Simon como un criminal.

La lucha por justicia y la policía como garante de la impunidad

Otra cosa que queda clara en el documental es la impunidad de que goza Leviev. Cuando las mujeres tienen que enfrentar las deudas que les dejó y llaman a los bancos, resulta que las empresas ya conocían al estafador. Y, sin embargo, ni la policía ni las autoridades habían hecho nada para detenerlo. Es un grupo de periodistas que trabajan con Pernille el que va recabando información sobre Leviev, descubren su origen israelí, logran tomar fotos que funcionan como pruebas de los delitos, etc. La última novia de Leviev se lo entrega en bandeja a la policía tan solo adivinando el vuelo que se estaba tomando. Y, así y todo, este criminal internacional solo es condenado a un año y monedas de prisión, que la Justicia de Israel reduce a solo 5 meses. El estado garantiza la impunidad para que pueda seguir estafando mujeres.

El valor del documental también es exponer a Leviev para advertir a otras de este estafador, y como dicen las víctimas, que con su testimonio se convierten en heroínas, presionar a la policía para que haya justicia.


 

Título original: The Tinder Swindler

Año: 2022

Duración: 114 min.

País: Reino Unido

Dirección: Felicity Morris

Guion: Felicity Morris

Música: Jessica Jones

Fotografía: Edgar Dubrovskiy

Reparto: Documental, intervenciones de: Cecilie FjellhøyPernilla SjöholmAyleen Charlotte

Productora: Raw Television, AGC Studios, Gaspin Media. Distribuidora: Netflix

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