El dólar «blue» llega a $200 y marca nuevo récord histórico

La brecha entre el dólar oficial y el paralelo ya es del 100%.

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Foto NA: PABLO LASANSKY

Un nuevo récord histórico nominal del dólar «blue», informal o «paralelo» se registra en la jornada de hoy. La divisa norteamericana llega a cambiarse por 200 pesos por dólar, rompiendo todos los récords anteriores.

La aceleración del crecimiento de la brecha cambiaria ha tomado un ritmo preocupante en los últimos días. En lo que va de octubre el precio en el mercado informal aumentó $10,50, un tercio de lo que aumentó en total en todo lo que va de 2021.

A su vez, los dólares financieros «libres» que se calculan a partir de operaciones en la bolsa ya habían roto la barrera de los $200. Por ejemplo, el CCL alcanzó este martes el récord de los $205. Aunque estos dólares no son accesibles al gran público sino sólo a aquellos actores que operan en el mercado financiero, suele considerarse que el movimiento del precio de estos dólares anticipan lo que después sucede con el blue. Por lo que muchos analistas esperan que la cotización del paralelo siga en aumento.

Antes de ahondar en las razones de esta suba, hay que notar que este récord nominal está bastante lejos de serlo en términos reales, debido a la inflación. Esto se explica fácilmente porque este año la inflación ya alcanza el 40% y probablemente llegue al 50% para fin de año. Al mismo tiempo, el peso viene devaluándose un 19% contra el dólar blue y un 10% aprox. contra el oficial.

Si se compara la actual cotización de contra el récord de un año atrás ($195 en octubre de 2020) ajustado por el 52% de inflación interanual en ese lapso, el precio actual debería trepar hasta los $297 aproximadamente para empatarlo en términos reales. Es decir, muy por arriba de la cotización actual. Por supuesto que la relación inflación-tipo de cambio no es tan exactamente lineal, pero es un fuerte indicador. Como contrapeso a él están, por ejemplo, los precios altos de este año de los productos del complejo agroindustrial, de los derivados de soja en particular.

La tensión cambiaria se recrudece cuando faltan poco más de dos semanas para las elecciones legislativas, uno de los factores ya tradicionales en lo que respecta a la volatilidad del tipo de cambio. Sin embargo, las elecciones no son la única razón de la suba.

Factores externos e internos

Más allá del clima de incertidumbre típico de los procesos electorales y sus eventuales consecuencias en la política económica, existen otros factores tanto internos como externos que explican la disparada del dólar.

Desde el punto de vista interno, se volvió a acelerar la inflación. Luego de una desaceleración sostenida por varios meses, en septiembre y octubre el índice de precios al consumidor volvió a apuntar hacia arriba. Esto aumenta la tendencia a proteger el poder adquisitivo cambiando pesos por dólares.

Frente a porcentajes de informalidad laboral récords en nuestro país, el mercado paralelo del dólar aparece como el más accesible para amplias franjas de trabajadores informales que no están bancarizados y que intentan frenar la caída de su salario comprando divisa norteamericana. Por supuesto que el peso de los asalariados en los vaivenes de la brecha cambiaria son absolutamente mínimos: el mercado de divisas está dominado por unos pocos operadores y empresas millonarias. El discurso de que serían las decisiones de «la gente» las que impactan sobre el tipo de cambio pone en un mismo saco a quienes lucha por sobrevivir y quienes ven estallar sus bolsillos a costa del trabajo de la mayoría.

El factor de más peso es el creciente nerviosismo por parte del «mercado» ante las rispideces discursivas entre el gobierno y el FMI en los últimos días. Aun sabiendo que no tiene ninguna intención en romper, Guzmán dejó entrever la idea de que «es posible decirle ‘no’ al FMI», mientras que el Fondo y el nuevo Embajador de EE.UU. en Argentina pidieron un ajuste en regla.

El «tire y afloje» de las negociaciones comienza a inundar la agenda política del país, algo que irá en aumento sobre todo después del 14 de noviembre. Ello se verá reflejado en una mayor demanda de dólares por parte de quienes buscan cubrirse frente a posibles momentos de zozobra política y económica, en particular las empresas y los grandes jugadores del mercado financiero.

Existe todavía otro factor, probablemente el que más preocupe al gobierno, ya que se trata de un factor externo. Se trata de un momento internacional poco conveniente para las monedas de los países emergentes, en particular nada menos que para Brasil, cuya moneda es una de las que más se devaluó en el mundo en el último mes.

El Real brasileño viene sufriendo una devaluación de casi el 15% desde junio de este año hasta hoy. Estas son noticias realmente malas para el BCRA y la estrategia del gobierno de contener al dólar. En primer lugar, porque una devaluación en Brasil significa mayor pérdida de competitividad para los productos argentinos. En segundo lugar, porque se trata de nuestro principal aliado comercial y la economía más importante de Sudamérica, lo que «traslada» su propia volatilidad a los demás países de la región. Un factor que viene a adosarse a la ya frágil situación económica de nuestro país.

Al combinarse la devaluación en Brasil, junto a la crisis económica irresuelta del país, la incertidumbre política electoral y la inflación que no cede, el resultado de todo este cóctel no puede ser otro más que una presión devaluatoria en aumento

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