El día que falleció Hebe de Bonafini

A los 93 años, murió una de las históricas luchadoras de Madres de Plaza de Mayo. Reflexiones de una militante de los 70'.

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“(…) La historia la pondrá en el lugar que nosotros elijamos. Como la historia no se hace sola, a pesar de desacuerdos a veces muy profundos, elegimos a la Hebe que alzaba su voz como vocera para que las madres se convirtieran en Las Madres, formando generaciones de luchadores/as a través de una Universidad, un programa de TV o una radio, a la Hebe topadora, plantándose contra los caballos policiales en dictadura o en democracia. Por eso nos duele su muerte. Porque Hebe es Hebe.”

La Retaguardia, 20/11/22

No fue un día más. Imposible serlo. Cuando me enteré de su fallecimiento, lo primero que me vino a la cabeza fue el día que la visité en su casa de City Bell junto a otro compañero de la dirección del Partido Socialista de los Trabajadores, como parte de nuestra tarea en derechos humanos en plena dictadura (1979), buscando canales para fortalecer las posibilidades de unidad de acción entre las personalidades, organismos y organizaciones de izquierda que peleábamos por Aparición con vida. Consigna que enarbolaron las Madres y que creíamos la más justa para enfrentar las desapariciones forzadas de la dictadura en ese momento. Momento más que dramático porque aún no se habían “destapado muchas ollas”, como la existencia de los centros clandestinos de tortura y exterminio que recorrían el país de norte a sur, de este a oeste.

Durante todo el día pasaron por mi mente momentos muy duros, otros de gran alegría (como cuando apareció, muy lastimado y herido, pero apareció, Jorge, compañero de Luján que la dictadura había “destrozado” literalmente y después lo entregó en un hospital). Y “lo más” de la alegría fue cuando los trabajadores, como los de Mercedes Benz, se empezaron a incorporar a las marchas de las Madres por sus desaparecidos. Pero siempre jornadas de un profundo compañerismo que se nutría de esa pelea cotidiana contra los ataques crueles de la peor de las dictaduras que habíamos vivido en nuestro país.

Después de ver por la TV la imagen, junto a otras Madres, de Cota, mamá de Alberto Senar, desaparecido del PST, incansable luchadora, ya la emoción me derrumbó.

Agarré esta lapicera para pasar mis lágrimas en tinta, para intentar expresar, aunque sea mínimamente, la importancia de la continuidad de una pelea titánica. Pelea titánica que tuvo a Hebe como figura decisiva, pero que también la acompañaron otros/as que fueron luchadoras/es consecuentes hasta el final de sus días. Que no abandonaron el ring ni con el proyecto de Amnistía, las leyes de Punto Final, Obediencia Debida, ni los Indultos… De eso se habla poco, porque lamentablemente, fueron intentos a favor del perdón a los genocidas de gobiernos elegidos por el voto popular.

En las marchas contra los ataques a los derechos humanos de ayer y de hoy, en las discusiones de las nuevas generaciones, en la presentación del libro de las/os Desobedientes (Desobediencia de Vida), son todas circunstancias que me convencen con contundencia que la pelea tiene una profunda continuidad. Continuidad que no “la pueden parar con nada” y que cada vez más cuestiona el rol de las FFAA y todas las fuerzas represivas.

El Nunca Más es bandera no sólo de muchos/as, sino cada vez es más consciente, de un alto nivel de comprensión por parte de las nuevas generaciones.

No es poca cosa cuando los fachos “pululan” e intentan confundir y ganar a la juventud para sus nefastas propuestas. Las nuevas generaciones que toman las banderas de la lucha contra la impunidad de ayer y de hoy es la que “vale oro”, la que comprende los desafíos que enfrentamos y comprende el terreno en el que tenemos que luchar para lograr, no sólo avanzar en Justicia por los crímenes de ayer, sino también para parar los ataques cotidianos a las libertades democráticas, a la vida y a la libre expresión y organización de todos los/as explotados/as y oprimidos/as.

A la memoria de los 30.000 detenidos-desaparecidos, levantamos bien alto y sin fisura la bandera del ¡Nunca Más!

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