Los últimos días pasaron entre escándalos y vergüenza pública para el jefe de Gabinete y ex – vocero presidencial Manuel Adorni, alias «el deslomado». La polémica por el viaje a Nueva York que incluyó a su esposa entre los convidados del avión presidencial se multiplicó tras una seguidilla de acusaciones por conflicto de intereses y corrupción.
Adorni deslomado en New York y en Punta del Este
El uso del avión presidencial como yate de lujo del matrimonio Adorni ya era bastante indignante. Sobre todo porque fue el propio Manuel Adorni quien pasó su tiempo como vocero presidencial acusando al establishment político capitalista tradicional por sus prácticas de casta. Y también fue Adorni la figurita elegida por los Milei para diferenciarse como candidato del riñón mileísta en las elecciones porteñas ante el resto de «la casta» tradicional.
Para más INRI, se hizo viral una grabación que muestra a Adorni volviendo de un viaje en avión privado desde Punta del Este, durante el último fin de semana largo de Carnaval. El caso llamó la atención porque no figuran en ningún los gastos ni medios de pago del mismo. Un empresario cercano a Adorni que lo acompañó en el viaje realizó declaraciones según las cuales el jefe de Gabinete habría abonado el viaje «con plata del Estado».
Pero mucho más llamativo resultó que el trámite aduanero se realizó fuera de las instalaciones correspondientes del aeropuerto. Lo cual significa que fueron realizadas sin escáner. No se sabe con qué dinero viajó Adorni ni cuál fue el equipaje con el que volvió. Un evento demasiado similar al escandaloso viaje de las valijas del año pasado. En 2025 Laura Arrieta, un personaje vinculado a la CPAC y el mileísmo, salió del país con 10 valijas que no pasaron por Aduana.
Posteriormente se conocieron números de los gastos personales del jefe de Gabinete. Es evidente la desproporción entre su salario oficial (de casi 4 millones de pesos) y sus gastos mensuales, que cuadruplican holgadamente la cifra. Y se sumaron acusaciones de conflicto de intereses por contratos adjudicados a la esposa del deslomado Adorni, Bettina Angeletti.
Fueron las propias declaraciones de Adorni las que desataron el escándalo en toda su envergadura. Que el jefe de ministros de un gobierno hambreador como el de Milei diga que va a «deslomarse» a Nueva York mientras pasea con su esposa y busca a quién venderle lo recursos del país por chirolas es una burla. Así lo sintieron millones de trabajadores que están viviendo lo más duro de la miseria mileísta. A los salarios bajo la línea de pobreza se suman despidos, cierre de fábricas, el desguace del transporte y la infraestructura del país. Mientras los trabajadores hacen cuentas para llegar a fin de mes, Adorni pasea por Norteamérica y Punta del Este sin siquiera pasar por la Aduana.
La corrupción mileísta y la corrupción capitalista
Y el escándalo golpea incluso en la base social y electoral del propio gobierno. Adorni fue abanderado por Milei como el candidato de los «anti casta». Algunos analistas dicen que lo del jefe de Gabinete ni siquiera alcanza la categoría de casta por lo desprolijo. En realidad el caso es paradigmático desde un principio.
La corrupción es un fenómeno fundante de todos los sistemas políticos capitalistas. No puede ser de otra manera en la medida que la razón de ser del capitalismo (la ganancia privada de los capitalistas) nada tiene que ver con la honorable, desinteresada y transparente gestión de los asuntos comunes. Mientras el Estado burgués garantiza un marco común para los negocios de cada burgués, el funcionariado o burocracia que administra los asuntos en nombres de la burguesía maneja el Estado como su propiedad, como el terreno de sus propios negocios. Más allá del volumen o envergadura de los actos de corrupción, el fenómeno es inseparable de la existencia del capitalismo mismo. No existe el capitalismo sin Estado que garantice la explotación y no existe Estado explotador sin corrupción.
Incluso si Milei, Adorni y compañía fueran los honestos «deslomados» que dicen ser, su mera presencia en el gobierno no cambiaría en nada la matriz sistemáticamente corrupta del Estado capitalista. Mucho menos teniendo en cuenta que estos deslomados no son tal cosa sino una runfla de parásitos sociales de cuarta categoría. Milei y la gran mayoría de su séquito hicieron carrera en la estafa y los negociados fraudulentos. El caso LIBRA (que ahora se reaviva con evidencia que apunta directamente a Milei) es una prueba clara de ello. Lo mismo con el narco-escándalo de Espert el año pasado. El discurso «anti casta» del mileísmo fue puro humo para capitalizar el rechazo a la gestión desgastada del kirchnerismo – albertismo y sus propios escándalos. A la corrupción peronista le sucedió la corrupción libertaria. Ambas connaturales al Estado capitalista como tal.




