El atentado a Cristina K y el papel de la izquierda

Informe y cierre de Roberto Sáenz del punto político en la última reunión del Comité Central del Nuevo MAS, el pasado 4 de septiembre.

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Primera parte: informe

El primer hecho es que hubo un atentado de tipo reaccionario, fascistoide, gravísimo, contra una vicepresidenta. Como antecedente solo hay un atentado a un Hipólito Yrigoyen geronte en su segunda presidencia, en el 28 o 29; después hubo un atentado contra Alfonsín cuando ya no era presidente, en el 91. Es gravísimo el hecho porque, aunque fuera una consecuencia indirecta –no directa, porque no hubo una organización por detrás– del clima de polarización, como símbolo es una manera reaccionaria y violenta de resolver problemas políticos y sociales.

El deber elemental de tomar las calles

Es evidente que la idea de un lobo suelto, o un hecho azaroso, como si le hubiera caído rayo a Cristina, es ridícula y abstracta. El atentado es producto de una serie de circunstancia políticas, de la ruptura de los consensos burgueses, que después vamos a desarrollar, y que si se hubiera concretado hubiera sido gravísimo, hubiera desatado una situación reaccionaria, una coyuntura claramente reaccionaria, eventualmente con elementos de militarización por “la seguridad”. Habría abierto la puerta, eventualmente, a las fuerzas armadas (al menos a algún tipo de presencia mayor).

Y, probablemente, habría desatado una movilización con velas y silencio, que sí habría sido de unidad nacional, hasta por el simple hecho de que la oposición de derecha se habría sacado de encima a Cristina K…. Por suerte, sucedió todo lo contrario. Y lo que desató fue una bulliciosa movilización de masas en repudio al atentado. Todo lo demás sobra: que el gobierno lo utiliza, etc., todo eso es obvio pero es secundario; como participamos de la movilización y vimos a la gente, sabemos que cuando llegamos la Plaza estaba repleta de gente independiente, sin banderas.

Hubo una semi-convocatoria a las corridas de algunas corrientes ligadas al kirchnerismo, también de muchos sindicatos, estuvimos al lado de la UOM que le gritaba “paro general” a la CGT, pero hubo muchísima gente independiente. Y ninguna otra definición que no sea de secta podrida de derecha puede decir que esa no fue una manifestación ultra progresiva y democrática, que además se vivía así, en la calle y en el partido: convocamos en dos horas y armamos una columna hermosa, juvenil sobre todo, que reflejaba la alegría de que estábamos haciendo las cosas bien y que había que salir a las calles inmediatamente contra el zarpazo reaccionario.

Cuando hay un atentado fascista hay que salir, no hay otra discusión. El método de resolución de conflictos políticos por medio del asesinato, de una figura política que no nos gusta pero es representativa de sectores de la voluntad popular, es “fascismo” (un método fascistoide). Yo hacía un chiste ayer en la reunión de medios y figuras nacional: nadie va a pegarle un tiro a figuras que en la actualidad, todavía al menos, no tienen realmente gravitación; les van a pegar un tiro –por una suma de condiciones agregadas, la polarización, etc.- a las figuras políticas de masas que son, precisamente,nos guste o no, figuras burguesas como Cristina K (que en realidad es una de las principales figuras burguesas del país hoy sino la principal[1]).

Los hechos son los hechos. Es muy fácil saber que hubiera habido dos desenlaces completamente distintos dependiendo de las circunstancias (en este caso el análisis contrafáctico es relativamente simple). No estar en las calles el viernes fue un crimen político mayúsculo que cometió el FITU, un crimen con forma “sectaria” y contenido de derecha, sólo para después ir a llorar al otro día al Parlamento y firmar vergonzosamente la paz social en la Legislatura de la Ciudad. Yo hubiera ido también al Parlamento, aunque no le diría al partido de firmar la paz social… Pero no estar en la calle el viernes 2 e ir al Parlamento el sábado 3 fue un curso de derecha, horrible. Frente a un hecho fascista, sea un magnicidio o un hecho de menor escala, tenés que tomar las calles; es un reflejo revolucionario elemental.

Al tomar las calles obviamente se evitó el giro reaccionario, y para mí la coyuntura quedó colocada un poco más hacia la izquierda aunque el ajuste, lógicamente, continúa y va a continuar sino redoblarse[2]. Se generó una marcha democrática por la izquierda.

Obviamente hubiera sido mil veces mejor que la CGT llame a paro general, para que entre la clase obrera en la lucha democrática. Es obvio que habló el gordo Daer con Alberto, “hagamos feriado, no paro general, para que no entre la clase obrera, para que la clase obrera no se politice.Postergaron un supuesto llamado al lunes 5, solo para posteriormente desactivar toda posible medida de lucha en repudio al atentado…

Los acontecimientos del jueves y viernes son políticos por antonomasia, y las luchas reivindicativas no lo son, y los tipos se cuidan como de hacerse en la cama de que la clase obrera entre en la liza política, evitan que se politice (que en la acción se saque de la cabeza todas las telarañas y los elementos de atraso político y cultural).

Se convoca a feriado, la movilización fue hermosa y fue muy grande, pero no fue un paro general, te quedás en casa; ¿entonces qué es lo que ocurre?, que la clase obrera tiene cualquier cosa en la cabeza porque no hace una acción colectiva. No es lo mismo las compañeras y compañeros que aun con una conciencia limitada se movilizaron el otro día, que los que se quedaron en la casa escuchando las boludeces que dice TN o diciendo “ojalá la hubieran matado a la chorra”… Las consignas democráticas no son fáciles en la clase obrera porque son políticas; aparecen más indirectas que las reivindicativas (las económico sociales).

La otra idiotez con que hay polemizar fuertemente con el FITU es que fue una movilización de desunión nacional, no de unión nacional; eso era facilísimo darse cuenta porque prendías la tele y estaba Tetaz y otra idiota de Juntos diciendo “no, fue un autoatentado, fue armado, es una pistola de agua, yo no les creo nada a los K”, y los periodistas de TN, unos más jovencitos, empezaron a decirle “pará, pará”.

Toda la reacción de los tipos fue gorila hasta la maceta, por dos razones: una por electoralismo, porque temen que esto le sume puntos a Cristina, pero también por una razón mucho más de fondo que tiene que ver con las relaciones de fuerzas y la ruptura del consenso burgués; después lo retomamos, pero lo que no hubo fue unidad nacional a partir del hecho, y ese es un dato enorme, importantísimo. Cuando estábamos viendo cómo era la convocatoria, porque no queríamos ir a un acto de unidad nacional, evidentemente, una compañera del partido periodista nos avisó “Cambiemos acaba de confirmar que no marchan”; ahí decidimos convocar con todo, porque efectivamente si había una acción de unidad nacional hubiera sido peligroso, te hacen el abrazo del oso.

En las marchas de unidad nacional salen todos los políticos burgueses abrazados adelante, y arrastran a la sociedad detrás de la unión sagrada, la unión patriótica, lo que sea. Cuando empezó la IGM, todo el mundo con la socialdemocracia, cada uno en su país, defendiendo a su país. Charlie Hebdo también, tuvimos posición contra el atentado pero decidimos no marcharporque era una marcha antimusulmana indiscriminada en defensa del Estado francés.

Acá es un dato enorme que no hubo unidad nacional, a pesar de que casi matan a la vicepresidenta; es un escándalo, eso agranda la grieta, no la achica. Eso le daba otro carácter a la jornada, un carácter ultraprogresivo, un carácter democrático extraordinario: están los que están con el “fascismo”, y los que estamos con las libertades democráticas. Lo del FITU es una bancarrota, es de derecha; tuvieron el reflejo electoralista porque tienen miedo de que Cristina les saque votitos: ¡te los va a sacar igual, idiota!, ¿qué querés?, vos no sos Cristina. Aparte el PTS se hizo encima, son un grupo de cobardes, cada día vacilan más; el PO tiene otra posición, de tipo esquemática, de que todos los burgueses son iguales porque son burgueses, los presionó, el PTS se asustó, y no salieron.

Por lo demás, también es falso que hubiera sido una marcha en apoyo al gobierno. Obviamente Cristina K es la vicepresidenta del FdT. Pero la marcha fue, centralmente, en repudio al atentado, no un acto oficialista (incluso en la forma, el documento que se leyó a las 17 hs., fue un documento oficialista pero leído por una actriz…). La participación de sectores independientes fue enorme y el clima era democrático general.

Volviendo a la cuestión anterior, es fundamental entender por qué fue un evento de desunión nacional. No fue por el tema electoral; ese es el elemento epidérmico. Más de fondo, la desunión es porque hay un sector de la burguesía, vinculado a Brasil, o que mira cada vez más a Brasil,que está sacando la conclusión de que es muy difícil cambiar las relaciones de fuerzas con esta democracia burguesa. No quiero decir que nunca con la democracia burguesa se puedan cambiar las relaciones de fuerzas, porque en Europa pasa, y acá con el menemismo también. Pero en esta democracia burguesa, reforjada por el Argentinazo, tenés que ir a un giro bonapartista, a la ruptura de los consensos en ese sentido, porque la polarización es eso también. No es solo los de arriba y los de abajo, también comienza a haber cierta división burguesa todavía en sectores minoritarios pero no desechables acerca de si se mantiene el régimen democrático burgués, que hace muchas concesiones democráticas a las masas (aunque con trampa y de todo), o si se va a regímenes más bonapartistas. Eso es Bolsonaro, lo que está en discusión esta semana es eso: si Bolsonaro se impone ante la pasividad criminal del PT, se puede ir a otro régimen político, puede ser una derrota para la clase obrera brasileña, que es un gigante (todo esto dicho en potencial, como una de las tendencias en obra, pero es de mal político revolucionario el que desecha los peligros[3]).

El problema que hay de fondo es ese, no es solo electoral: la Bullrich, Macri hasta cierto punto (quizás todavía no del todo definido), aunque no Larreta y los radicales que son parte del consenso burgués; también Milei y Espert, pero todavía son marginales, dicen “a este país de mierda, si no hacemos un zarpazo reaccionario no lo cambiamos”; “es un país ingestionable”, y Cristina y el peronismo son un obstáculo en un punto para eso, porque tiene correlaciones que vienen de los sindicatos, los movimientos sociales, etc., que son una complejidad. Dominan, explotan, están aplicando ahora un duro ajuste recesivo con Massa, incluso desmoralizan a su base social por hacerlo y confunden aun más a los trabajadores, pero de una manera que a la burguesía parece no alcanzarle…

Y todo el tiempo Argentina es un zucundum, es reivindicativo, no hay conciencia socialista, pero hay una tradición de lucha que quieren quebrar.La burguesía tiene que liquidar la tradición de lucha de la clase obrera argentina. Si eso se reemplaza, todo lo económico se ordena.

Entonces, fue grave, gravísimo, que el FITU no estuviera en la movilización del viernes (no fue un error táctico, fue algo muchísimo más grave: un error sectario de base electoralista, oportunista). Puede haber gente que no lo entienda (aunque tenemos el reflejo que mucha gente repudió la inacción, la pasividad de ellos). Pero lo del FITU fue una capitulación política, por cobardes y por electoralistas. Porque además, estaba el oficialismo, y de la oposición el único partido era el Nuevo MAS; si iba la izquierda, había miles de izquierda y entonces era un acto donde le peleábamos el repudio a los K: ¿sabés cómo habría calificado eso a la izquierda?

Pero son unos cobardes que creen que van a ganar a las masas electoralmente; sin rozarse con las masas “peronistas” en la calle. No se gana a las masas solo con la papeleta electoral, desde arriba, si no estás en la calle codo a codo con las masas, es elabc. Nuestro partido, de menor envergadura todavía que la suma del FITU, tiene otra sensibilidad; pero si hubiera ido toda la izquierda hubiera sido cualitativo.

“Todavía no hay fascismo”, lógicamente.Pero atención: hechos como este generan antecedentes, pueden generarlos dependiendo de los desarrollos.

¿O se creen que los gobiernos reaccionarios, bonapartistas, nacen de un día para el otro sin antecedentes? El camino de un giro a la derecha se forja con un montón de eventos reaccionarios, en lo posible sangrientos, que pasen impunemente. La reacción se forja así, no se decreta un día que se terminaron las movilizaciones, que se limitaron los derechos democráticos. Sólo hay lucha de clases directa y organización de los de abajo en el contexto de mínimas libertades democráticas.

La ruptura del consenso burgués

Además esto sucede en el espejo de Argentina con Brasil, donde el miércoles que viene hay una marcha fascistoide de Bolsonaro para desconocer las elecciones, más claro echale agua. Ahora, si no tenés el mínimo reflejo internacionalista… Nuestra corriente internacional está en pleno desarrollo aunque aun es relativamente incipiente. Sin embargo, consultamos y los compañeros nos dijeron “hay que ir a la calle ya”. El viernes en Brasil, los medios ligados a Bolsonaro decían “fue un autoatentado”, esa mierda le tiran a la población en Brasil. Bueno, hubo en el cono sur, es decir, la Argentina, una marcha contra la reacción, y eso tiene un valor inmenso. El miércoles veremos qué pasa, cuan real es el peligro: el tipo, Bolsonaro, especula pasar a segunda vuelta y ahí ver si gana o desconoce las elecciones…

Además el peronismo está mil años luz a la “izquierda” del PT (exagero evidentemente para que se entienda), que es una cloaca de pusilánimes. Lula tiene más votos que Cristina, pero el PT no le llega ni a los talones al peronismo, que tiene el 50% más uno del control del Estado; el PT controla el 20%. Lula no quiere movilizar, es un crimen, y los del PSol otra cloaca que capituló al frente amplio burgués; a la desmovilización total.Bolsonaro moviliza y ellos no movilizan, y eso son relaciones de fuerzas, no solamente los votos (se trata del clásico crimen del reformismo que desarma parlamentaristamente frente a la reacción, que sí toma las calles).

En Argentina sí se movilizó y eso fue un contrapunto con Brasil; están en espejo las dos sociedades, los dos países, y lo que pasa en Argentina ayuda en Brasil, y lo que pasa en Brasil jode a la Argentina (claro, jode a depender de lo que pase este mes en el país hermano, lógicamente), y la burguesía argentina sueña con Brasil.

La polarización que vivimos en la Argentina está desde el conflicto con el campo, si no, no se entiende nada de nada (¡es lógico que la mitad del FITU no entienda nada porque apoyó a la Sociedad Rural diez años atrás!). El gobierno se acobardó, pero el lado del campo era el más reaccionario, es obvio eso. Son dos campos burgueses, pero estatizar una parte del manejo de la renta agraria o no, no es lo mismo (nuestra posición con la Carpa Roja terció en cierto modo, porque fue independiente, porque la renta agraria la queremos estatizada pero en beneficio de la clase trabajadora, no de otro sector burgués). “Los bandos son burgueses”… sí compañeros, pero no son iguales, hay cien matices políticos entre los dos bandos, expresan relaciones de fuerzas distintas[4]. Obviamente que estatización no es socialización, ni siquiera estatización obrera, porque no hay control obrero, no hay Estado obrero; pero es una estatización, es progresivo. Después está por supuesto el problema de para qué se utiliza la renta agraria, si la utilizan los burgueses es redistribución de renta a los industriales y no a la clase obrera (por eso armamos la Carpa Roja con una posición independiente, repito).

El relato de “la chorra” si mal no recuerdo empezó ahí. Ahora es el problema de la corrupción, que además existe, pero esas pintadas que se veían por Avenida del Libertador y otros lugares chetos, “la yegua”, eso empezó con el campo.

Argentina tiene antecedentes de división burguesa. Hubo una gran fisura, una gran polarización, que fue la proscripción al peronismo luego del golpe de 1955, con los que estaban a favor de la proscripción y los que no; esa fue la gran división burguesa de la generación anterior. En los 80 hubo unidad burguesa, con Menem también, y así hasta el 2008, cuando se quebró la unidad burguesa, y eso sigue hasta hoy sin saldarse; más bien, se está profundizando. Hacer política en la Argentina sin tener ninguna de esas cosas claras es hacer política de secta insignificante, porque se hace política con las grandes correlaciones de clase.

El gobierno de Cristina K en su momento, creyendo que en la Argentina se podía hacer lo mismo que Evo en Bolivia, osó aumentar un milímetro más la parte del Estado en la renta agraria, y ahí se pudrió, porque tocó los derechos propietarios. Bah, no los tocó porque al final perdió, se cagó en las patas y se fue a la casa, la misma razón por la cual la CGT no convocó a paro general en aquella oportunidad, y se fueron del gobierno Alberto y Massa.

Hay un doble lío: una relación de fuerzas que no está resuelta, y una división burguesa que no es solo electoral. Y la división en Juntos es profunda porque Larreta está más con el centro político, y Macri sacó la conclusión de que no alcanza con eso: quiso tocar la escala jubilatoria y le cayeron cien mil toneladas de piedras. Macri y compañía quisieran hacer un gobierno a lo Bolsonaro.

Lógicamente a nosotros nos toca desbordar a los Lula y las Cristina por izquierda de manera revolucionaria, pero no hay manera de hacer eso, ni hay manera de pelear contra el ajuste, si no defendés las conquistas democráticas.Bolsonaro no ataca solamente a Lula y el PT: se dedicó toda la campaña a atacar a los sindicatos. Eso es indirectamente atacar a la clase obrera: con los políticos es la corrupción, y con los sindicatos es que son millonarios y entonces hay que cerrar los sindicatos, pero vía los millonarios atacan a la organización obrera, es elemental.

La organización obrera funciona para los dos lados: traicionando a la clase obrera, pero a veces obligándose a salir si es amenazada su organización. De esto hay un ejemplo histórico que es la famosa huelga general de Carl Liegen contra el golpe de Kapp de marzo de 1920; si leen a Lenin del 14 y del 15, Liegen es el archi burócrata de la socialdemocracia, el más odiado, el más traidor, el más repugnante, pero Liegen, en marzo de 1920, cuando fue el golpe de Kapp, llamó a la huelga general y se frenó el golpe, porque tuvo miedo de que el golpe barriera también a la burocracia.

El atentado te coloca todos los debates sobre problemas más profundos, y si vos decís “no pasa nada”, es no entender nada. “Lo van a querer utilizar”… y, obvio, si cada partido trotskista quiere utilizar cualquier mínimo vientito a favor, ¿cómo no va a utilizar el peronismo nada menos que un intento de asesinato? El arte nuestro es saber ubicarnos, pero no podemos evitar que lo quieran utilizar.

Después hay otra cuestión, y es que a la coyuntura la deja en un lugar rarísimo. Por un lado la deja en un lugar democrático un poco más a izquierda en lo inmediato, lo que está buenísimo, y por otro la deja en un lugar un poco incómodo, aunque no es para nada mecánico, con respecto al ajuste. Al mismo tiempo es verdad que el fortalecimiento relativo del gobierno le da una capacidad de arbitraje que hace un mes no tenía, entonces el ajuste va a seguir. Pero igual es incómodo. Si a Cristina la hubieran matado, hubieran decretado estado de emergencia o estado de sitio, que es prohibición de manifestación y de reunión. Si no tenés conquistas democráticas no tenés manera de defenderte.

El FdT sigue siendo un gobierno de coalición. E “incómodo” y todo, Massa le dá para adelante con el ajuste. Cada uno cumple su papel. Para el discurso y llamar a la unidad, Alberto es el indicado; para aplicar el ajuste, el cínico de Massa es el indicado; para hacerse la víctima, Cristina. Es el peronismo, no son idiotas, pueden estar encerrados como estrategas en un lío terrible porque el país burgués así no funciona del todo, pero ningún dirigente de masas es idiota, porque si no, no sería dirigente de masas. “Lula es un idiota”: no, es vivísimo, lo que pasa es que es una lacra. Es una habilidad táctica, obvio, y estratégicamente son una basura, y son ultra cínicos, pero no idiotas. Nadie que dirige décadas a sectores del movimiento de masas es idiota, los idiotas no dirigen.

Entonces, la coyuntura quedó un poquito condicionada. ¿Cómo se va a desenvolver, qué elemento va a dominar? Obviamente el ajuste va a continuar y capaz que esto que pasó les da más capacidad de arbitraje. La oposición quedó a la defensiva, es entendible. Como quedó a la defensiva el FITU, saliendo a dar todo tipo de explicaciones por su gorilaje; no solo el PTS sino también el PO. Vos marchabas el viernes y después llamás a la jornada de cortes piqueteros, y quedás bien; ahora tienen que llamar a la jornada de cortes pero no movilizaron el viernes, y quedás mal. “Hay muchos laburantes que no entienden”; obvio, entonces adaptás la forma de la política para que entiendan, pero no el contenido. Al revés:tenés que luchar para que entiendan que los problemas políticos no les son ajenos a la clase obrera, si no, ¿cómo vas a hacer para que la clase obrera sea alguna vez clase dominante?

El partido se recontra calificó y hay que hacerlo valer eso; hay que hacerle pagar el costo político al FITU: al parlamento sí pero a las calles no; combatís el zarpazo reaccionario por WhatsApp. ¡Por favor! ¡Que oportunismo vergonzoso!

La importancia de las consignas democráticas

Va a haber un entrecruzamiento de tendencias donde no sabemos el peso específico de cada cosa, entre el ajuste, los elementos democráticos y la cosa electoral; el arte es combinar lo democrático con lo del ajuste. El tema electoral todavía no arrancó, además de que no están claras las reglas de juego, algún debate real sobre las PASO puede ser que haya. El ajuste sigue y el ajuste es duro, y si es un ajuste recesivo es más duro, entonces la especulación del oficialismo es, si no hay PASO y hacemos las elecciones en octubre, se gana tiempo para la recuperación económica.

Hay otra discusión de fondo que es la importancia de las consignas democráticas; eso hay que entenderlo, porque en general la cosa es contra el ajuste, pero las consignas democráticas son importantísimas, costaron 30 mil desaparecidos, y en definitiva es el derecho de organización de la clase obrera. Además son un vehículo movilizador que unifica fracciones de clases y clases sociales, es muy progresivo, y es lo que posibilita lo demás; si no hay libertades democráticas no hay nada.

Eso lo sabemos también por el estalinismo. No tenés libertades democráticas y se acabó la capacidad de autodefensa de la clase obrera, no solo en el Estado burgués, también en el Estado obrero… Un historiador de la URSS decía “se llegó al punto donde nadie podía emitir una opinión honesta abiertamente”, porque había delito de opinión; bueno, así no se puede defender la clase obrera.

Si la CGT llama a paro, nosotros vamos contra el ajuste y por las libertades democráticas, no solo por las libertades democráticas. Porque además venimos de una marcha que fue importante y fue rara, no fue una marcha solo en apoyo al gobierno, los laburantes que fueron no fueron solo en apoyo al gobierno, porque entonces el gobierno tendría una popularidad del 90%, y no tiene esa popularidad. La marcha fue democrática y tambien, por elevación, un llamado de atención al ajuste (por eso finalmente despues la CGT no convocó al paro general).

Por otra parte, las consignas democráticas tienen su lógica transicional, porque las direcciones reformistas no pueden ir a fondo por ellas. Se niegan a movilizar a las masas por miedo a perder el control y, por lo demás, socavan permanentemente los gobiernos dicho “democráticos” porque aplican ajustes economicos brutales (forman gobiernos capitalitas, evidentemente). Ahí está el caso de Dilma Rousseff a la que nadie apoyo en Brasil contra el golpe parlamentario porque al contrario de lo que prometió en campaña electoral, lanzó un ajuste brutal al otro día de la elección (desmoralizó a las masas petistas).

Lo que la oposición podría haber hecho es convocar a una movilización de masas para que “la chorra vaya presa”. Todavía no lo hizo, y ahora está más jodida para hacerlo (al menos, en lo inmediato). Luciani hay que ver donde quedó; el lunes 5/09 se reinició el juicio. Si Bolsonaro hace una marcha multitudinaria fascistoide, les vuelve el alma al cuerpo, esto es golpe por golpe, seguimos en una coyuntura de polarización donde nada decanta. Trump sueña con ser presidente de nuevo en EEUU, y es un sueño real; Biden sale a decir todos los días “está en juego la democracia”, y sí, Trump tiene elementos que amenazan la democracia burguesa imperialista yanqui.

Todo puede quedar en lo electoral y no es ese mundo de los extremos característico de los ejemplos histórico que di, que era un mundo de revolución y contrarrevolución, pero podemos ir a ese mundo, lo inconcebible no es imposible; cae una bomba en Saporiya y genera un Chernobyl, se enfrentan por Taiwán y se genera una guerra interimperialista; estamos en un punto donde lo extraordinario empieza a ser posible.

Por supuesto, todo hay que medirlo: ¡ni subestimar los peligros ni impresionarse es una buena receta para la política revolucionaria! Hay que ver la marcha en Brasil qué tan grande es, hay que ver si igual Lula gana en primera vuelta… el escenario peligroso es si no gana en primera vuelta (o si en la segunda vuelta la diferencia se hace menor a lo esperado). Eso va a influir. Si gana Lula va a hacer un gobierno liberal repugnante, pero no amenaza las libertades democráticas (aunque tampoco va a condenar a Bolsonaro, que como Trump va a seguir en carrera).

El partido sale muy calificado frente a la base K, pero cuanto más actúe el partido y más difunda su posición mejor, porque la confusión va a estar: las masas son muy grandes y el FITU actúa para confundir. Hay que salir con carteles “repudio al atentado, a los zarpazos reaccionarios se lo combate en las calles, no al ajuste”, algo así.

Es decir: hay que combinar la lucha democrática y la lucha contra el ajuste. Es imposible enfrentar la campaña reaccionaria de Luciani y compañía defendiendo o llevando adelante un ajuste económico; como señalamos, eso socava la lucha democrática, desmoraliza a las masas ante los potenciales zarpazos reaccionarios y, por lo demás, está claro que las cosas tienen una medida: el intento de asesinato fracasó, la movilización del viernes 2 fue extraordinaria y el domingo 4 Massa anuncio nuevas medidas de ajuste…

Así que nada: la coyuntura regional está delicada, la reforma constitucional amañana fue socavada por Boric y la derrota en el referendum fue escansalosa, hay que ver la evolución en Brasil, pero en la Argentina el eje sigue siendo contra el gobierno del FdT y su ajuste a lo que se le debe sumar la pelea democratica contra cualquier nuevo intento reaccionario. Rechazamos el intento de proscripción de Cristina K pero más aun, por así decirlo, rechazamos el show y la utilización electoral de los ultimos eventos por parte de los k y el FdT para lavarse la cara.

Nuestra política es en apoyo a todas las luchas, y por la ruptura por la izquierda con el gobierno combinando los dos andariveles: el andarivel contra el ajuste y el democrático.


Segunda parte: Cierre

El papelón del FITU frente al atentado

En las calles no; en el parlamento sí

Hay un montón de elementos, de matices, de tendencias que no se pueden evaluar todavía.

Obviamente en este acontecimiento tampoco está resuelta la dinámica más general, porque esa dinámica está abierta. Hubo una respuesta por izquierda, pero hay un sector burgués que sigue pensando para dónde ir… Hay un conjunto de elementos que todavía no podemos definir y hay que ver cuál es su desarrollo, y este acontecimiento es parte de eso, no termina de definir las cosas. El proceso en la Argentina, en la región y en el mundo está abierto.

Tampoco está claro que se defina del todo en los términos en los que estamos. A veces las cosas escalan y van a términos más reaccionarios o a términos más revolucionarios. Todavía no se abrió un proceso revolucionario pero podría abrirse.

La conciencia decanta en la acción

Los hechos políticos de la lucha de clases clarifican y decantan las cosas, y el FITU fue reaccionario frente a la lucha de clases; la capitulación es esa, porque el FITU no empujó la clarificación, trabajó para la no clarificación. Porque lo que decantó de la mañana a la noche en la conciencia de cientos de miles de trabajadores que tienen “aserrín” en la cabeza, más allá de la vanguardia de masas, fue la propia plaza, la propia acción, que tuvo muchos elementos espontáneos. Y sin la acción, no decantaba, y la capitulación es esa, que no empujaron a la acción para que decantara la conciencia.

Se puede capitular siendo oportunista y también siendo sectario, como el estalinismo en el tercer período; también se capitula no yendo al frente único contra la reacción. El estalinismo entregó revoluciones por la “izquierda”, siendo ultraizquierdista, sectario, ciego, no viendo los matices entre democracia burguesa y fascismo. Y el PO capitula por sectario, porque creen que todo es clase o no clase. Y al PTS le tiembla la pera, y eso está mal, fueron cobardes (¡la vacilación es malísima en política revolucionaria!). Por todo esto el FIT no colaboró a que decante la conciencia por izquierda, porque no fue a la marcha, y tiene que explicar por qué ayudó a la verdulería mental de las masas obreras (muchos trabajadores salieron a decir, es verdad que antes de la marcha, “hubiera sido bueno que la maten a la chorra”, después de la marcha la cosa cambió).

¿Cómo decantan las masas obreras? De varias maneras. Por ejemplo, si la vanguardia de masas va a la marcha y va con alegría y la marcha es un éxito, vuelve a las masas y les dice “che, no seas pelotudo, si la hubieran matado a Cristina nos cagan a nosotros porque decretan un Estado de sitio o algo así y prohíben las luchas”.

Esa es la capitulación, hubo una capitulación política por una vía sectaria, que al mismo tiempo es electoralista; pero no se crean que solo se capitula por derecha, también por ultraizquierda. El FITU es un frente de independencia de clase, lo que es progresivo, pero tiene mucho también de frente único sin principios, lo que es regresivo (de ahí que nos parezca que el PO le impuso la política al PTS que viene debilitado a ojos vista y fue vergonzosamente a la rastra[5]).

El partido tiene que darse marcos para ir a una discusión más amplia que trascienda el FITU; hay que encontrar la manera de dialogar con la base K descontenta con el gobierno y con el propio kirchnerismo que no movió un dedo contra el acuerdo con el fondo. El partido tiene que ir más allá de sus propios límites y está fortalecido y calificándose para hacerlo; buscar los mil y un caminos para ir a un auditorio mayor.

Es decir: abrirnos frentes de masas potenciales como el SITRAREPA que esa una orientación exitosa, así como multiplicar nuestro fortalecimiento en la juventud estudiantil.

Por otra parte, otro error del PO es la orientación en el neumático. No solamente en relación al conflicto donde no vienen aprovechando las oportunidades que se les abrieron para ganar el conflicto, sino incluso en oportunidad de la marcha contra el atentado: si se hubieran posicionado correctamente siendo respetuosos claro está de las opiniones disímiles en la base del gremio, se hubieran legitimado más para forzar eventualmente la mano del gobierno y las patronales.

Pero no: la lógica de la negra es sólo reivindicativa, no se les puede ocurrir que haya un mundo más allá de las tres fábricas y, menos que menos, que haya que ensanchar la conciencia política de la base. Mantener a la clase trabajadora en la orfandad solo reivindicativa, es decir, de solo salir por el salario, es no ir un paso más allá del sindicalismo, del corporativismo.

De ahí una lección de estos días: la combinación de la lucha reivindicativa contra el ajuste y la lucha democrática que estos mismos gobiernos y corrientes burgueses social-liberales o liberal-sociales no pueden llevar delante de manera consecuente, politiza.

Tareas reivindicativas y democráticas

El atentado, ¿marca un peligro? Por supuesto que sí, no hay que subestimarlo. La ruptura del consenso burgués es que el ajuste no se puede aplicar eventualmente con democracia burguesa. Alguien hablaba recién del 80 y 90, pero en el 80 y 90 había caído el muro recién y no se cuestionaba el consenso de la democracia burguesa, y hoy sí se lo cuestiona, Trump y Bolsonaro lo cuestionan. Y en eso Chile y Colombia son secundarios, lo importante es Brasil, que es un gigante: si te cuestionan la democracia burguesa en Brasil, te cagan.

Tiendo a pensar que no pasa la ofensiva Bolsonarista, la respuesta del viernes fue genial y Argentina no está para girar a la derecha (al menos no en lo inmediato), pero hay un juego de tendencias. Lo que tenés que destacar es la movilización y también que no hubo unidad nacional porque hay una crisis del consenso burgués. En la Argentina la democracia burguesa fue tema del consenso burgués durante décadas, y, eventualmente, podría estar terminándose. Macri no sacó del todo todavía los pies del plato, ojo, el tuit era de repudio al atentado, no como Bullrich, Milei y Espert que no repudiaron. Pero Bullrich es la presidenta del PRO y es una de sus figuras: ¿eso es solo electoral o va más allá?

Acá no terminó la historia, acá empezó una nueva historia. Y si la leés con un ángulo solamente “de clase”, sin ver los matices políticos, no vas a entender nada. La extrema derecha en ninguna parte del mundo terminó.Trump, no está muerto, está vivo todavía. ¿Pasó a mayores? Todavía no, eso es también parte de la ecuación por ejemplo en relación a las corrientes del trotskismo europeo que exagerando los peligros del fascismo se van al oportunismo o mismo en Brasil Resistencia que se pasó con armas y bagajes a un frente de colaboración de clases con Lula y Alkmin, una capitulación tremenda (se puede votar tranquilamente a Lula manteniendo la independencia política; sin entrar en un frente electoral de colaboración de clases como hizo el PSOL).

Un mundo en el centro burgués es un mundo sin contrarrevolución pero también un mundo sin revolución. Si querés revolución, hamacate, no puede ser “queremos revolución pero no queremos tiros”, bueno, así no funciona.Lógicamente, este no es un análisis tipo “cuanto pero, mejor” sino solamente para dar cuenta que las circunstancias podrían estar cambiando; el siglo veintiuno cada vez más incorpora elementos de tensión y polarización que puede dar lugar a eventos revolucionarios y contrarrevolucionarios como hace décadas no se ven.

Revolución y contrarrevolución están unidas por un hilo invisible, es como acción y reacción, uno no existe sin el otro, la lucha de clases actúa sobre clases sociales vivas.

Solo que la contrarrevolución es más vulgar que la revolución ideológicamente (Las furias, Arno Mayer); sí, más vulgar, pero tiene todos los elementos del prejuicio a favor, y transformar la conciencia es más difícil que apelar al prejuicio que es la conciencia natural. Por eso fue importante el viernes. Y es una capitulación fea la del FITU, porque el PO actual tienealgo “quietista” pero con lógica del tercer período, sectaria, y el PTS vacila demasiado.

El FITU va a tratar de enchastrar y mentir en esta discusión, pero esta pelea nos calificó y la ubicación del partido no es solo nacional, es internacional, y también está ubicado respecto de la experiencia del estalinismo. Au LoongYu dice que en China hoy las consignas más importantes son las democráticas, porque en China no hay sociedad civil; y es imposible enfrentar los planes brutales de Xi Jing Pin y la superexplotación obrera si no hay organización, es elemental.Obvio, es un régimen autoritario, no es el caso de la Argentina siquiera todavía del Brasil. Pero entonces está mal lo que dicen las corrientes maoístas actuales en China, solo contra el ajuste de Xi Jing Pin así en abstracto está mal: Xi Jing Pin viene de aplastar Hong Kong, y entonces explota más fácil a los trabajadores en China. Eso es contemporáneo, pero nuestra sensibilidad política es por el balance del estalinismo, es más profundo; por una clase que sea protagonista y no convidada de piedra, esa es la “marca de agua” de veinte años de la corriente.

El PO no tiene corriente internacional, pero el PTS, ¿para qué tiene el grupo en Brasil? Nuestros compañeros insistían “tienen que salir, Bolsonaro es un peligro”.

El cuestionamiento al consenso burgués alrededor de la democracia burguesa es un hecho nuevo, y el cuestionamiento está porque es muy difícil con la democracia burguesa resolver del todo el pleito, y mientras tanto el país burgués se hunde como tal. ¿Pueden ir mucho más lejos en el ajuste de lo que fueron hasta ahora? Sí, pero hay un límite. No se bancan los sindicatos, la Argentina tiene una sindicalización del 38%, y tendrían que ir a una sindicalización del 8 o 10%.


 

[1]Una figura burguesa de la principal corriente posibilista o, más bien, imposibilista, pero que muchísimos sectores asocian a determinadas conquistas sociales (mínimas, pero conquistas al fin, no hay que ser necios en esto).

[2]El carácter transitorio incluso de las tareas democráticas mínimas se expresa en que mientras los “progresistas” dicen “combatir” a la derecha le facilitan el camino al aplicar ajustes económicos que desmoralizan a las masas y las hacen escépticas en relación, incluso, a las formas de la democracia patronal, apolíticas.

[3]Tampoco que se trata de exagerarlos, evidentemente, pero con las circunstancias en curso en Brasil, si se impone eventualmente un giro reaccionario en la Argentina, las cosas se pondrían feas.

[4]Sólo una lógica estalinista del tipo “tercer período” iguala los bandos burgueses. Bandos burgueses que son iguales solo en eso, son burgueses, pero que están surcados por mil matices políticos que es criminal perder de vista a la hora de la política revolucionaria. Volveremos sobre esto.

[5]Se nota por todos lados que el PTS perdió militancia y que incluso está debilitado internacionalmente. Su militancia no solo en la Argentina sino en varios otros países, es formal: llegan a una actividad sólo para tratar de irse lo antes posible. Por otra parte el PO aparece más recompuesto, con más moral, pero con una orientación unilateralmente piquetera (siguen muy debilitados en la amplia vanguardia).

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