Una reseña

El alegato de CFK: una contraofensiva política

Un análisis del discurso y alegato de Cristina Krichner que se convirtió en una cadena nacional, en una dura ofensiva política en sintonía con el discurso presidencial del 1 de marzo.

Federico Dertaube
Editor del Suplemento semanal de Izquierda Web.


Los alegatos de los perseguidos políticos en los juicios en su contra se han convertido numerosas veces en históricos discursos. Los proscritos, que se niegan a ser silenciados, amplifican su voz aún más que antes en su defensa legal, usan de tribuna su banquillo de los acusados y, eventualmente, su propio cadalso. CFK acaba de hacer una parodia de toda esa historia; aunque hay que decir que no fue una poco efectiva. No lo hizo desde la proscripción y el exilio, sino desde el poder; no lo hizo desde la cárcel y el cadalso, sino desde el despacho de la vice presidencia.

El lawfare como todos sabemos, no todos pero por lo menos lo que los sufrimos sí, es esta corriente regional que ha, a través de los poderes judiciales de los distintos países, estigmatizado a los movimientos populares y a los dirigentes. Y que los persiguen.

De un lado, el lawfare; del otro, los «movimientos populares». De un lado, el «poder económico concentrado»; del otro, los representantes del pueblo perseguido. No, los luchadores populares perseguidos nunca tienen la suerte de defenderse de los tribunales desde una oficina del poder político, no pueden simplemente ejercer el poder al mismo tiempo que sus enemigos y verdugos. Los intereses de clase opuestos están separados más que por las paredes de oficinas diferentes (llamadas «división de poderes») sino por un abismo.

Pudo haberse remitido a una larga lista de luchas y persecuciones políticas en Argentina. Los anarquistas, Severino Di Giovanni, Simón Radowitzky. Incluso pudo identificarse con los obreros de la Resistencia Peronista. Pero decidió tomar un ejemplo más cercano a su realidad, no a la lucha contra la persecución de los «movimiento populares».

Ya no era necesarios encarcelarlos como le pasó a Yrigoyen en el año 30 porque, si me permite una digresión señor Presidente, hay todo una cuestión de que las causas de corrupción solamente atañen al peronismo. Bueno, lamento informar que el primer presidente acusado de corrupción y juzgado y encarcelado no fue Juan Domingo Perón que tuvo que huir del país tras ser derrocado. Fue Hipólito Yrigoyen, primer presidente de la Unión Civica Radical, cuando la Unión Cívica Radical encarnaba al movimiento popular y nacional.

La comparación es, en efecto, más apropiada. No porque la figura de CFK tenga el alcance histórico de Yrigoyen (el hito del sufragio universal es mucho más grande que el «modelo»), sino por lo que sí tienen en común: ambos son políticos de la clase capitalista en conflicto con su propia clase y las instituciones que la representan, ambos ejercieron una manera más «amigable» en la que el estado burgués se relaciona con los oprimidos. Tienen en común haber sido mediadores entre su clase y las mayorías populares, de haber encabezado gobiernos de «transacción» entre intereses opuestos, de haber hartado a los jefes efectivos del país, que prefirieron y prefieren gobernar de manera directa, sin un mediador que cada tanto les discuta su autoridad. De paso, CFK le roba un emblema a sus adversarios políticos.

No: este juicio no es una disputa entre los «movimientos populares» y los «poderes económicos concentrados». Sí: es una pelea entre capitalistas sobre la mejor manera de administrar el país. No: no es una disputa entre «las instituciones» y la corrupción, es una entre las instituciones corruptas de un lado y las instituciones corruptas del otro.

La causa

La vice presidente evidentemente no es tonta y eligió muy bien cuando lanzar su ofensiva. «Dólar futuro» es la causa más evidentemente trucha en su contra. Liquidando rápidamente las acusaciones en sí es que pudo extenderse sobre todo lo que quería decir.

Ahora vamos a introducirnos directamente en la causa que nos atañe y por la cual estoy sentada hoy aquí acusada. La causa se conoce popularmente con el nombre de dólar futuro y es bueno, no solamente referirnos al texto de la causa, sino al contexto en el cual esta se desarrolló. El texto de la causa sería la acusación que se hizo de administración fraudulenta de los recursos del Estado, en este caso de los recursos del Banco Central, y perjuicio en 55.000, creo que la acusación del doctor Bonadío fue 55.000 millones de pesos.

Y más adelante:

Bien, comienza la causa y acá viene la segunda parte del texto y contexto. El día 13 de abril me cita a indagatoria, ya hablaba de administración infiel si mal no recuerdo. No quiero leer porque son… administración infiel, el día 12 lo había citado a quien era mi Ministro de Economía, el doctor Axel Kicillof, y que hoy es el gobernador de la provincia de Buenos Aires y que también va a hablar después de esta intervención mía con cuestiones mucho más técnicas y precisas para tener en cuenta qué es lo que pasó. Y comienza a desarrollarse una suerte de cuestiones que uno va enterándose con el correr de los días mientras la procesan, mientras la citan… Y resulta ser que no había ningún amigo del gobierno en los contratos, no del gobierno saliente por lo menos, no del gobierno saliente. No había ningún amigo de mi gobierno entre los que había comprado y contratado dólar futuro. No, no, no.

No hay mucho más que agregar, eso es simplemente cierto. Por eso eligió esta causa como la tribuna de su ofensiva. Lázaro Báez, corrupto innegable, era amigo cercano de los Krichner, sí. La obra pública estuvo plagada de corrupción, sí. En esas causas pasar a la ofensiva era bastante más complicado, en esta no. Y, sabiendo eso, es que pudo terminar su discurso con plena confianza en los resultados:

Y termino diciéndole que mi abogado me había dicho: ‘bueno… y tenés que pedir el sobreseimiento’. Leía hoy en los diarios: Cristina va a pedir el sobreseimiento. Yo no voy a pedir ningún sobreseimiento. ¿Sabe qué doctor Petrone? Yo voy a pedir que apliquen la Constitución, que apliquen los códigos de fondo y de forma, está todo escrito… Hagan lo que tengan que hacer. Muchas gracias.

El Lawfare

En efecto, existe -ver «Lawfare», corrupción y capitalismo-. Se generalizó en la región el uso de las causas por corrupción para torcer la situación política de «progresista» a reaccionaria sin pasar por la molestia de las elecciones o condicionándolas con la fiscalización de un poder que no es electo por nadie, el Judicial. Lo hicieron mezclando causas reales (como la corrupción en la obra pública) con cosas groseramente armadas para impostar escandalización moral y hacer campaña con eso. El «dólar futuro» es uno de estos últimos casos.

Mirá también:  Manuela Castañeira en #MinutoUno por C5N

Alegato CFK

¿Cómo se inicia y cuándo se inicia esta causa? Esta causa se inicia por una denuncia del entonces presidente de la Unión Cívica Radical, de diputados, Mario Negri. Actualmente sigue siendo el diputado, el presidente y diputado del bloque de Juntos por el Cambio, y el otro denunciante fue Federico Pinedo, entonces presidente del bloque del Pro. Era la alianza de la Unión Cívica Radical con el macrismo que se presentaban a elecciones. ¿Y cuándo fue esa denuncia? Esa denuncia se produce el 30 de octubre de 2015. ¿Les suena? 30 de octubre de 2015. Cinco exactos días después de la primera vuelta electoral presidencial. Se renovaban autoridades presidenciales en la República Argentina, yo estaba a cargo de la primera magistratura, y las elecciones tuvieron lugar el domingo 25 de octubre de 2015. Cinco días después, el 30 de octubre de 2015, tenemos la denuncia. ¿Y por qué es importante rememorar estas fechas? Porque, en ese momento, no se sabía… sí se sabía quién iba a ingresar por nuestra fuerza política pero no se sabía si el que quedaba era Mauricio Macri, entonces Jefe de Gobierno de la Ciudad, o Sergio Massa que también competía por la presidencia de la República desde el Frente Renovador. ¿Curioso, no? Que cinco días después de definido que el proceso electoral se disputaba entre Daniel Scioli y Mauricio Macri, allí, recién allí se hace la denuncia de Mario Negri y Federico Pinedo.

Esto es mitad cierto, mitad mito. En efecto, se usó esta causa para torcer la peleada pelea electoral. Con ganar algunos miles de votos indecisos con la campaña por la honestidad moral podían garantizarle el triunfo a Macri, cosa que no estaba para nada asegurada y esta causa les sirvió de estimulante.

Sin embargo, es obvio que el «Lawfare» no basta para explicar la derrota del peronismo en esa elección. El creciente desgaste de la situación económica, el hartazgo por los 12 años seguidos de gobierno kirchnerista, las sucesivas rupturas internas que había tenido la fuerza política de gobierno (que había perdido buena parte de su apoyo original), el deterioro de las condiciones de vida de las mayorías trabajadoras, fueron los motivos fundamentales de su derrota electoral. Las causas judiciales ayudaron, nada más.

El macrismo

El alegato también fue aprovechado para confirmar la ofensiva política contra el macrismo, con una suerte de «Lawfare progresista»:

Ahora dicen que no se pueden enjuiciar políticas de Estado. Creo, sospecho, que están diciendo esto a partir de que el Presidente decidió iniciar querella criminal por el criminal endeudamiento que tomaron con el Fondo Monetario Internacional en el 2018. Sospecho. Sospecho que van a querer decir: ‘bueno, dólar futuro…’. No, no, no. No es igual, no es igual. Acá, en esta causa, no hubo ningún perjuicio económico. Acá los contratos de dólar futuro que se instrumentaron durante la gestión nuestra hasta el 2015 eran de acuerdo a las normas que establece este contrato. Lo que hizo Mauricio Macri con el préstamo del Fondo Monetario Internacional no tiene… Violó todas las… hasta violaron el estatuto del Fondo. Violaron todas las normas internas de la administración pública. Cuanto menos… y además afectaron los 44.000 millones de dólares, no a estabilizar la economía, al contrario. Cuanto menos: malversación de caudales públicos. Cuanto menos: incumplimiento de los deberes de funcionario público. Cuanto menos, cuanto menos.

Pese a su discurso contra el Lawfare, pese a su orientación de politizar lo judicial, usa la misma táctica de su adversario y ahora judicializa lo político. El endeudamiento con el FMI, la dilapidación masiva de fondos en la fuga de capitales no es culpa nada más que de un grupo de funcionarios (aunque lo sea), no es solamente la decisión doctrinaria de un gobierno de CEOs liberales de que llenándole los bolsillos a los ricos todos ganamos (aunque lo sea), no es nada más que «malversación de caudales públicos» (aunque lo sea), no. Es la estafa masiva de los grandes capitalistas que se llevaron miles de millones de dólares del producto del trabajo de las mayorías explotadas del país.

Cristina hace campaña electoral con la querella contra el macrismo, pero defiende el fondo social capitalista de esa inmensa hipoteca. En medio de la ofensiva dijo, como al pasar, lo que es una confesión, una autoinculpa, una acusación a sí misma que no es judicial sino política y de clase: «No podemos aumentarle a los jubilados porque estamos endeudados hasta acá».

Mirá también:  Apatía electoral y rechazo a los políticos de siempre: ¿Qué hay detrás?

Esa frase es la más importante de todo su discurso, aunque haya sido dicha como al pasar, es la única que trata sobre el fondo de las cosas: más allá de las causas judiciales, de las peleas, de los discursos; a los capitalistas se les rinde cuentas, incluso a costa de los jubilados. A los trabajadores retirados se les puede quitar lo ahorrado toda la vida para darle ese dinero a los fondos de inversión y al FMI. El capitalismo no se cuestiona.

El Poder Judicial y la «reforma»

Sobre la ofensiva con el Poder Judicial, que le es hostil, el alegato tuvo dos partes. Una, de tribuna, de fortalecimiento ideológico en su contra para ganar fuerza política en la pelea con él. Otra, la real, la que insinúa (pero no dice) su verdadera orientación.

«Que se despabilen los argentinos de una buena vez por todas. El Poder Judicial incide todos los días en la vida de los argentinos. En las mujeres que masacran en femicidios espantosos cuando ustedes, como jueces y fiscales, se quedan sentados y “no pasa nada”. Y no hacen nada.» En efecto, los jueces están muy lejos de ser meros espectadores del gobierno del país, tienen un poder bien real. La frase sobre los femicidios tiene la ventaja de decir una parte de la verdad (la responsabilidad de los jueces) para ocultar otra (la complicidad de la policía que el Ejecutivo dirige y la inacción criminal del «Ministerio de la Mujer») y de paso poner en pie de igualdad la complicidad judicial con la violencia de género y las causas en su contra.

Porque no hay posibilidades de una vida democrática, sana, con este ejercicio de un poder con funcionarios que parecen que constituyen una aristocracia. Nosotros, los políticos, las políticas, cada dos años vamos a elecciones. Todos los cargos que he ocupado en mi vida. Todos, doctor Petrone, todos fueron votados por la gente en elecciones democráticas. A mí no me dio acuerdo el Senado y me propuso el Consejo de la Magistratura. A nosotros nos ha votado la gente y nos sigue votando o no nos seguirá votando. No importa. Pero somos un poder profundamente democrático. ¿Qué hay mala gente? Seguramente que sí. ¿Qué hay corruptos? Claro que sí. ¿Y digamé: en su Poder Judicial no hay corruptos? ¿Todos pueden dar cuenta de cómo viven, de qué viven y dónde viven? ¿Todos y todas? No sé, eh. Pero claro. ¿Cómo lo voy a saber si los que tendrían que investigarlos son ustedes mismos? Nadie se investiga a sí mismo, nadie se investiga a sí mismo. Nadie. Con lo cual no voy a poder saber nunca si hay algún enriquecimiento ilícito en algún juez porque recibe dádivas. Porque lo investiga otro juez. Este es el sistema que está podrido y perverso y que es necesario que todos pongamos el esfuerzo para corregirlo, para transformarlo.

En efecto, todo esto es cierto. Pero el peronismo en el poder no ha hecho más que compartirlo con la «aristocracia» de los jueces. Lo ha hecho durante décadas y décadas. Cristina no pretende cuestionar, ni siquiera debilitar el poder de la casta judicial inamovible. Su pelea es otra: torcer su composición, que una parte más grande sea afín a los funcionarios peronistas, que el aparato del estado esté más fuertemente hegemonizado por ellos incluso en el sector que más hostil le es.

Su «reforma judicial», la que intentaron aprobar el año pasado, no toca ni un solo privilegio judicial. Simplemente redistribuye el poder de unos jueces a otros. De eso se trata. Y el Tribunal al que dirigió su alegato se transformó (no sabemos si de manera consciente o no) del ejemplo en pequeña escala de cómo ve las cosas CFK sobre el Poder Judicial:

Y la presencialidad también porque es bueno siempre conocerle la cara a los jueces, a los fiscales. Yo por ejemplo lo estoy viendo a ahora a usted doctor. Daniel Petrone pero la verdad que su cara no la conocía. Sí conocía a otra integrante del tribunal la doctora Ana María Figueroa porque la he visto en los medios de comunicación cuando denunció la presión que había sufrido por funcionarios del gobierno de Mauricio Macri en otra causa que también me tiene por acusada y que es la causa de Memorandum de Irán. Ahí le conocí la cara pero a usted no se la conocía, la conozco ahora. Sería bueno que también, no solamente estuviera, apareciera no solamente mi cara para que pudiera verse en los medios de comunicación sino que también la cara del doctor Daniel Petrone. Al doctor Barroetaveña directamente tampoco lo vi, ni vi ninguna foto, no lo conozco. Siempre el anonimato de quienes deciden determinado tipo de causas siempre es muy conveniente.

De un lado, Petrone y Barroetaveña, los jueces oscuros que toman decisiones y no daban la cara. Del otro, la jueza Figueroa, que dio la cara para denunciar a Macri y las presiones que ejerció sobre la justicia. Hay jueces y jueces. Sus privilegios y su poder son lo de menos, la cuestión es que haya una mayoría de María Ana Figueroas.

 

 

 

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