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Educación y pandemia: el debate en Ademys

La asamblea de Ademys del 29 de septiembre había sido convocada bajo el título “en pandemia no volvemos”. Y alrededor de eso giró el debate, a partir de la posición que planteamos desde la Agrupación Carlos Fuentealba.

Inés Zeta
Intelectual del feminismo socialista. Dirigente y fundadora de Las Rojas.


Por supuesto, hubo acuerdo general en el apoyo a la toma de tierras de Guernica y en participar en las acciones que se habían planteado ante el posible intento de desalojo del jueves 1/10, frenado por la simpatía general, a pesar de los medios de comunicación y las campañas de la “defensa de la propiedad privada” de unos pocos sobre las necesidades de miles de familias y su derecho a la tierra y la vivienda. También el apoyo a la lucha de las y los trabajadorxs de la salud, y el repudio a la represión de Larreta a las enfermeras.

Salud vs. Educación

La pandemia, ya lo ha dicho la OMS, va a continuar por lo menos hasta 2022. Si es que hay vacuna y cuando haya, y se logre que la población mundial quede inmunizada. Ese va a ser el escenario por un largo tiempo.

Las escuelas completamente cerradas y la virtualidad ya han provocado un verdadero proceso de exclusión de miles y miles de pibxs que no tienen dispositivos y conectividad. Por eso correctamente la docencia viene exigiendo que los gobiernos garanticen esas condiciones mínimas. Cosa que ni Fernández-Trotta ni Larreta-Acuña hacen. Todas las respuestas que se les ocurren son la exposición de los sectores más precarizados de la docencia, trabajdorxs de los programas socioeducativos, y en el caso de Kiciloff de docente PIEDAS (con salarios de 17 mil pesos) hasta de estudiantes de profesorado por un salario de $8 mil (ver el programa ATR que plantean implementar en provincia de Buenos Aires).

Aunque es necesario seguir exigiendo conectividad y dispositivos, la docencia tiene que discutir las consecuencias de la virtualidad. La burocracia de la CTERA y de UTE ha salido a reivindicar la virtualidad, aplaudiendo la reforma del artículo 106 de la Ley de Educación Nacional, con el argumento de que en la virtualidad hay aprendizaje. Incluso frente a la nueva ofensiva de las evaluaciones de fin de año de  Acuña, por abajo están diciendo que no está mal evaluar, porque hubo proceso de enseñanza y aprendizaje.

Lo cierto es que la virtualidad ha permitido mantener un cierto contacto con lxs estudiantes. Pero como tal, es un atentado al derecho a la educación. Miles y miles de pibxs excluidos, lxs que no tienen acceso a la virtualidad. Miles y miles que aunque tengan algún tipo de acceso a la virtualidad no se conectan, porque hay hartazgo, porque no tiene nada que ver con la presencialidad, cada vez menos estudiantes se conectan a los encuentros de zoom. Estudiantes de media excluidos, porque han tenido que salir a changuear con sus familias y no tienen resto para conectarse al zoom a las 9 de la noche, estudiantes deprimidxs porque no tienen ámbito social por fuera de sus familias inmediatas, estudiantes expuestos a la violencia y los abusos dentro de las familias… afecta a miles y miles y miles de pibas y pibes.

Los gobiernos están aprovechando la virtualidad para avanzar sobre las condiciones de trabajo de la docencia: horarios hiperflexibilizados, de lunes a lunes, llenado de informes y planillas administrativas, la frustración por hacer miles de intentos por conectarse con sus estudiantes, los concursos truchos que avanzan sobre el estatuto.

Y encima de eso los avances de Larreta con la UNICABA para reventar la formación de lxs futurxs docentes con carreras cortas para reventar la libertad de cátedra y formar aplicadores de contenidos estandarizados producidos por empresas informáticas privadas, carreras ligadas a la Embajada de Estados Unidos, Uber, Linkedin y otras. Ofrecen títulos de gerenciamiento para ir contra la carrera docente, y que las conducciones se conviertan en meros administradores de recursos humanos, como en una empresa privada, sin ninguna tarea pedagógica.

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Al verdadero proceso de exclusión los gobiernos lo llaman deserción, responsabilizando a lxs pibxs y a sus familias. Y la verdad es que lo único que no hacen es destinar presupuesto para resolver los problemas de la educación y para un plan serio de vuelta a la presencialidad.

Desde la Agrupación Carlos Fuentealba cuestionamos en la asamblea que la docencia deba permanecer como rehén de la falsa discusión entre salud y educación. Y frente al panorama de pandemia que se va a extender por meses y tal vez años, la docencia tiene que hacer un planteo serio de cuáles son las condiciones necesarias para poder volver a la presencialidad en 2021. La exigencia a los gobiernos debe arrancar por un verdadero plan de infraestructura. Porque las escuelas tal como están, ya están destruidas, muchas sin gas y sin agua, con aulas hacinadas, con un baño para cientos de estudiantes y un solo baño para 50 o 60 docentes hacen imposible el regreso. Hace falta construir escuelas, hacen falta más aulas, para clases de 7/8 estudiantes, hacen falta baños y condiciones de higiene. Hace falta más personal tanto docente como auxiliar para poder garantizar clases presenciales en condiciones sanitarias, cuando se pueda volver a la presencialidad. Hace falta formar comités de higiene entre docentes y familias, para garantizar que estén las condiciones.

Por eso desde la Fuentealba planteamos la necesidad de ir a una jornada nacional de lucha por el derecho a la educación, para exigir la infraestructura y el personal para poder volver a la presencialidad el año que viene.

¿Qué argumentaron lxs que sostienen que no se puede volver en pandemia?

Las agrupaciones que están en la conducción de Ademys (Lista de maestros, Tribuna, Alternativa y la Conti, la 9 de Abril) se limitaron a repetir un solo argumento, el mismo de la burocracia celeste: no se puede volver porque eso saturaría el sistema de salud. La conducción de Ademys queda así atrapada en el laberinto de la burocracia celeste de UTE, insistiendo con que en las condiciones actuales y como hay pandemia, no se puede volver a la presencialidad.

¡Los que cínicamente le piden a la población que se queden en casa mientras abrían todo, son los gobiernos! Los mismos que tiran sobre las espaldas de residentes y enferemrxs todo el peso del sistema sanitario, con días y días de trabajo sin francos, con salarios miserables que obligan al politrabajo. Las dos movilizaciones que han hecho lxs trabajadorxs de la salud dan cuenta de esto, dirigiendo la exigencia a donde corresponde: a los gobiernos y no a la población trabajadora.

Jorge Adaro, ex secretario general de Ademys, cerró la lista de oradorxs con el planteo de que el sindicato solo se debe ocupar de las reivindicaciones docentes y de lxs trabajadores en general. Por lo tanto, debemos solo dedicarnos a pedir aumento de salario y condiciones de trabajo, y apoyar los reclamos de enfermería y otros. Un planteo estrecho, que no difiere de lo que podría plantear cualquier sindicalista peronista, más allá de que no cuestionamos la honestidad de Adaro. La docencia es la que defiende el derecho a la educación pública, que es mucho más que las condiciones de trabajo. Porque los gobiernos patronales hace décadas que se dedican a destruir la educación pública, desfinanciándola, metiendo reformas dictadas por el Banco Mundial, el FMI y otros organismos de sometimiento, que por supuesto incluyen destruir conquistas de la docencia, pero que tienen el objetivo de convetir a la escuela pública en depósito de niñxs, que reciban una formación mínima orientada al trabajo y promoviendo la educación privada para privilegiados.

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Por su parte, lxs compañerxs de Tribuna Docente Tendencia, nos contestan que nuestro planteo sería de adaptación a las condiciones existentes. Todo lo contrario, nuestro planteo es global y sobre todo tiene como premisa poner en pie al sujeto que puede cuestionar las condiciones existentes. Si la docencia queda en la pasividad, entre las voces de los gobiernos y la burocracia y no se levanta planteando las necesidades de las grandes masas de lxs hijxs de la población trabajadora, si no sale a la calle en un plan de lucha para enfrentar las políticas capitalistas de destrucción de la educación, está derrotada de antemano.

Vamos por una jornada nacional de lucha en defensa del derecho a la educación pública

A la hora de las mociones, la discusión se resumió de la siguiente manera: la directiva de Ademys presentó un pliego de reclamos correcto, aunque incompleto,[1] bajo el título “en pandemia no volvemos”. Desde la Fuentealba planteamos que el título, para recoger el debate, debía ser “no a la vuelta en el pico de contagios”. Aunque quedó el título de la directiva, la votación fue muy pareja; lo que reflejó la votación es que la docencia empieza a plantearse estos problemas, lxs docentes que estamos todos los días viendo cómo se degrada la tarea, cómo cada vez es más difícil la virtualidad y que estamos viendo a nuestrxs estudiantes, sabemos que no alcanza con atajar los ataques. No se puede seguir evadiendo el debate, reproduciendo la política de la burocracia celeste, que sobre todas las cosas tiene el objetivo de mantener a la docencia en la absoluta pasividad y fragmentación, en la individualidad del encierro. Decimos que el pliego de reclamos quedó incompleto, porque ante nuestro planteo de incorporar la exigencia presupuesto para infraestructura se nos respondió que eso está en el programa histórico y no hace falta volver a ponerlo sobre la mesa.

Desde la Corriente Carlos Fuentealba creemos que este debate debe darse en todos los ámbitos de organización de la docencia, asambleas por escuelas, distritales y las del sindicato. Para ir en el camino de construir junto a toda la docencia una jornada de lucha donde pongamos nuestros reclamos en la calle, para que se destine plata a la educación y a la salud, no al FMI, a los dueños del campo, a los bonistas y a la policía,exigiendo las condiciones para una vuelta en forma segura  en 2021.


 

[1]Decimos que el pliego de reclamos quedó incompleto, porque ante nuestro planteo de incorporar la exigencia presupuesto para infraestructura se nos respondió que eso está en el programa histórico y no hace falta volver a ponerlo sobre la mesa.

 

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