¿Un salvavidas de plomo?

Milei y el fallo de la Corte por la Ley de Tierras.

La noticia del fallo de la Corte Suprema que habilita la derogación de la Ley de Tierras cayó como una bomba contra la sociedad que había movilizado masivamente el 6 de agosto contra la aberrante Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Esa movilización masiva había frenado el intento de Javier Milei de quitar límites a la extranjerización de las tierras, y el Senado no logró dar lugar a su votación.

Sin embargo, el martes 29 de septiembre en un acto de polarización inusual, la Corte recurrió al DNU 70/2023 para reestablecer —entre los cientos de modificaciones desreguladoras que contenía el decreto— el artículo 154, que desecha la vigente Ley de Tierras: una provocación bonapartista que intenta pasar por encima de la voluntad de la enorme mayoría de la sociedad para favorecer al Gobierno nacional.

El resultado está por verse. El anuncio de la sesión de Diputados para el jueves 15 de octubre que tratará el DNU 70/2023 (además de los proyectos de discapacidad y morosidad), empalma con la fecha de una nueva Marcha Federal Universitaria que finalmente irá a Plaza de los Congresos. La concentración de temas sumado al malestar social y el hartazgo contenido, le dan un tinte explosivo a la jornada de movilización que ocurrirá ese día, cuya expresión callejera puede elevarse nuevamente al plano político contra el gobierno de Milei que no se aguanta más.

Mientras tanto, en Brasil, el domingo 4 ocurrirá la primera ronda electoral que confrontan a Lula da Silva y Flavio Bolsonaro. Esto sucede bajo un nuevo mandato de Lula que ha dejado intactas muchas de las contrarreformas impulsadas por Jair Bolsonaro, y que generan una enorme polarización política y electoral, con la novedad del surgimiento de movilizaciones independientes de trabajadores de reparto y pueblos originarios en defensa del Amazonas y sus recursos. Se prevé un resultado extremadamente ajustado en el balotaje del 25 de octubre, cuyo desenlace tendrá un fuerte impacto en toda la región, y que significa un peligro para las mayorías sociales brasileras.

Este fin de semana, la Bancada Anticapitalista liderada por Renato Assad, referente de los repartidores y dirigente de Socialismo o Barbarie de Brasil, será representante de la alternativa de izquierda para las y los trabajadores.

Una dinámica política de golpe y contragolpe

El mundo en combustión baña de sus características al país. La dinámica política que comienza a instalarse adquiere rasgos de confrontación más directos, menos mediada, por la presión que ejerce la extrema derecha sobre la sociedad en los países, y sobre la base de un capitalismo cuya brutalidad y potencia destructiva contra la vida más elemental de las mayorías sociales y el medio ambiente, han crecido enormemente.

Si la política, como medio para elevar al plano general los intereses de una clase social, supone presentar esos intereses como beneficiosos para el conjunto estableciendo un arbitraje, la guerra como expresión bélica de la política, supone la verdad desnuda de los intereses capitalistas. Una forma de política sin arbitraje ni mediaciones, en la que los intereses de la burguesía intentan imponerse por la violencia.

Quitando el elemento bélico propio de la guerra —elemento presente en nuestra etapa y que, de agravarse y mundializarse, podría llamar a la revolución—, el dato es que la dinámica política parece adquirir características más desnudas, de choques más abiertos, en que la burguesía y sus gobiernos, con mayor énfasis en la extrema derecha, apelan menos al convencimiento y más a la imposición.

Esta dinámica ha desatado enormes movilizaciones en Europa, principalmente en España y Francia en la última semana. En el caso de España, la crisis habitacional generada por grandes monopolios inmobiliarios que se apropian de viviendas para el alquiler turístico del tipo Airbnb —desplanzando a la población local de la posibilidad, no ya de comprar una vivienda, sino incluso de alquilar— cristalizó en un estallido social en Madrid. El desahucio de Mari Carmen, una jubilada con discapacidad que fue desalojada de su departamento, generó una enorme indignación que ha puesto a la Puerta del Sol en el centro de la escena política mundial con acampes y protestas, 15 años después del estallido de la burbuja inmobiliaria de 2011. Aun cuando la Comunidad de Madrid es gobernada por la derecha de Isabel Díaz Ayuso del PP, la situación ha obligado al gobierno nacional de centro de Pedro Sánchez a tomar cartas en el asunto para evitar mayores desbordes. Es un hecho que la vivienda se ha instalado como una de las problemáticas más acuciantes para las y los trabajadores: una experiencia cruda con el capitalismo del siglo XXI que recrea pulsiones anticapitalistas en los movimientos que salen a la lucha. Por su parte, la izquierda institucional de Alemania ha tomado este problema como parte de su campaña en Berlín, con un triunfo enormemente progresivo más allá de sus límites, por oposición a la extrema derecha de AfD, que viene avanzando posiciones en los márgenes del país.

La acción y reacción en el plano electoral y fundamentalmente en la lucha de clases, refieren a la confrontación con el variopinto espectro político capitalista y sus expresiones extremas, y de fondo contra un sistema podrido que extrema las condiciones de vida sociales a nuevos niveles.

En París y toda Francia acaba de estallar la lucha contra el plan de austeridad y motosierra de Emmanuel Macron, con el protagonismo extendido a nacional de la juventud secundaria que se ha lanzado al bloqueo de las escuelas. El presupuesto presentado por el mandatario para el 2027 supone un recorte de 54.000 millones de euros cuyos principales afectados serían los trabajadores, los jubilados y las dependencias estatales, lo cual ya había unificado a ocho sindicatos estatales en la convocatoria a una huelga pasiva. Esta misma fue desbordada por la juventud secundaria, fuertemente reprimida por el Gobierno en las puertas de los colegios bloqueados. Esto extendió la solidaridad, motivó cordones de trabajadores en defensa de los estudiantes e impulsó el ingreso de los universitarios con tomas de facultades. Las centrales sindicales se han visto obligadas a llamar a un nuevo paro nacional para el próximo martes 6, a la vez que el movimiento chalecos amarillos ha impulsado una convocatoria a movilizarse próximamente. Se consolida así otra característica que crece al calor de la dinámica de choques: el protagonismo juvenil y el desborde a las acciones ‘domingueras’.

Salvando las diferencias entre la derecha de Macron y la extrema derecha representada allí por Marine Le Pen, la foto del presidente francés junto a Milei y el discurso de “equilibrio fiscal” aparece como un guion generalizado en un país cuyos recortes el gasto público están destinados a impulsar la remilitarización mediante el aumento de presupuesto militar ante la presión que ejerce Rusia sobre Europa y la amenaza de Trump de retirar su financiamiento a la OTAN. La guerra y la política de ajuste aparecen así, vinculadas de manera abierta en la coyuntura francesa.

En el caso argentino, esta dinámica de choque de intereses indisimuladamente contrapuestos, ha tenido su último ejemplo con el fallo de la casta judicial: una institución “medieval”, carente de control democrático y sin elegibilidad popular, pero con poder para restituir una política oficialista que fue repudiada masivamente. La decisión arbitraria de la Corte —que tuvo que salir a explicar en una carta abierta defensiva los motivos de su definición—, sumada a la sesión en la que se tratará una serie de temas de alta sensibilidad política y social, ha configurado una fecha de confrontación cuyo resultado está abierto y que podría colocar al Gobierno en una situación de crisis política. En ese marco, el primer efecto para el gobierno ha sido adverso. Hace semanas que el Gobierno, con la ayuda de todo el régimen político, intenta encaminar la agenda política hacia las elecciones. Este desplante judicial, en un intento de sostener al Gobierno, puede lograr el efecto contrario: reabrir la dinámica de la vuelta a las calles como forma de disputa política —de la plaza y el palacio— , algo que la CGT y el peronismo han intentado evitar con tanto esfuerzo y a gran costo durante todo el mandato de Javier Milei y, sobre todo, desde el 6 de agosto.

En lo inmediato, el calendario electoral con el que el gobierno y el régimen intentan encaminar el clima político ha quedado aplazado por la presión del 15 de octubre.

Cronología del DNU 70

El DNU 70 fue el primer zarpazo reaccionario de Javier Milei, un megadecreto que derogaba aproximadamente 70 leyes y más de 300 artículos. El anuncio presidencial sucedió el 20 de diciembre del 2023, luego de una enorme jornada convocada por el conjunto de la izquierda y el Nuevo MAS, que desafió el novel protocolo antipiquetes y logró acceder a la Plaza de Mayo marcando un inicio de pulseada contra la extrema derecha. Por la noche, tras el anuncio por cadena nacional, estallaron los cacerolazos en varias ciudades del país.

El curso del DNU quedó atado al escrutinio del Congreso, en el que el oficialismo se encontraba en relativa minoría, y fue rechazado en el Senado. Sin embargo, su tratamiento en Diputados fue aplazado sin fecha (rápidamente operaba la contención política del peronismo e institucional al Gobierno) y, por lo tanto, quedó vigente, salvo en los capítulos judicializados por la vía de cautelares por inconstitucionalidad entre otros argumentos. Entre las normas que quedaron frenadas en la Justicia se encontraban la Ley de Tierras, Sociedades Anónimas Deportivas, Ley de Contrato de Trabajo (LCT), entre otras, mientras que otras lograron ser derogadas por la vía del decreto. Entre las derogaciones que quedaron firmes se encuentra la Ley de alquileres, Ley de Góndolas y la reforma del Código Aduanero.

Meses más tarde, el Gobierno intentó impulsar una Ley Ómnibus, cuyo contenido afectaba a más de 600 artículos, y que fue rechazada por la movilización quedando trunca luego de varias jornadas masivas en pleno verano del 2024. Ante esto, el oficialismo negoció una nueva versión de la Ley Bases —más acotada y acordada con vastos sectores del arco político— entre las que se encontraba la contra reforma laboral (que reemplazó al capítulo frenado judicialmente que refería a la LCT), la reforma del Estado, privatizaciones, el RIGI y la desregulación del sector energético y de hidrocarburos.

En este marco, el fallo de la Corte Suprema que habilita la derogación de la Ley de Tierras —incorporada en el DNU del 2023— intenta subsanar la derrota que sufrió en agosto de este año el Gobierno cuando quiso proponer una Ley de extranjerización de tierras. Pero con un detalle no menor: esta última ley, que no superó su tratamiento en el Senado, incorporaba límites, por ejemplo, a la posibilidad de otros Estados comprasen tierras locales. Por el contrario, la derogación lisa y llana de la Ley de Tierras habilitada por la Corte, deja libertad no sólo a la compra indiscriminada de territorio local por empresarios extranjeros, sino incluso de que otros Estados compren, por ejemplo, parte de la Patagonia u otros territorios considerado rurales. Se trata de un ataque grave al derecho a la autodeterminación nacional que redunda en la afectación de la soberanía sobre tierras y recursos.

El “salvavidas” de la Corte a Milei se da en el marco del pésimo mes político que atravesó el Gobierno durante septiembre y en medio de índices económicos que, de sumarse un nuevo mes de caída, dejarían al país en recesión técnica. Estos indicadores van acompañados del aumento del riesgo país, la caída de la industria, la construcción y el comercio, el deterioro salarial, el aumento del desempleo, la pobreza y la indigencia, y el agravamiento de la crisis social.

Aun así, la ovación al discurso emitido por Milei desde Francia ante el coloquio de IDEA —donde se concentran los principales empresarios del país—, da cuenta que, a pesar de las formas, la burguesía local prefiere su continuidad (o eventualmente la continuidad del modelo bajo una figura como Patricia Bullrich) antes que la vuelta del peronismo. Sin embargo, la agitación convive con la conciencia de que el modelo libertario no se ha consolidado —lo cual explica las nulas inversiones extranjeras en el país— con la apuesta a un nuevo mandato que cumpla lo que aún no ha logrado: derrotar a las relaciones de fuerzas de las y los trabajadores, la juventud, y la sociedad civil.

Organización, desborde y anticapitalismo

La experiencia reciente bajo la presidencia de Javier Milei ha dejado demostrado que aquellas acciones que logran golpear al gobierno, son las que desbordan a las direcciones tradicionales y revisten un carácter independiente. Son aires que vienen desde distintas partes del mundo, como el caso de Francia y de España; de Brasil con los repartidores y la enorme huelga de septiembre; de Chile cuya juventud enfrenta el ataque de Kast a la educación, y en Argentina con el ejemplo de la jornada de agosto, y la irrupción de los trabajadores residentes en CABA y en Provincia de Buenos Aires. Allí, las y los trabajadores vienen de votar un paro y una movilización a La Plata para exigirle al gobernador Kicillof el aumento salarial. Son jóvenes recién egresados de la Universidad, que sostienen diariamente el hospital público en condiciones insoportables y cobran 1.100.000 pesos, incluso por debajo de la miseria que se gana en la Ciudad de Buenos Aires bajo la gestión de Jorge Macri.

En este marco, octubre se presenta como una jornada explosiva a la que se agrega la enorme conquista de mantener la fecha de movilización del Día del Orgullo para el 7 de noviembre, pelea en la que nuestro partido fue protagonista. El intento, también bonapartista, por parte de Jorge Macri de prohibir la marcha con la excusa de la visita del Papa, fue derrotado por el repudio social y el conjunto de la comunidad que demuestran la fuerza que existe en la sociedad civil para defender sus conquistas. El hecho eleva la movilización de noviembre al plano político, y actuará de bi polo ante la venida del máximo representante de la iglesia católica, que concita la unidad nacional de todo el arco político con Milei a la cabeza.

Nuestro partido viene del enorme acierto de haber impulsado un ámbito para la organización de la juventud mediante el 2° Plenario Nacional del ¡Ya Basta! que reunió a miles de jóvenes bajo las banderas de anticapitalismo y presentó el Manifiesto Anticapitalista para la Universidad. Un programa único en el país por su contenido, y prácticamente el único programa político para las universidades incluyendo a la izquierda, el peronismo, el radicalismo. Ese ámbito de organización contrastó con los actos electorales rutinarios que se sucedieron ese fin de semana.

Este 15 de octubre puede ser una nueva jornada histórica. Será clave sortear las posibles medidas de contención del peronismo y las direcciones tradicionales y apostar a la movilización independiente y el desborde. Las mayorías sociales no aguantan más a Milei, y los anticapitalistas debemos pelear por ser los voceros de la bronca. Y junto con esto nos ponemos a la cabeza de llamar al conjunto de la izquierda a terminar con el divisionismo artificial y a construir una alternativa anticapitalista para millones, como expresó Manuela Castañeira en el auditorio donde tuvo lugar el inmenso plenario juvenil.

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