Economía post electoral: cayeron los bonos de deuda pero se mantuvo el dólar

La confirmación anoche de que habrá una segunda vuelta entre Sergio Massa y Javier Milei despertaba enormes expectativas sobre cómo reaccionarían "los mercados" el día después.

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Tras el balotaje dólar

El triunfo de Massa y la debacle de JxC produjeron una caída en el valor de los bonos de deuda soberana, pero la menor probabilidad a un triunfo de Milei no produjo un salto violento del dólar como muchos vaticinaban para hoy.

Deuda y dólar: se trata de dos variables que marcan preeminentemente el clima de la clase empresaria. Y los resultados de ayer dejaron a la burguesía sin una opción que sientan totalmente como propia: esa opción preferida por el empresariado era Juntos por el Cambio.

Por eso, ante las menores probabilidades de una política de ‘shock’ que los empresarios estimaban en un gobierno de Bullrich o Milei (y una eventual continuidad relativa de las políticas económicas bajo un hipotético gobierno de Massa) produjeron que los grandes acreedores de deuda prefirieran vender parte de sus bonos, haciendo caer su precio hasta un 10%, mientras el riesgo país subió en ocho puntos porcentuales.

Por supuesto que los acreedores de deuda celebran cuanto más ajuste prometa el candidato que tiene más chances de ganar: cuanto más ajuste, más el país va a pagar la deuda de las cuales ellos son acreedores, a pesar de que el país quedará sumido aun más en la pobreza.

Por supuesto que con Massa no esperan una suspensión de los pagos ni mucho menos, pero leen una mayor probabilidad de un ajuste de tipo «gradualista». De todas formas, está claro que Massa no es ningún «cuco» para los empresarios: las acciones argentinas que cotizan en Wall Street también amanecieron en rojo, con caídas de hasta el 11% para YPF, pero con el correr del día fueron recortando la caída hasta un -1% o menos. Incluso algunas terminaron positivas, sobre todo la de los bancos, que estiman la continuidad de la «fiesta» de las Leliqs con las cuales hacen ganancias millonarias.

Una jornada caótica que (por ahora) no fue

Las expectativas por lo que parecía un nuevo triunfo de Javier Milei (incluso una posible victoria en primera vuelta) habían enrarecido extraordinariamente el clima económico en el país, que ya de por sí atraviesa una grave crisis. Los días previos a la elección los supermercados estallaron de gente «stockeandose» de productos básicos para cubrirse de lo que parecía iba a ser un lunes infernal en materia cambiaria e inflacionaria.

Era lógico: si el candidato dolarizador se imponía, la presión sobre el dólar se iría aun más por las nubes, alimentando un clima de inestabilidad y echando más nafta a la inflación. Aunque el dólar ‘blue’ subió, no fue la jornada caótica que muchos preveían: la divisa norteamericana cerró en los $1100, muy similar a lo que ya de hecho cotizaba en la previa que, si bien había bajado de los $1000, en la mayoría de las «cuevas» habían dejado directamente de ofrecerlo especulando con un salto cambiario post-electoral.

Claro que la presión sobre el dólar sigue siendo enorme, tanto por razones políticas como económicas. Políticamente, Milei y su dolarización siguen en carrera y, haciendo una cuenta rápida, de quedarse con la mayoría de los votos que obtuvo Patricia Bullrich le alcanzaría de sobra para imponerse en el balotaje.

Por otro lado, la presión cambiaria existe más allá de los vaivenes electorales por la simple permanencia de una altísima inflación de dos dígitos a nivel mensual, que hace que todo el mundo corra al dólar para no perder poder adquisitivo. El otro dato del triunfo libertario que no fue es la (también por ahora) permanencia de los plazos fijos, que de haber ganado Milei hubieran sufrido seguramente una corrida, tal como el propio candidató alentó en la previa.

Con todo, esta «tensa calma» del lunes post electoral no significa nada: la situación económica es tan crítica que todo puede volver a descontrolarse ante la primer eventualidad política o económica, cuando falta un mes para la segunda vuelta que, en esta Argentina en crisis, es prácticamente el largo plazo.

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