Este sábado 19 de septiembre coincidirán tres iniciativas políticas que nuclean discusiones de orientación profundas con respecto al peronismo y, dentro de la izquierda, entre el Nuevo MAS y el PTS. El ¡Ya Basta!, la juventud anticapitalista que crece en todo el país, se prepara para su Segundo Plenario Nacional en el que jóvenes estudiantes, trabajadores precarizades, mujeres y diversidades, y más, se reunirán para organizarse contra el gobierno de Milei y por una perspectiva anticapitalista.
La movilización del 6 de agosto significó un cambio en la coyuntura. Miles se movilizaron contra la Ley de inviolabilidad de la propiedad privada del gobierno de Milei, demostrando en la calle la explosividad social que puede prender chispa en Argentina. Como Juan Cruz Ramat, referente de la izquierda y el Nuevo MAS, señaló: “La situación de explosividad social es enorme porque las condiciones de vida son insoportables. Cuando aparecen canales de expresión como ocurrió el 6 de agosto, toda esa bronca se eleva al plano político y el gobierno queda temblando”.
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Como la Ley de inviolabilidad de la propiedad privada, se suman cada día nuevos elementos que hacen a la sensación cada vez más compartida de que Milei no se aguanta más: los más de 20 millones de endeudados, la morosidad rampante, las constantes provocaciones del gobierno que ataca a les discapacitades, les inmigrantes, el movimiento feminista y demás. Por abajo se respira, y se acumula, la bronca social que estalla siempre que encuentra vías de expresión.
Cómo construir esos canales para derrotar al gobierno de Milei es una discusión que está abierta y se desarrolla cada día. Por ese motivo, queremos poner sobre la mesa lo que opinamos y proponemos desde el anticapitalismo en vistas de que este 19 de septiembre hay distintas convocatorias desde el kicillofismo, el FITU y el ¡Ya Basta!, la juventud anticapitalista de Manuela Castañeira y el Nuevo MAS.
El peronismo: contención y electoralismo
El peronismo está traicionando abiertamente al movimiento de masas que aún confía en él. Los ataques del gobierno de Milei son proporcionalmente graves con respecto a la pasividad del peronismo: entre más profundo el ataque, más destaca el abandono y la traición a su base social y política que quiere enfrentar al gobierno. La burocracia sindical no convoca a medidas de lucha ni a paros: fueron el 6 de agosto para movilizar algunos minutos y abandonar la Plaza Congreso habilitando la represión de la policía.
En los lugares de estudio, su juventud no milita. Es un cuadro común verlos llegar aproximándose el mediodía, rutinariamente sentados en sus mesas: charlan entre ellos, toman mate o se limitan a atender los espacios de los centros de estudiantes donde son conducción. Nada más. Esta es, seguramente, una escena conocida para cualquier estudiante universitario, que cruza los pasillos de su universidad sin que el peronismo lo convoque a ninguna acción. Ya arrancado el segundo cuatrimestre, el peronismo no ha convocado a movilizaciones ni a asambleas en muchos de los lugares donde son conducción.
Lejos de ser un sinsentido o tratarse de un acontecimiento con razones particulares, esto es el resultado de una orientación política a nivel nacional: la contención del movimiento de masas como política nacional, la pasividad como forma de encauzar los acontecimientos por la vía institucional. El peronismo pretende que la sociedad salde sus cuentas con Milei en las elecciones de 2027, para las cuales no propone ninguna alternativa, ningún programa, aunque sí abundan en disputas de rosca electoral para dirimir quién encabezará– de haberlo– el frente que conformen el año que viene.
En ese marco, Axel Kicillof, con su recientemente fundado Movimiento Derecho al Futuro, convoca a un acto electoral este 19 de septiembre para organizar su espacio político de cara a la pelea por su candidatura presidencial. Al peronismo no le interesa elaborar un programa alternativo: no puede hacerlo sin poner en cuestión su carácter como partido burgués. Sus disputas son riñas de camarilla por quién encabeza, ajenos a los sufrimientos de la clase trabajadora y la juventud.
Detrás de las luces de colores, más electoralismo
Por su parte, el 19 de septiembre también se convoca a un acto impulsado por Myriam Bregman y su partido, que encabeza el FITU. Las nomenclaturas no pueden ocultar lo que las cosas son concretamente. Aunque se lo nombre como “marcha”, más que un movimiento de personas de un lugar a otro, una movilización es un evento de la lucha de clases. Las hay aquellas que son un canal de expresión de los explotados y oprimidos; las hay las que son más bien acaudilladas o contenidas bajo una dirección que le quita poder de fuego a los reclamos y al potencial transformador.
Sea cual fuere el caso, para ser un evento político y aglutinador de un sentir o un reclamo, no suelen ser un sábado y, menos que menos, en una fecha seleccionada cualquier día del calendario– lamentablemente, con la intención de dividir las convocatorias de la izquierda, ya que hacía meses[1] que desde el ¡Ya Basta! habíamos empezado la campaña por nuestro Segundo Plenario Nacional–. Para transformar la realidad, la izquierda tiene que sentir el pulso de la sociedad y la lucha de clases. Observar la sociedad como a un objeto en un laboratorio y tratar de incrustarle una fecha que no dialoga con el calendario de la política, que es más grande que los individuos o las organizaciones, lejos de ayudar a la izquierda la encierra sobre sí misma y no le permite afrontar claramente los desafíos que se le plantean.
Entre más la izquierda pierda esto de vista, más se encontrará perdida en un espejismo sobre sí misma y menos podrá ser un verdadero canal para quienes quieren enfrentar a la extrema derecha y a este gobierno. La izquierda tiene que dialogar con lo que aqueja a los trabajadores y empalmar con las convocatorias que expresan eventos políticos para potenciarlos, como es la crisis de los millones de endeudados y la morosidad o como lo fue el 9 de septiembre junto a los sectores de discapacidad. Además, una convocatoria que enlista todo sin ninguna jerarquía tiene el peligro de no tener un filo político en absolutamente nada.
La izquierda está ante una oportunidad histórica. Los ataques de Milei, la debacle del peronismo y la crisis del capitalismo le dan la oportunidad de presentarse como alternativa y proponer una salida a millones de trabajadores que empiezan a observar de forma renovada al mundo y se preguntan qué hacer. En ese camino, la izquierda debe observarse a sí misma justamente, con objetividad, y plantearse las tareas a encarar para este fin. El debate honesto– que lamentablemente escasea entre las corrientes del FITU– nos tiene que permitir encarar los desafíos que se nos presentan y contrastar las distintas orientaciones.
Por un lado, la izquierda aún no posee la orgánica para ser un actor objetivo que, por ejemplo, pueda convocar una movilización que se vuelva un hecho político en sí mismo y que sea un punto de inflexión contra este gobierno. El PTS es consciente de esto. Lejos de ignorarlo, resulta que en realidad, en lugar de buscar que su convocatoria sea un hecho de la lucha de clases, apuntan a hacer un acto para fortalecer la orientación electoral que se han dado con los comités por Myriam Bregman: convocan un sábado para fortalecer a su candidata– en su pelea dentro del FITU también– de cara a las elecciones del año que viene.
Eso es lo que explica la desconexión entre el análisis político sobre lo terrible de los ataques del gobierno de Milei y la salida en una movilización un día sábado, que opinamos no atiende los desafíos que se le plantean a la izquierda para poder construirse como alternativa. Compañeros: ¡falta mucho camino por recorrer hasta 2027 y, para que la izquierda pueda ser alternativa, en primer lugar, tiene que superar la división y unirse en un Frente Único Anticapitalista!
Desde el ¡Ya Basta! y el Nuevo MAS venimos impulsando una campaña por la unidad de la izquierda y convocando a una reunión para discutir la coordinación en las elecciones y más allá de ellas, para conformarnos en un actor político a nivel nacional. Estas convocatorias han sido desoídas por el partido de Myriam Bregman y sus acólitos. Es más, el PTS insiste en incurrir en el error, que le hace un gran daño a la izquierda, de sostener una política rupturista con nuestra organización[2].
No solo a conciencia han decidido convocar a un acto el mismo día que la juventud anticapitalista se reunirá a nivel nacional, sino que nuestra organización no ha sido invitada a las supuestas reuniones “unitarias”. A pesar de habernos enterado de una fecha ya impuesta y no haber sido invitados a la preparación de su convocatoria del 19, nos hicimos presentes en estos espacios. En la última magra reunión del 5/09 en Parque Lezama, asentamos nuestra postura, planteando los desafíos que tiene la izquierda.
Lamentablemente, poco parece importarle al partido de Bregman las discusiones de orientación. Han virado a una política de imposición de su figura y al planteamiento estalinista de partido único, que vienen rompiendo el FITU a nivel nacional. Para cubrir su política rupturista, utilizan las herramientas de la calumnia y la provocación, que tienen ya tan naturalizados. Es un desperdicio que, en lugar de emplear sus fuerzas para enfrentar a la extrema derecha, las destinen en atacar a otras agrupaciones de izquierda que se destacan en la vanguardia por ser las primeras en oponerse al gobierno de Milei.
Organizarse para derrotar al gobierno de Milei
Hoy tanto el peronismo como los partidos del FITU han abandonado la militancia de base. No se los ve militando cotidianamente. Cuando hay algún acontecimiento de la lucha de clases su eje suele ser otro, lejos de las necesidades de los trabajadores. El peronismo juega al peligrosísimo juego de que, hundidos en la desesperación, los trabajadores los voten para sacar a Milei, aunque no tengan un programa, propuestas ni salida alguna ante la crisis del país.
¿Y la izquierda? En la izquierda hay un debate de orientaciones. Desde el ¡Ya Basta! creemos que quienes queremos enfrentar al capitalismo tenemos que organizarnos. No se trata meramente de movilizarse una fecha ni asistir a un acto aislado: la vanguardia tiene el desafío de organizarse en el tiempo y de forma permanente. Afortunadamente, en todo el país se expresa que hay ansias de organizarse e intervenir para cambiar las cosas.
Quienes se oponen a la extrema derecha y al gobierno de Milei quieren actuar contra él y buscan un canal de expresión que cada vez más personas encuentran en el ¡Ya Basta! y en el anticapitalismo. Son jóvenes estudiantes y trabajadores, precarizades, activistas del movimiento feminista y LGBT, jubilades y endeudades que quieren derrotar a Milei y construir una alternativa anticapitalista para Argentina.
Si vos también pensás que Milei no se aguanta más y querés hacer algo para cambiar las cosas, organizate!
Vení al Segundo Plenario Nacional del ¡Ya Basta! ✨este 19 de septiembre. Y que tiemble Milei porque el marxismo crece???????? pic.twitter.com/O5y1Yy97BB
— Manuela Castañeira (@ManuelaC22) September 8, 2026
El Segundo Plenario Nacional del ¡Ya Basta! le propone a todos los que están en contra de Milei y la extrema derecha que este 19 de septiembre nos reunamos en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA para discutir cómo nos organizamos para enfrentarlo. Con referentes de la juventud a nivel nacional y la presencia de Manuela Castañeira, referente del anticapitalismo, nos planteamos– a partir de una discusión común y distintas comisiones temáticas– construir una enorme fuerza militante.
Para ser alternativa, la izquierda necesita organizar, organizar y organizar más. A más sectores, más capas, con mayor red y profundidad: es un desafío para la izquierda ganar organicidad en los sectores estructurales de la sociedad. Ningún partido de la izquierda tiene este problema resuelto. Desde el ¡Ya Basta!, la juventud anticapitalista, apostamos a construir esa orgánica y apostamos por la juventud: las nuevas generaciones, en todo el mundo, se empiezan a poner de pie en contra del capitalismo.
Esto excede a la izquierda, excede a la Argentina: es un fenómeno internacional producto de la crisis del capitalismo que ha abierto una nueva etapa de crisis, guerras, barbarie y revoluciones en el horizonte. La juventud anticapitalista que no para de crecer e irradia su fuerza hacia la clase trabajadora es expresión de esto (como se reflejó en los históricos plenarios del ¡Ya Basta! en CABA). Es la expresión que busca ser cada vez más consciente, más organizada y cohesionada, para que la clase trabajadora pueda imprimir su voluntad a los acontecimientos políticos y torcer la historia hacia una perspectiva emancipadora.
Para construir esta alternativa, tenemos que organizarnos en una voluntad común que se proyecte en el tiempo y que pueda construir una alternativa para millones. En la perspectiva de enfrentar a Milei y los fachos, hay mil maneras de aportar y de hacer: el Segundo Plenario Nacional del ¡Ya Basta! busca ser un espacio para poner en común las experiencias de la juventud que enfrenta a la extrema derecha y proponer una orientación para intervenir con un solo puño a nivel nacional.
Faltan pocos días para que nos encontremos en el plenario de la juventud más importante de Argentina. ¡Así que vamos con todo en esta última semana a convocar a cada joven y cada trabajador y trabajadora a participar del Segundo Plenario Nacional del ¡Ya Basta!!
[1] El Segundo Plenario Nacional del ¡Ya Basta! fue convocado públicamente luego de la Convención Nacional del Nuevo MAS, que tuvo lugar en julio de 2026. Meses después el PTS decidió lanzar una convocatoria para el mismo día. Ahora, buscan mentirle a la vanguardia mezclando el orden de los acontecimientos y le recriminan a la juventud anticapitalista una intención rupturista que, en realidad, describe las intenciones de su propia organización.
[2] Esto se expresa a nivel nacional en todos los ámbitos, con consecuencias graves para la vanguardia. Además de cumplirse más de 15 años de división de la izquierda en las elecciones nacionales, en la juventud universitaria el PTS reafirma la orientación de negar cualquier frente común con nuestra organización. Esto ha llevado a que, por ejemplo, en Filosofía y Letras de la UBA– una de las facultades más importantes del país y donde, de unirse, la izquierda ganaría las elecciones–, le hayan entregado en bandeja de plata hace ya más de 6 años, en tres elecciones consecutivas, el CEFyL al peronismo, un hecho gravísimo bajo el gobierno de Milei.




