Este texto es un capítulo del libro de Frank García Hernández «Cuba: una historia crítica (1959-2025). 65 años de revolución y contra-revolución», Marea Editorial, Buenos Aires, 2025.
Frank García Hernández es sociólogo, marxista y militante comunista disidente cubano. Viene habiendo una experiencia nueva en Cuba alrededor de lo que fueron las movilizaciones del 11 de julio del 2021, que han abierto también una discusión internacional entre los militantes de la izquierda internacional y militantes cubanos.
“Lo poco que tiene el gobierno lo pudo compartir mejor[1]”Santiago, obrero detenido en las protestas del 11 de julio de 2021
La mañana dominical del 11 de julio de 2021 toda Cuba era atravesada por un rumor: la noche anterior un meteorito había caído en el oriente del país. Según testigos, una gran bola de fuego cruzó el cielo del humilde poblado oriental Ramón de las Yaguas. Pero alrededor del mediodía la noticia del meteorito fue destrozada por otro rumor que ahora provenía de las afueras de La Habana y llegaría después nuevamente desde el oriente cubano. Videos pixelados en estados de Whatsapp, rumores, algunas publicaciones en redes sociales, más una pésima señal en los celulares -en consecuencia casi nada de internet, provocando el regreso a los teléfonos fijos- daban testimonio de posibles protestas en el poblado natal de Silvio Rodríguez, San Antonio de los Baños, ubicado aproximadamente a 35 kilómetros de La Habana. Casi simultáneamente comenzó a decirse que las manifestaciones también habían empezado en el montañoso municipio de Palma Soriano, pueblo que durante décadas había sido un bastión del fidelismo.
Poco menos de 24 horas atrás, un historiador cubano advertía durante una charla online dedicada a la caída del dictador Gerardo Machado: “hay que tener muy en cuenta cómo el factor hambre, la crisis económica y la falta de libertades políticas pueden desencadenar una situación inesperada (…): el hambre y el recorte de libertades civiles son una dupla muy peligrosa[2]”. Pero aunque la charla era sobre la caída del dictador Gerardo Machado, el historiador se refería indirectamente a la Cuba de aquel sábado 10 de julio de 2021: la grave carencia de alimentos, medicamentos y productos de aseo, sumado a prolongados cortes de electricidad, más la sucesiva aplicación de medidas económicas que afectaban duramente a las mayorías populares, implementadas por un gobierno cuyo apoyo disminuía visiblemente, reprimiendo además cualquier tipo de disenso. Todo era muy similar a otros procesos políticos que habían finalizado en una explosión social.
Tres hechos demostraron que Díaz-Canel y sus dirigentes desconocían cuán profundo era el descontento generado por sus medidas económicas: dos sucedieron en las mismas protestas y uno sirvió directamente para lograr la masividad de las manifestaciones.
El primero tuvo lugar en el pueblo donde comenzaron las protestas: San Antonio de los Baños. Ante la masividad de las protestas, Díaz-Canel decidió personarse en San Antonio de los Baños y hablar directamente con los manifestantes. Trataba de aplicar el guión que había hecho Fidel Castro cuando el 5 de agosto de 1994 estallaron protestas en La Habana, conocidas posteriormente como El Maleconazo. Fidel Castro fue personalmente a hablar con los manifestantes quienes al verlo cambiaron inmediatamente las consignas pasando de gritar Abajo Fidel a Esta calle es de Fidel. Díaz-Canel olvidó que el Fidel Castro de 1994, a pesar de la crisis económica -con un desabastecimiento más grave que en 2021- ya era para la sociedad cubana mucho más que el presidente: durante décadas Fidel Castro había logrado construir una imagen tan sólida que devino en un líder con condiciones casi sobrenaturales. Fidel Castro era el Comandante en Jefe, el Caballo, el sobreviviente a cientos de atentados planificados por la CIA incluso casi inexplicablemente, donde el azahar había tenido un papel tan fundamental que decían estaba protegido por las deidades africanas; y, muy importante, el líder que había organizado y dirigido la revolución: el 5 de agosto de 1994 Fidel Castro tenía consigo la legalidad y la legitimidad. Ahora también se había convertido en un arma crítica a Díaz-Canel: la frase “con Fidel esto hubiera sido diferente” se oía decir incluso en jóvenes que más tarde agregaban: “hay que irse para el Yuma (Estados Unidos)”. Por el contrario, a Díaz-Canel los manifestantes lo sentían como un dirigente más, alguien que si hoy era presidente se debía a que Raúl Castro lo había designado.
La llegada de Díaz-Canel a San Antonio de los Baños fue un total desatino desde su comienzo. El arribo de Díaz-Canel a San Antonio de los Baños -a diferencia de Fidel Castro el 5 de agosto de 1994 quien llegó al epicentro de las protestas en los destartalados jeeps soviéticos- se hizo en autos de lujo que atravesaron el humilde poblado consumido en noches de apagones y días de largas colas para poder comer. Cuando Díaz-Canel intentó hablar con los manifestantes recibió abucheos, ofensas y hasta le lanzaron botellas plásticas. La comitiva oficial se vio obligada a abandonar San Antonio de los Baños.
El segundo ejemplo de que el 11 de julio de 2021 la burocracia dirigente cubana desconocía la realidad política del país sucedió en el montañoso pueblo de Palma Soriano. Debido a que el oriente cubano, sobre todo la Sierra Maestra, fue donde actuó con más fuerza el Movimiento 26 de Julio con el Ejército Rebelde como brazo armado, la región fue siempre un bastión leal a Fidel Castro. Esto fue algo que tuvieron muy en cuenta los gobernantes cubanos cuando, al conocer que en Palma Soriano también habían comenzado las protestas, enviaron al histórico comandante de la revolución Ramiro Valdés para dialogar con los manifestantes. Las imágenes del breve encuentro entre Ramiro Valdés y los manifestantes es impresionante: el histórico comandante, quien llega escoltado por miembros de fuerzas élites, al bajarse de un microbús blanco es recibido por una masa humana que lo confronta, casi expulsándolo. En las imágenes se ve que Ramiro Valdés no tiene casi posibilidad de movimiento: está prácticamente rodeado por los manifestantes, quienes a su vez empujan a los escoltas. Es un video breve, de solo un minuto y 45 segundos que termina con el comandante de la Revolución regresando al microbús tras ser asediado por los manifestantes. El audio no es importante: puede haber sido distorsionado, pero las imágenes son infalibles. Es un video grabado desde un celular, sin ninguna otra pretensión que documentar -para divulgar- el hecho.
Ya desde La Habana, Díaz-Canel cometió el grave error que expandió las protestas a nivel nacional. En cadena de radio y televisión nacional, un sudoroso Díaz-Canel, inseguro, cargado de consignas que entorpecían el mensaje, confirmaba lo que miles de personas habían oído: estallaron protestas. Hasta el momento en que Díaz-Canel habla ante las cámaras no se tenía la confirmación de las protestas: internet había sido cortado y todo era un rumor, tan importante como ambiguo.
De todo el discurso, Díaz-Canel había dicho tres cosas fundamentales: “En San Antonio de los Baños, un grupo de personas se concentró en uno de los parques más céntricos de la ciudad para protestar (…); sabemos que hay otras localidades del país, donde grupos de personas en determinadas calles y plazas se han concentrado[3]” y algo fundamental, dio lo que él dio en llamar “la orden de combate”, convocando a que quienes apoyaban al gobierno salieran a defenderlo. Contrario a lo esperado por el gobierno, las declaraciones de Díaz-Canel fueron el tiro de arrancada para las miles de personas que aún dudaban en salir a protestar. Las manifestaciones pasaron de concentrarse en San Antonio de los Baños para expandirse a todo el país, principalmente en La Habana, donde miles de personas espontáneamente subieron desde diferentes barrios humildes rumbo al Capitolio -sede del poder legislativo- para más tarde bajar por Prado hasta el Parque Máximo Gómez, intentando llegar al Malecón. La sincronía a nivel nacional con que se generalizaron las protestas se debió a la intervención televisada de Díaz-Canel.
La “orden de combate” que pudo darse de manera discreta ordenando a los militantes del PCC concentrarse en las sedes partidistas para trasladarlos a potenciales zonas de conflicto donde harían actos políticos de apoyo al gobierno, tuvo consecuencias completamente imprevistas. Este error se debió a que el gobierno confiaba en un supuesto apoyo masivo el cual solo existía en sus consignas.
En La Habana, la protesta más grande se inició frente al Capitolio y terminó siendo disuelta violentamente por la policía en los alrededores de la Plaza de la Revolución, llegando la marcha a recorrer tres importantes municipios de la capital cubana. Los manifestantes, sin intenciones violentas, habían empezado a ser hostigados desde el inicio de la marcha por la policía, quien realizaba esporádicas detenciones arbitrarias, básicamente centradas en aquellos que llevaban cámaras fotográficas o se rezagaban. Uno de los mejores ejemplos del carácter pacífico de esta marcha que atravesó los municipios Habana Vieja, Centro Habana y Cerro fue la reacción ante los cortes de calles realizados por la policía: los manifestantes doblaban por entrecalles y continuaban la marcha evitando enfrentamientos y provocaciones. El apoyo popular a la protesta hacía que los vecinos de las zonas por donde transitaba la marcha dieran botellas de agua a los manifestantes y se fueran uniendo a la manifestación.
Los manifestantes, según se puede comprobar en los videos y posteriormente en las edades de quienes han sido sentenciados, eran en su mayoría jóvenes entre 20 y 40 años de edad, provenientes de barriadas humildes. Esto demuestra cómo la aceptación del gobierno decayó gravemente en la juventud, quien fue la protagonista del 11J.
Las protestas de La Habana se expandieron a otras localidades de la capital, en dos de las cuales la respuesta por parte de los manifestantes no fue pacífica. Una de ellas tuvo lugar en el municipio de Diez de Octubre, enfrentamientos conocidos hoy como los hechos de la Esquina de Toyo. Estos choques entre manifestantes y policías fueron uno de los principales argumentos empleados por el gobierno cubano para intentar justificar la represión desmedida del 11 de Julio. La imagen de una patrulla volcada sobre la cual un manifestante ondea la bandera cubana se convirtió en un hito iconográfico tanto para el gobierno cubano -el cual la empleó para descalificar a las protestas por violentas-, como para la oposición, quien también ha intentado reducir el 11 de Julio a choques violentos con el objetivo de destacar la represión.
Después de una tensa noche en la cual casi mil jóvenes durmieron en celdas atestadas, el día 12 de julio las protestas continuarían, esta vez con fuerza en el humilde barrio La Güinera. Los hechos del día anterior habían crispado las tensiones y la reacción de los manifestantes y las autoridades no se caracterizó por la pasividad. La represión policial en La Güinera generó prácticamente un levantamiento popular, llegando los manifestantes a atacar la estación de policía local. La violencia llegó al punto de que uno de los manifestantes perdió la vida por un disparo. La versión oficial es que el policía disparó en defensa propia, lo cual es negado por los testigos -muchos de ellos condenados a más de veinte años de prisión- quienes denuncian que el disparo fue por la espalda. Las protestas de La Güinera alcanzaron una magnitud tal que de las casi 300 personas condenadas por participar en las protestas del 11 de Julio, más de cien son de esta localidad.
Seis días más tarde, el gobierno cubano daría paso a una campaña política con la consigna “el amor vence al odio”, insistiendo en los hechos violentos cometidos por los manifestantes, los heridos del bando oficialista y un supuesto plan de invasión estadounidense que habría sido urdido como complemento de las protestas. Nunca se habló en la prensa oficial cubana sobre los manifestantes heridos por la represión, no solo policial, sino a manos de civiles oficialistas quienes, sintiéndose impunes, golpearon a manifestantes con bates o palos gruesos de un metro de largo. Ninguno de los militantes del PCC que ejerció la violencia fue procesado. El policía que mató al único manifestante fallecido fue procesado rápidamente y eximido de toda responsabilidad.
Según fuentes no oficiales, solo el 11 de julio fueron detenidos aproximadamente 520 personas, cifra la cual se incrementaría con las manifestaciones del día 12 y la continua persecución a través de la revisión de videos y fotos. El mismo gobierno informaría que por participar en las protestas del 11 y 12 de julio fue procesado un total[4] de 790 personas, de las cuales a 297 “se les impuso sanciones de privación de libertad[5]”.
La represión del gobierno cubano fue para muchos manifestantes desconcertante. En la sociedad se tenía al Estado cubano como la imagen de un padre severo, pero protector del pueblo, y por tanto, nunca reprimiría a la clase trabajadora. El 11 de julio de 2021 marcó un quiebre en el imaginario colectivo político de la sociedad cubana, la cual tuvo que presenciar una imagen nunca esperada y difícil de comprender: el levantamiento popular de miles de personas contra el gobierno que dice construir el socialismo; un shock marcado por la represión gubernamental.
Si bien entre los manifestantes fue común escuchar la consigna forjada en Miami Patria y Vida, el móvil de las protestas fue una rebelión contra el hambre y la escasez de medicamentos. La propaganda estadounidense y derechista de la cual el gobierno cubano hace uso para señalar a las protestas del 11 de julio como contrarrevolucionarias no fue el detonante de las manifestaciones. Otras dos consignas hegemonizaron la movilización: Queremos alimentos y medicamentos y El pueblo unido jamás será vencido, perteneciente esta última al imaginario socialista lationamericano. Por si fuera poco, en una celda de la estación de policía ubicada en Zapata y C, en la noche del 11 de julio varios manifestantes detenidos cantaron La Internacional y la Marcha del Movimiento 26 de Julio.
Visto desde hoy, el principal aspecto de importancia de las protestas del 11 de julio es haber demostrado que tomar la calle era posible. Se recuperó el espacio público como espacio de protesta, hecho demostrado en que las manifestaciones marcaron el curso del verano siguiente: desde julio hasta inicios de octubre, en diferentes lugares Cuba vivió continuas protestas. Incluso para los gobernantes, el 11 de julio marcó el inicio de una dinámica política diferente ante las protestas: la represión contra las manifestaciones dejó de realizarse con la misma fuerza del verano de 2021 y en no pocas ocasiones terminaban siendo toleradas. Ya los arrestos masivos no tenían lugar. Si bien casi todas las protestas que sucedieron después del 11 de julio han terminado con al menos un detenido y la posterior persecución de algunos de sus manifestantes, condenados a largas condenas, el gobierno cubano comprendió que reprimir con la fuerza de 2021 tenía un costo político muy alto.
[1] En conversación con el autor
[2] Segunda Sesión: 1932-1940 del Gobierno de los 100 días a la Constitución del 40. Revista Nueva Realidad, 11 de julio de 2024.https://www.youtube.com/watch?v=xeeuYq2ft6w Descarga realizada el 12 de julio de 2024
[3] Díaz-Canel, Miguel, Díaz-Canel al pueblo de Cuba: “La orden de combate está dada, a la calle los revolucionarios”. Cubadebate, 11 de julio de 2021 http://www.cubadebate.cu/noticias/2021/07/11/miguel-diaz-canel-comparecera-en-cadena-de-radio-television-a-las-400-pm/ Descarga realizada el 16 de abril de 2024
[4] Información sobre los procesos penales derivados de los disturbios del 11 de julio de 2021. Granma, 24 de enero de 2022. https://www.granma.cu/pensar-en-qr/2022-02-01/informacion-sobre-los-procesos-penales-derivados-de-los-disturbios-del-11-de-julio-de-2021-24-01-2022-23-01-35 Descarga realizada el 15 de julio de 2024
[5]Información de la Fiscalía General de la República sobre los procesos penales derivados de los disturbios provocados el 11 de julio de 2021. Fiscalía General de la República, 13 de junio de 2022 https://www.fgr.gob.cu/noticias/informacion-de-la-fiscalia-general-de-la-republica-sobre-los-procesos-penales-derivados-de Descarga realizada el 15 de julio de 2024




