Distancia de rescate: cuando el capitalismo produce monstruos

En la novela, que ahora tiene adaptación en cine, Samantha Schwebling juega con el género de terror y el fantástico para retratar el campo argentino. El diálogo entre los personajes termina revelando la causa de una misteriosa enfermedad que afecta a los niños del pueblo. Una crítica en clave de ficción contra la irracionalidad capitalista.

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Hace rato que se puede ver en Netflix la adaptación cinematográfica de la directora peruana Claudia Llosa sobre la novela de Samantha Schwebling, Distancia de rescate.

Sobre su libro, la autora dice que fue escrito “en medio de una crisis política”, pero que también la atravesaba un tema más “personal”, la elección y los temores sobre ser madre o no: “Supongo que esto es lo más maravilloso de la ficción, la oportunidad de probarse a sí mismo frente a tales preguntas y miedos”.

La crítica define la película como “el buen cine de terror latinoamericano” (AglaiaBerlutti – Hipertextual); “terror innombrable como sensación difusa” (Juan Pablo Cinelli – Página 12) y “el espanto de lo posible” (Martín Artigas – La Nación).

El género de terror y el fantástico en la literatura tienen siglos de desarrollo, en los que fueron variando. Pero algo que se mantiene a lo largo del tiempo y las transformaciones sociales y culturales en todo el mundo es que estos géneros pueden elaboraren forma de ficción una representación de las contradicciones propias de la realidad en que se produce esa literatura.

La definición más clásica sobre el fantástico es la de Tzvestan Todorov: para el autor franco búlgaro, el fantástico se define por la manifestación de algo que no puede ser explicado por las leyes que rigen el mundo del relato, un mundo que se pretende realista, lo que produce una vacilación acerca de cómo interpretar este hecho.

En general se presentan dos opciones: desconfiar del testigo que ve la falla en la matrix- podría estar demente o bajo el efecto de psicoactivos de alta gama- o cuestionarse las leyes de ese mundo supuestamente racionales e inmutables. La segunda opción puede llevarnos a afirmar como Lisa Simpson que «todo el maldito sistema está mal». De ahí la potencialidad crítica del fantástico.

Lo sobrenatural puede ser algo muy simple, la manifestación de una fuerza extraña, la visión de un fantasma, un objeto inanimado que se mueve fuera de nuestro control, etc. Y el efecto sobre los personajes muy posiblemente puede ser el miedo ante el cuestionamiento de las bases que regían su mundo.

Por cierto, el fantástico también puede ser un cuestionamiento de las estructuras sociales. Por ejemplo, puede ser una forma de representar el miedo de las clases dominantes ante el cuestionamiento de las leyes más sacrosantas del capitalismo.

Esto pasa con la invasión de la propiedad privada en Casa Tomada, que sirve como excusa para retratar el temor de la burguesía frente al fantasma de las clases populares. En el cuento de Cortázar, un elemento irracional como la distribución desproporcionada del espacio, la enorme casa que ocupa solamente una pareja de hermanos, hijos de terratenientes, crea el ambiente para la manifestación de lo sobrenatural, una fuerza extraña que los expulsa de la propiedad sin mostrarse jamás.

Y en Distancia de rescate, ¿qué es exactamente lo que asusta a las protagonistas?

¿Qué es lo importante? Pregunta Amanda (María Valverde) casi delirando de muerte. Le contesta la voz en off de un niño monstruo, David, que ya pasó por lo mismo que ella. En el diálogo este niño va guiando un recorrido por los recuerdos de la protagonista desde que llegó a una casa de campo con su hija, Nina. ¿En qué momento se infectan con esta cosa que se siente como gusanos en el cuerpo? Parece ser lo mismo que tuvo David. Tuvieron que salvarlo llevándolo a la casa verde, para que la curandera del pueblo lo salve separando del cuerpo su alma. ¿Es eso lo mismo que les pasa a los otros niños que del pueblo? ¿Por qué nacen así?

Carola – Dolores Fonzi- piensa que a su hijo le dividieron el alma. Culpa a la señora de la casa verde por salvarle la vida a un costo demasiado alto. David se enfermó el mismo día que el caballo más valioso de la estancia, que murió a las pocas horas. A partir de entonces, Carola ve a su propio hijo como un monstruo. Y en efecto, David es raro. Vive callado y cuando habla con Amanda parece un adulto. “Eso no es importante Amanda, estás perdiendo el tiempo”.

David sabe, y va repasando con Amanda los elementos más sospechosos: la casa verde, la curandera, algún tipo de medicina mágica que maneja esta señora.  ¿Y la enfermedad? ¿Cuándo empezó? ¿Dónde? Es lo que David sabe y quiere ayudar a que descubramos también nosotros.

Ese diálogo medio delirante nos tiene en vilo porque nos pasa como a Amanda, nos atrapa una historia de terror que sucede el campo, en una casa solitaria, silenciosa pero llena de cosas no dichas. El viaje que empieza como una escapada de la ciudad se convierte en una pesadilla. Los lugareños están locos. Visitan curanderas porque en la salita no los atienden. Los niños nacen deformes o tienen discapacidades severas. ¿Qué pasa en ese pueblo?

La película logra generar un ambiente asfixiante en ese campo y en ese pueblo acallado.¿Dónde está el peligro? Está en todas partes, en el aire, el agua y el suelo que pisan los personajes. Es una amenaza constante y silenciada.

¿Por qué Amanda no se fue antes? No podía irse -entendemos que quisiera seguir viendo a su nueva amiga Dolores Fonzi paseándose en bikini-. Finalmente se va, se empieza a ir, espantada por los motivos incorrectos, pero algo la detiene. El miedo de Amanda son David, que es raro, y Carola, que es supersticiosa y capaz esté loca. Miedo de estar sola y lejos de la ciudad, en “un rincón perdido del campo”, en unas circunstancias extraordinarias, aisladas de su normalidad. Para les que terminen el libro o la peli, queda claro que lo terrorífico del campo es justamente lo opuesto.

En esta historia, el uso irracional, sin otro criterio que producir ganancias para los dueños del suelo, convierte la tierra de un bien de uso que puede satisfacer necesidades humanasen veneno para personas y ecosistemas enteros. Los resultados de esta irracionalidad monstruosa aparecen en Distancia de rescate con el ejército de niños zombies y la figura de David.

Otra cosa que llama la atención es que el miedo de los adultos está mal dirigido: se asustan por los niños enfermos, pero son ignorantes sobre qué les pasó y cómo evitar que ocurra de vuelta. En realidad, los niños-monstruo como David son al mismo tiempo los más afectadas por esta maldición y los que pueden entender y mostrarnos dónde está el peligro y cómo frenarlo.

Con el final de la película, queda claro que para Samantha Schwebling, «todo este maldito sistema está mal». Y como dice David, ya no queda más tiempo.


Fecha de estreno inicial: 20 de septiembre de 2021
Directora: Claudia Llosa
Música compuesta por: Natalie Ann Holt
Productora: Netflix
Guion: Claudia Llosa, Samanta Schweblin
Productores: Claudia Llosa, Mark Johnson

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