Devaluación: el gobierno de Milei comenzará con un salto de la pobreza

Una de las pocas cosas que están claras en el principio del gobierno de Milei es que empujará a una devaluación de más del 100% del peso en relación al dólar oficial.

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Devaluación Milei

Una de las pocas cosas que están claras en el principio del gobierno de Milei es que empujará a una devaluación de más del 100%. Aunque falte menos de una semana para su asunción, poco se sabe todavía del próximo gobierno de Milei: ni siquiera él mismo definió por completo la conformación de su gabinete, con varios cargos clave todavía en veremos.

De las primeras medidas solo tenemos algunas indicaciones. Se habla de una «ley ómnibus» que enviará Milei al congreso junto con un inmediato llamado a sesiones extraordinarias. Poco o nada se sabe del contenido de ese megaproyecto que incluiría una retracción del Estado en cientos de áreas.

Sólo una cosa es clara, prácticamente confirmada: una de las primeras medidas del gobierno de Javier Milei será habilitar una enorme devaluación de alrededor del 100% o más. El dólar oficial podría alcanzar los 700 u 800 pesos.

No por nada Milei ya salió a advertir que los primeros dos años de su gobierno serán de estanflación: el peor de los mundos, donde una altísima inflación se combinará con recesión económica. Milei planea bajar la inflación dejando tierra arrasada en el terreno social.

Para ese plan económico ferozmente antipopular y reaccionario, la devaluación será una herramienta fundamental, con consecuencias inmediatas.

Las consecuencias de la devaluación de Milei

La primera y más inmediata consecuencia de la megadevaluación que prepara Milei será una pulverización brutal de los salarios y los ingresos, que verán su poder adquisitivo reducido casi a la mitad en muy poco tiempo.

Esto sucede porque a pesar de que a nivel minorista el acceso al dólar oficial esté fuertemente restringido (el famoso «cepo»), a nivel mayorista (con el que operan los empresarios) sigue siendo la principal cotización de referencia con el que se fijan los precios para el mercado interno. Sobre todo para los bienes y servicios que se producen en el país para el mercado interno.

Y precisamente los bienes que se producen en el país son mayoritariamente los de primera necesidad, en particular los alimentos. Se calcula que el 57% de los bienes y servicios que conformar el índice de precios al consumidor (IPC) siguen la variación del dólar oficial. Por lo que una devaluación del 100% en esa cotización tendrá un impacto obvio: un salto inflacionario brutal, en particular en productos de canasta básica.

Una cosa es la altísima inflación que viene transitando el país mientras se mantienen mecanismos paliativos que intentan mantener a la par el nivel de ingreso: paritarias, acuerdos de precios, subsidios, etc. Pero un giro hacia una política de shock como la que aplicará Milei, en parte con la devaluación, partiendo ya de 8 años de deterioro salarial, sólo puede agravar aun más la situación social y dejar un verdadero tendal de pobreza.

Las políticas de shock no sólo se caracterizan por una cuestión de magnitud, de grandes variaciones cuantitativas en las principales variables económicas, sino que pretenden forzar un giro en la dinámica de la economía que sirva como elemento de «estabilización» de dichas variables. Ese «giro» que pretende Milei es el de pasar de una economía con actividad en crecimiento (crecimiento que va hacia las ganancias empresarias) pero con alta inflación, a un salto inflacionario que sea como un garrotazo a la actividad económica, abriendo un período de estanflación: estancamiento (o recesión) con inflación.

La estanflación es un desastre social: no sólo hay una gran pérdida de ingresos (algo que ya viene ocurriendo, de manera paulatina con la inflación actual) sino que ocurre más de golpe y se combina con otros fenómenos de graves consecuencias sociales: en primerísimo lugar, el crecimiento del desempleo.

La devaluación, además de favorecer de manera excepcional a los exportadores (campo y minería) es una mazazo contra los importadores, en primer lugar la industria. Este golpe se traducirá en forma de miles de despidos, que se sumaran a otros tantos despidos en el sector público que Milei promete llevar adelante mediante el «plan motosierra».

De hecho, ese fue la principal característica de la crisis social generada por las políticas de los ’90 que Milei abiertamente quiere replicar: la desocupación de masas, el cierre de fábricas, la destrucción del entramado industrial del país. Todo redundó en una mayor reprimarización económica y, como consecuencia, una mayor desigualdad social, un ampliamento de la brecha socioeconómica entre las clases.

Por supuesto, esto es un proceso que no sucederá de la noche a la mañana, pero cuenta como primer y fundamental punto de partida la megadevaluación que prepara Milei.

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