Izquierda internacional

Debate en Brasil: el método de la amalgama

La izquierda internacional y las perspectivas del Partido Socialismo y Libertad. El debate del PTS sobre el PSOL.

Victor Artavia
Historiador. Dirigente del Nuevo Partido Socialista de Costa Rica, miembro de la Corriente Internacional Socialismo o Barbarie.


Escrito con la colaboración de Antonio Soler y Renato Assad, SoB -Brasil

Recientemente, el PTS de Argentina lanzó una campaña de ataques contra la corriente Socialismo o Barbarie (SoB), por nuestra participación como tendencia dentro del Partido Socialismo y Libertad (PSOL)en Brasil y el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) en Francia, en la cual nos acusan de capitular a las corrientes de conciliación de clases dentro de esos partidos.[1]

Los debates siempre son bienvenidos, pues aportan para la politización de la militancia y simpatizantes de la izquierda revolucionaria. Lastimosamente, cuando se trata del PTS, más que un choque de ideas honesto, lo que instalan son campañas de calumnias que, como tales, no resisten el menor contraste con la realidad y no politizan a nadie (su lógica es la pura maniobra, no encontrar la verdad). Es un operativo propio de una secta, cuyo único objetivo es construir un relato de autoconsumo donde el PTS –y, por extensión, los grupos que conforman su corriente internacional- son la única organización revolucionaria sobre el planeta tierra…

En esta nota nos referiremos a sus “argumentos” polémicos sobre nuestra participación en el PSOL; en realidad, son una suma de falsedades y provocaciones que toman elementos parciales de la realidad, los distorsionan y “sazonan” con un lenguaje falsamente “izquierdista”, para luego publicarlos en sus redes como si fueran la realidad (mezclar cosas diversas que no tienen nada que ver como para presentar un relato “coherente”, es el método clásico de la amalgama, método en el cual el estalinismo hizo escuela).

El desencanto del PTS con el PSOL

Antes de entrar de lleno en los pormenores de la polémica, es oportuno dejar sentado que el MRT, agrupación del PTS en Brasil, carga en sus espaldas con una situación que no le resulta  agradable, aunque lo niegue: no es parte del PSOL, pues su solicitud de ingreso fue rechazada en 2017, luego de que se filtrara un documento interno donde indicaban que su táctica era hacer entrismo y, posteriormente, provocar la implosión del partido.

Si bien, nuestra corriente –aunque en dicho momento no formabamos parte del PSOL- se pronunció públicamente en dicho momento por su ingreso al partido, la realidad es que la táctica del entrismo suele utilizarse en organizaciones de tipo estalinistas y burocráticas donde se carece de todo tipo de democracia interna, incluso formal, lo que no es el caso del PSOL, razón por la cual ya desde el vamos su abordaje del pretendido ingreso al partido estaba desencaminado de manera ridícula y sectaria.

Esto es un hecho conocido en Brasil, pero el PTS lo ocultó en su nota alegando que el PSOL negó el ingreso del MRT porque es un partido antidemocrático y, no podía faltar, el supuesto“temor” al alcance “todopoderoso” en redes sociales de “Esquerda Diário”… Más allá de los caricaturesco del relato, lo que nos importa destacar es la marginalidad política que eso representa para una corriente de izquierda en Brasil, pues estar fuera del PSOL los aísla del epicentro de los debates de la vanguardia que, además, es un referente para miles de activistas de izquierda, sindicales y de los movimientos sociales, así como para amplios sectores de la juventud.

Tal es la marginalidad del MRT que, en la últimas tres elecciones, participó pidiendo “prestada” la leyenda del PSOL. ¡Tremendos principios los del grupo brasilero del PTS que, a la vez que no para de atacar al PSOL por oportunista y reformista, no tiene reparo en utilizar su legalidad para cazar unos votitos y promocionar sus figuras! Esto implica un grado de compromiso político con el partido, aunque el MRT lo trate de maquillar alegando que son una papeleta “independiente”.

Lo anterior explica el desencanto del PTS, pues, a pesar de su postura actual contra la participación en partidos amplios, lo cierto es que trató de ingresar al PSOL a sabiendas de la centralidad de este partido en el “universo” de las corrientes socialistas de Brasil y la importancia de constituir una corriente en su interior, lo cual los pondría en contacto directo con los 300 mil afiliados y decenas de miles de militantes del partido. Asimismo, esto da cuentas de sus ataques a SoB, pues no digieren que nuestra corriente haya conquistado su ingreso al PSOL y ellos no lo hayan logrado.

Los orígenes del PSOL y los peligros que los acechan

Dicho lo anterior, nos parece importante poner en contexto a nuestros lectores y lectoras por fuera de Brasil sobre los orígenes del PSOL, su funcionamiento por tendencias y los peligros que lo acechan, lo cual nos servirá para replicar mejor el resto de calumnias del PTS.

El PSOL surgió en el 2004, luego de que se produjera la expulsión de una serie de diputados del ala izquierda del Partido de los Trabajadores (PT), quienes se opusieron a la contrarreforma de pensiones que impulsó Lula durante su primera administración.Esto dio paso a un proceso de reorganización de un sector de la izquierda, con el objetivo de convertirse en una superación del petismo y su estrategia de conciliación de clases.

Por este motivo, el PSOL aglutinó a una serie de corrientes socialistas y militantes que se ubicaban a la izquierda del PT –una buena parte procedentes del trotskismo-; también, se constituyó como un partido de tendencias, un funcionamiento necesario para darle cabida a las diferentes expresiones en su interior sin necesidad de perder su identidad específica. La suma de estos rasgos hizo del nuevo partido un fenómeno progresivo, pues planteó la posibilidad de poner en pie una organización socialista con alcance nacional en un “país-continente” como Brasil[2].

Por otra parte, desde sus inicios el PSOL estuvo sometido a enormes presiones, pues las corrientes que provenían del PT no saldaron cuentas con la “herencia oportunista” que arrastraban tras décadas de militancia “petista”. Asimismo, sus éxitos electorales propiciaron la entrada de otras corrientes abiertamente reformistas que, al cabo del tiempo, se hicieron del control de la dirección del partido -principalmente a partir de la entrada de APS, antiguo nombre de la corriente del diputado federal Iván Valente, por cuyo ingreso votamos en contra en la dirección nacional del partido-.

En esta nota no vamos a balancear la historia del PSOL en sus diecisiete años de existencia, pero queremos dejar anotado su carácter contradictorio producto de las presiones que ejercen las tendencias reformistas y oportunistas en su interior, lo cual explica sus oscilaciones a derecha e izquierda a lo largo del tiempo.

Lo anterior resulta clave para comprender la situación actual del partido, ya que está bajo una doble presión: por un lado, el ascenso del gobierno ultraderechista de Bolsonaro y el peligroso proyecto autoritario que encarna; por el otro, la rehabilitación electoral de Lula y su perfil como principal candidato para vencer a Bolsonaro en las próximas votaciones. Debido a esto, se abrió una intensa disputa entre las tendencias del PSOL al respecto de qué orientación asumir para enfrentar a Bolsonaro, la cual recoge una serie de debates estratégicos sobre el terreno central para hacerlo (¿en las calles o por la vía electoral), la participación electoral (¿frente amplio o frente de izquierda clasista?) y la unidad de acción con otras corrientes políticas.

¿Tirar al niño con el agua sucia?

Al leer la polémica del PTS, exponen una definición cerrada e irreversible del PSOL como un partido reformista cuyo único propósito es convertirse en “furgón de cola” de Lula y del PT en las próximas elecciones. Sin duda, esta es una posibilidad planteada por el curso que le imprime la mayoría del partido–la tendencia “PSOL de Todas as Lutas”-, para lo cual cuenta con el apoyo de otros sectores que se integraron recientemente, como “Revolución Solidaria” de Boulos y Resistencia[3].

Igualmente, en su análisis reducen las disputas de tendencias a una “rosca” de táctica electoral para obtener más diputaciones, con lo cual sentencian que no existe ninguna corriente que pelee por una perspectiva revolucionaria para el partido; asimismo, no sopesan que la dinámica de polarización de la lucha de clases pueda influir en el partido, favoreciendo la lucha contra las tendencias frentepopulistas con Lula y compañía. La conclusión de este relato es simple: condena al PSOL para el basurero de la historia, sin esperar al resultado de la lucha de tendencias en curso, la cual se desarrolla en el interior del partido y en estrecha relación a la lucha de clases.

Además de falsa y simplista, es una postura que no educa a la militancia, pues confunde, de manera fraccional, entre una posibilidad planteada y la consumación de la misma; diferenciar entre ambos estadios es vital en la política revolucionaria, porque permite discernir si hay condiciones para dar una pelea o, por el contrario, identificar si la tendencia se consumó y no se puede revertir.

En el caso del PSOL, lo que se impone en estos momentos es pelear para que retome el proyecto original del partido, es decir, constituirse en una organización con independencia de clase para superar la estrategia de conciliación de clases del “petismo”, apostando a la movilización para expulsar a Bolsonaro del gobierno desde la izquierda. Este año será vital en esa lucha, pues las presiones para conformar el “Frente Amplio” con Lula a la cabeza son enormes, ante lo cual se conformó el “Movimento Esquerda Radical” -del cual SoB-Brasil es parte- para luchar contra esta tendencia liquidacionista del PSOL como proyecto con independencia de clase. En ese sentido, es vital apostar a la reactivación de las movilizaciones en Brasil, un factor que da puntos de apoyo para cambiar la correlación de fuerzas internas.

Mirá también:  Los peligros del oportunismo

El resultado que depare esta batalla será definitorio para el futuro del partido, y nuestra apuesta es que se salde por la izquierda. Pero el PTS a priori desecha esta posibilidad, dando por saldada una discusión que está en curso, bajo el caprichoso criterio de que su corriente está por fuera de esta pelea, una ceguera que sólo puede explicarse por su total marginalidad ante la vanguardia.

Un relato distorsionado al dedillo de la secta

Como apuntamos previamente, para el PTS la actual disputa interna del PSOL responde a simples diferencias tácticas en el marco de una estrategia de conciliación de clases, cuyo punto de discordia es si el PSOL participa en las elecciones con candidato propio o como parte de una coalición con el PT. De esta forma, oculta las diferencias programáticas entre los bloques del partido, algo funcional a su relato donde todas las tendencias son oportunistas y conciliadoras. Pero las mentiras estalinistas no terminan ahí, pues, acto seguido, afirma que la discusión de fondo es lograr la mejor ubicación para el corte de boleta a diputaciones.

Nuevamente, el PTS toma un elemento de la realidad y lo deforma para construir su campaña de calumnias. Por lo demás, es realmente hipócrita que el PTS sostenga esto, cuando en Argentina impulsaron el corte de boleta por Bregman con Alberto Fernandez en la pasada campaña electoral (siempre el mismo doble estandar estalino).

Efectivamente, en estos momentos está en curso una disputa en el PSOL sobre cómo derrotar a Bolsonaro. El ala mayoritaria de la dirección, con el apoyo de Boulos y Resistencia, se inclinan por un frente amplio electoral encabezado por Lula y el PT, una orientación capituladora que conduce al pantano de la conciliación de clases y liquida al PSOL como partido de izquierda independiente.Asimismo, está la propuesta de formar un frente aún más amplio, el cual incluiría a partidos históricos de la derecha (es la tesis de Marcelo Freixo, que ahora está acercando –de manera absolutamente traidora- al PSB).

Ante esto, un sector de la izquierda independiente del PSOL se agrupó para conformar el “Movimento Esquerda Radical”, llamando a desarrollar la lucha contra Bolsonaro desde ya en las calles y no esperar hasta las elecciones del 2022 -como apuesta Lula y el sector conciliador del PSOL-; además,ese bloque sostiene que, para el caso electoral, es fundamental garantizar una candidatura propia sobre la base de un programa anticapitalista (o un frente anticapitalista en su caso).

Las cincuenta y dos tesis del bloque están contenidas en el documento Por um PSOL de luta, radical e pela base, las cuales fueron suscritas por nueve corrientes de izquierda y alrededor de mil militantes del partido. No podemos detallar todo su contenido, pero nos limitamos a citar tres tesis que reflejan su postura crítica hacia la política conciliación de clases impulsada por la mayoría del partido:

«46. (…) El giro a la derecha de la mayoría de la dirección torna al escenario más grave. Mirando a las elecciones de 2022, la dirección partidaria se mueve rastreramente en el sentido de formar una alianza nacional con el PT, más allá de la «centroizquierda», renunciando a una candidatura propia en la primera vuelta. El PSOL no hará coaliciones con esos partidos. Somos contrarios al Frente Amplio que defiende la dirección mayoritaria, o al Frente Amplísimo que busca Marcelo Freixo.

50. La constitución de frentes electorales está vinculada a la formación de Frentes políticas para la lucha por el poder. Es, por lo tanto, diferente de la unidad de acción o frente para luchar, que tiene un carácter puntual y, la mayoría de las veces, defensivo. Por eso, apoyar un frente electoral de conciliación de clases como proponen Lula y el PT, y como pretende la mayoría de la dirección, es renunciar al programa, comprometerse con un posible gobierno y destruirse como alternativa política. 

51. El PSOL debe construir un Frente Clasista y Anticapitalista, que esté en las luchas y construya una real alternativa política y programática de izquierda y socialista, expresando un proyecto de independencia de clase.

A pesar de que toda esa información está disponible en nuestro portal de Esquerda Web, el PTS obvia el contenido de las tesis del bloque y,en una muestra de total deshonestidad política, nos asocian con las posiciones del MES y Luiza Erundiña (¡que ni siquiera suscribieron las tesis ni mencionan al Bloco!), los cuales defienden una candidatura propia del PSOL, pero sin presentar ningún criterio de estrategia revolucionaria al respecto. La intención de esto es clara: ensuciar a SoB con el historial oportunista del MES y el pasado de Erundiña al frente del gobierno de Sao Paulo, incluida la represión a huelgas de trabajadores y trabajadoras.

Esto no es casual, pues para el PTS no existe una sola corriente revolucionaria dentro del PSOL, debido a que todas capitularon oportunistamente a la conciliación de clases. Es un relato de fantasía, donde sólo elMRT podía constituirse en tendencia interna del PSOL y ser revolucionarios al mismo tiempo, mientras que, al resto de corrientes que desarrollamos esta táctica, nos acusan de oportunistas. ¡Un razonamiento propio de secta estalinista que se cree la única corriente trotskista revolucionaria sobre el planeta tierra!

De candidaturas y otros cuentos

Algo similar realizan con el apoyo del bloque a la pre-candidatura presidencial de Glauber Braga -actual diputado federal del PSOL-, lo cual el PTS rechaza alegando su historial antes de ingresar al partido en 2015, por lo cual, sentencian, el Nuevo MAS y la corriente SoB están en contra de la independencia de clase en Brasil.

Partamos de señalar que, toda corriente o figura con la cual se confluye en un acuerdo, indefectiblemente cuenta con una trayectoria previa, lo cual no implica asumirla o defenderla. Aducir lo contrario, es sintomático de una muy mala “escuela política”, pues denota una lógica de secta incapaz de construir cualquier tipo de hegemonía en los marcos de la lucha de tendencias.

Por otra parte, es falso que presentemos a Braga como una figura revolucionaria o algo por el estilo; a lo sumo, destacamos como progresivo que un diputado federala suma la precandidatura del PSOL suscribiendo un programa anticapitalista y orientado a la formación de un frente de izquierda sin patrones, lo cual constituye un paso táctico vital para enfrentar la deriva frentepopulista de la mayoría de la dirección del partido y su anhelo de conformar un frente amplio con Lula a la cabeza.Esto se expresa con total claridad en la tesis cincuenta y dos del manifiesto del bloque:

52. Por lo tanto, el lanzamiento de una precandidatura a presidente del PSOL, volcada a la tarea política central que es derrotar a Bolsonaro, organizar un frente político de izquierda para impulsar las luchas y construir un programa radical y anticapitalista, es una herramienta fundamental para la cual el compañero Glauber Braga está poniendo a disposición su nombre y expresa un acuerdo unitario con un amplio sector del partido que, más allá de las diferencias, se dispone a batallar por la independencia de clase y el programa fundacional del Partido Socialismo y Libertad. El Bloque de Izquierda Radical pone todas sus fuerzas militantes al servicio de esta precandidatura e invitamos al conjunto de la militancia a fortalecer esta pelea.

Esta tesis es clara en cuanto los alcances de la candidatura de Braga en la coyuntura actual, cuyo principal valor, insistimos, radica en asumir un programa anticapitalista e impulsar un frente de izquierda clasista, lo cual, en caso de materializarse, implicaría una derrota de las tendencias que plantean conformar un frente amplio con Lula y, más importante, garantizaría que el PSOL continué en el campo de la independencia de clase.

Pero el PTS pierde esto de vista y, antes que analizar objetivamente los trasfondos de la lucha interna del PSOL, opta por acomodar la realidad a sus caprichos de secta marginada de esa batalla, ante lo cual apelan a todo tipo de maniobras para tirarnos basura. Incluso, nos acusan de estafadores por apoyar la precandidatura de Braga, argumentando que en su manifiesto no hay una referencia explícita contra la tregua impuesta por las direcciones petistas que controlan los sindicatos y movimientos sociales en la coyuntura actual.

Esto último es cierto, pero también lo es que, en el manifiesto en cuestión, se hace un “fuerte llamado a la movilización popular” para potenciar “la organización de la clase trabajadora en la superación de la explotación capitalista”; asimismo, plantea que,para derrotar a Bolsonaro, la “izquierda, y especialmente el PSOL, debe utilizar todo su peso para impulsar movilizaciones y apoyar activamente huelgas y protestas, convocando y siendo parte de los procesos de lucha y batallando por unificar los calendarios en una jornada nacional.” ¿Son estas las posiciones de una candidatura que está en contra de la independencia de clase? Por supuesto que no, pero el PTS oculta los planteamientos actuales de Braga (que más allá de sus límites, son progresivos), para confundir a sus lectores y lectoras con su historial anterior[4].

Mirá también:  Brasil: Llegó la hora de derrotar a Bolsonaro

Por otra parte, si el PTS desea conocer la postura específica de SoB en torno a las direcciones lulopetistas, les invitamos a mirar el video con la intervención de nuestro compañero Renato Assad en la concentración del pasado 29 de mayo en Sao Paulo, donde, ante miles de personas, criticó a dichas direcciones por no movilizar para derrotar a Bolsonaro y llamó a construir un calendario nacional de lucha.

La práctica del doble estándar sin principios

Por último, nos referiremos a su acusación sobre la participación de SoB en las elecciones municipales de Santo André en 2020, donde el PSOL acordó una coalición con el partido Rede, una formación de centro-derecha que apoyó el reaccionario impeachment a Dilma. Esa alianza surgió tras una votación de las bases locales del partido que, producto de la presión por construir “frentes electorales antifascistas” para enfrentar al bolsonarismo, aprobó la táctica electoral por una diferencia de pocos votos: 56 a favor y 46 en contra (desde SoB hicimos campaña abierta, llamamos a votar en contra y denunciamos esa política). Contradictoriamente, en esa misma votación, las bases del PSOL escogieron a Rosi Santos (compañera de SoB) como candidata a vice-prefecta, la cual obtuvo 71 votos a favor (de un total de 103), garantizando un perfil socialista y feminista, además de una efectiva campaña militantes en las calles que impactó a toda la base del partido.

¿Por qué mantuvimos nuestra presencia en la papeleta si también se aprobó la alianza con Rede? Primero, porque no implicó la participación de Rede en la lista mayoritaria (a cargos ejecutivos), la cual estuvo liderada por Bruno Daniel y secundada por nuestra compañera Rosi, ambos militantes del PSOL. Segundo, porque la ley electoral no permite alianzas proporcionales para candidatos en las papeletas de concejales (donde no teníamos candidaturas de SoB), de forma que, para efectos prácticos, la participación de Rede en dicha papeleta fue extremadamente minoritaria y por debajo de las candidaturas del PSOL, por lo que no determinó en nada el programa y perfil de la campaña en Santo André.

Por todo eso, evaluamos que, tácticamente, lo mejor era sostener nuestra candidatura para disputar el espacio político a las tendencias oportunistas del PSOL en la región, además de dialogar con las bases del partido sobre la importancia de la independencia de clase a la hora de conformar frentes electorales y realizar una campaña militante en plena pandemia, lo cual se llevó a cabo de manera satisfactoria. Esta ubicación nos permitió acumular experiencia y avanzar en el debate en curso dentro del partido para las elecciones del 2022. Nuestro método parte de comprender que hay batallas políticas que librar y, por tanto, los procesos no están cerrados ni predestinados de antemano, aunque los cuidados en relación a la independencia de clase determinan una línea roja de primer orden.

Por el contrario, el MRT retiró su candidatura dentro de la lista de concejales (otorgada democráticamente por el PSOL), en vez de utilizarla para criticar la posición votada al respecto de Rede y desarrollar una campaña con un programa socialista. Fue una orientación sectaria que no estableció ningún diálogo con las bases socialistas del PSOLy ni con la vanguardia como un todo; algo solo pensado como una maniobra contra los demás.

Ahora se apoyan en eso para atacarnos por sostener la candidatura de Rosi Santos, pero, como es usual con el PTS, es una acusación de doble estandar estalino, puessu grupo en Francia -denominado CCR-hizo parte de la lista Bordeaux en Luttes, encabezada por Philippe Poutou -ex candidato presidencial del NPA- en conjunto con La Francia Insumisa, un partido burgués que ocupó la segunda ubicación. En este caso, el PTS mantuvo su presencia en una papeleta con elementos frente-populistas donde ocupaba la sexta posición y, demostrando una falta total de vergüenza, acusan a SoB de capitular a la conciliación de clases por “apoyar” la lista en Bordeaux, cuando en realidad fuimos críticos del frente desde el primer momento y establecimos que su evolución estaba abierta.[5]

Lo anterior denota la lógica del doble estándar sin principios que emplea el PTS: por un lado, emplea criterios ultra-principistas y sectarios para atacar al resto de corrientes; por el otro, es oportunista aplicando sus los estándares cuando se trata de su propia intervención en los procesos. ¡Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago! A eso se reduce el “principismo” “izquierdista” del PTS, por lo que sus polémicas nos recuerdan el viejo adagio popular: ¡El que al cielo escupe en la cara le cae[6]!

 

Por un PSOL anticapitalista y con independencia de clase

La disputa en curso dentro del PSOL es de suma importancia para la izquierda, pues hay un intento de la mayoría de la dirección por refundar al partido por la derecha, alejándolo del proyecto original de ser una alternativa con independencia de clase y superadora de la estrategia de conciliación de clases del PT. Es una pelea que está abierta y, en tanto no se termine de saldar, no es correcto cerrar ninguna caracterización sobre el futuro del partido. En este contexto, la tarea que asumimos desde Socialismo ou Barbárie en Brasil es sumarnos de lleno a la batalla por mantener al PSOL dentro del campo de la independencia de clase, para lo cual hay que derrotar la avanzada frentepopulista que impulsa la mayoría del partido en alianza con la tendencia de Boulos y Resistencia.[7]

En ese sentido, es sectaria la caracterización liquidacionista del PTS en este momento, la cual no es más que una maniobra por estar marginados del PSOL y, por extensión, mirar “desde la barrera” uno de los debates más importantes de la izquierda brasilera en los últimos años. Su comportamiento de secta les impide comprender la trascendencia de la pelea en curso dentro del PSOL, ante la cual podrían contribuir sanamente desde afuera para apoyar las posturas clasistas de las corrientes de izquierda radical.Asimismo, sus ataques por nuestra intervención en el partido no tienen fundamento y, peor aún, recurren a mentiras para construir un relato donde ellos se colocan como la quintaesencia del “ser revolucionario”…

Por otra parte, la campaña de ataques que nos dedica el PTS es una respuesta sectaria, fatalista y por fuera de la experiencia de la lucha de clase y de la vanguardia, la cual se explica por el crecimiento y fortalecimiento de nuestra corriente internacional, lo cual no pueden ignorar y les genera una presión real. Eso es notable en Francia, donde, tras mucho esfuerzo y paciencia, estamos dando importantes pasos constructivos para afincar a SoB en uno de los centros históricos del movimiento trotskista; algo similar podemos aducir de Brasil, donde nuestra corriente gana reconocimiento por su coherencia e intervención clasista dentro del PSOL por su independencia; y ni que decir de la experiencia del Nuevo MAS en Argentina, donde cada vez es más evidente la pelea directa de nuestro partido con el PTS en todos los frentes por la hegemonía en el seno de la izquierda, algo que se desprende de nuestro rechazo a someternos a la cooperativa electoral oportunista del FIT-U y reivindicar nuestro derecho a construirnos como una corriente con identidad propia.

 

[1] La polémica del PTS está en esta nota: La izquierda argentina y la adaptación a la conciliación de clases en el terreno internacional

[2]Uno de los errores cometidos por el PSTU, por otra parte, es no haber visto esta perspectiva; haber tenido un abordaje sectario ridículo cuando la formación del PSOL.

[3]Hay que dejar anotado que el grupo Resistencia, escisión del PSTU, lamentablemente está completando un grave giro derechista con esta orientación. Veremos si siguen este curso oportunista o lo corrigen según sea el desarrollo de la lucha de clases en el próximo período.

[4]Si se quejan de Braga ¿qué podemos decir del estrecho acuerdo hoy del PTS con el MST en la Argentina, una corriente que no tiene claro el criterio mínimo de independencia de clases y que tiene en su historial de los últimos 20 años acuerdos con los más diversos figurones burgueses además de haber apoyado a las patronales agrarias?

[5]Al respecto, sugerimos la lectura de El método de la calumnia como “política internacional”, donde polemizamos con las acusaciones del PTS contra SoB en torno a nuestra intervención en el NPA.

[6]La lógica de doble estándar, cuando la militancia es educada en eso, en cualquier momento termina en un giro derechista brutal, total, todo vale si se trata de la propia secta.

[7]A propósito de las posiciones de Resistencia en el PSOL, remitimos a nuestra nota Debate con Valerio Arcary, de Resistencia-PSOL.

 

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