Un informe publicado por el grupo EPC (Economía, Política y Ciencia) del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (Ciicti), coordinado por Nicolás Lavagnino, detalla que la masa salarial del sector experimenta una pérdida continua desde que asumió el gobierno de Milei. Los salarios no solo están en niveles misérrimos, sino que además siguen cayendo, lo que los deja en un nivel incomparable entre los demás países de la región.
Según el informe, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios desde noviembre de 2023 (mes tomado como referencia para las mediciones, pero que expresaba salarios que ya estaban afectados por el ajuste y la inflación), es de más de un 40% en términos reales. Para recomponer el nivel salarial, investigadores, becarios y docentes de universidades nacionales deberían recibir una suba del 67,7% sobre sus ingresos actuales, a cambio, recibieron en lo que va del año, un 0,2%, algo que no mueve el amperímetro.
En el informe se toman dos cargos testigo que presentan la misma pérdida de masa salarial:
- Docente universitario con dedicación exclusiva y 10 años de antigüedad: su salario acumuló un aumento nominal del 226,8% desde noviembre de 2023, quedando muy por detrás del 336% de inflación acumulada. En términos reales, registraron una caída continua que se profundizó en los últimos meses (con un retroceso de 1,6% solamente en agosto), provocando que la capacidad de compra de este cargo testigo cayera de 1,45 a 1,15 Canastas Básicas Totales (CBT), lo que deja a los profesionales de esta categoría al borde de la línea de pobreza.
- Investigadores del CONICET (investigadores y personal de apoyo): constituyen el sector más castigado de todo el sistema científico, habiendo recibido un incremento acumulado de apenas el 160,1% frente a la inflación del 336%, lo que representa una brecha negativa de casi 176 puntos porcentuales. Aunque en agosto tuvieron un ajuste nominal del 1,9% frente a una inflación del 1,7%, esa leve mejora del 0,2% real resulta insignificante para revertir el desplome de sus remuneraciones, las cuales se sitúan entre las más devaluadas de la región al compararse con los escalafones de países vecinos.
Por otro lado, los Becarios de Posgrado merecen una mención distinguida del resto. Son en general jóvenes que se encuentran en el inicio de su carrera dentro del sistema científico y que, por las exigencias de dedicación exclusiva que establece el reglamento de becas, no cuentan con otra fuente de ingresos formal. En 2023 el estipendio (su salario) de un becario alcanzaba a cubrir 1,72 canastas básicas totales (CBT), mientras que en la actualidad apenas llega a 1,09 CBT. Esto equivale a un 36% de pérdida de la capacidad de compra, lo que deja a los jóvenes profesionales en una grave situación de vulnerabilidad económica.
Por último, el personal bajo régimen SINEP (Técnicos y administrativos de Ciencia y Tecnología). Estos son los trabajadores agrupados bajo el Sistema Nacional de Empleos Públicos (SINEP), quienes registraron una recomposición salarial acumulada del 196,6% desde noviembre de 2023. Al igual que el resto de los sectores, quedaron ampliamente superados por la inflación acumulada (perdiendo casi 140 puntos porcentuales frente al 336% del IPC), lo que redundó en una erosión de más del 30% de su poder adquisitivo real a pesar de los aumentos mínimos concedidos en las paritarias estatales.
Ahogo presupuestario 2027
Luego de que sea noticia en los medios nacionales el deterioro salarial del sector científico, y la provocación del gobierno en las paritarias docentes, al ofrecer 0% de aumento, el Proyecto de Ley de Presupuesto 2027 enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso de la Nación encendió las alarmas en las comunidades científica, académica y ambientalista.
Aunque el articulado oficial proyecta un incremento nominal del 10,5% para la Función Ciencia y Tecnología, análisis detallados presentados por grupos de investigación independientes e instituciones técnicas sostienen que la propuesta oculta un recrudecimiento en el ajuste real, agravado por la licuación salarial y el ahogo presupuestario de programas de conservación ambiental.
A pesar del discurso de impulso a la innovación promovido en los anexos del proyecto presupuestario del gobierno, la Red de Autoridades de Institutos de Ciencia y Tecnología (Raicyt) califica el aumento nominal como un «espejismo contable».
Según comentó en otros medios el físico Jorge Aliaga, integrante del Directorio del Conicet, la suba del 10,5% responde a la reasignación de partidas presupuestarias que históricamente no pertenecían a Ciencia y Técnica. Programas como «Innovación Administrativa» y «Fortalecimiento de las Tecnologías de la Información», antes clasificados dentro de Gestión Gubernamental o Comunicaciones, han sido absorbidos bajo esta función para abultar las cifras reales.
Con esta estructura, la inversión proyectada en Ciencia caería al 0,178% del PBI, un porcentaje significativamente alejado del 0,590% fijado por la Ley de Financiamiento de la Ciencia para 2027, y casi la mitad del 0,30% ejecutado en 2023.
Caída presupuestaria acumulada por organismos (2023–2027)

El caso más crítico lo experimenta la Agencia I+D+i, organismo encargado de otorgar subsidios a proyectos de investigación, necesarios para comprar reactivos, mantenimiento de equipos, pagar viajes de campo u organizar diferentes tipos de encuentros. Rodrigo Quiroga, especialista en análisis de datos e investigador del Conicet, señaló que el financiamiento para proyectos científicos se redujo de 70 millones de dólares anuales a solo 1 millón, provocando una parálisis que Jorge Geffner (Raicyt) describe como la pérdida inminente de «una generación entera de investigadores jóvenes». Por otro lado, en declaraciones a El Destape, Jorge Aliaga agrega: “En 2023 en la Agencia I+D+i se devengaron de transferencias, que corresponde a financiamiento de proyectos de investigación y desarrollo de personal científico y empresas, 19.781,89 millones (sin ajustar por inflación). En el presupuesto 2027 para financiar proyectos hay 13.899 millones de transferencias. Si lo devengado en 2023 se hubiera ajustado por inflación el presupuesto 2027 debería haber aumentado un 564% y serían 130.000 millones. Se licuó más del 80%. El presupuesto de la Agencia hoy casi se destina a pagar el funcionamiento de la institución y lo que quedan de las becas otorgadas a proyectos anteriores a 2023. Para proyectos casi no hay financiamiento”.
Entrevistado en la radio AM 750, Jorge Geffner, coordinador de la Red de Autoridades de Institutos de Ciencia y Tecnología (Raicyt), traza un escenario dramático de lo que estos números significan en la vida real: “Estamos sufriendo pérdida de una generación de científicos, jóvenes y no tan jóvenes –cuenta–. Hay una parálisis masiva de proyectos de investigación, se cortó prácticamente el 90-95% del financiamiento a proyectos que habían sido ya evaluados y aprobados. Hubo una depreciación salarial en el Conicet de más del 45%. Hoy los salarios son salarios dramáticamente bajos, no alcanzan para nada. Hoy por hoy, el ingreso a la carrera del investigador está virtualmente cerrada. Y el nuevo presupuesto propuesto por el gobierno para el año 2027 profundiza los ajustes. Evidentemente, hay un proyecto de destrucción del sistema científico-tecnológico. Es la única manera de entender esto, porque no puede haber miopía al respecto. Los países con los que intenta compararse este gobierno, como Estados Unidos, Japón, etc., tienen 20 veces más presupuesto dedicado a ciencia y tecnología. Nunca vi en toda mi trayectoria un proceso de destrucción sistemático como el actual. Las pérdidas ya son enormes: hace dos semanas cerró la inscripción al Congreso de la Sociedad Argentina de Inmunología que se hace en forma conjunta con el de la Sociedad Argentina de Investigación Clínica. La cantidad de comunicaciones científicas se redujo más del 45% comparada con 2025. Yo estoy en el Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y Sida (Inbirs). Nosotros entre 2021 y 2023 teníamos entre 13 y 15 doctorandos, jóvenes profesionales haciendo sus tesis doctorales. Hoy tenemos 6, se redujo más del 50%. Eso ocurre en todos los institutos y departamentos de investigación. Y si le sumamos el ajuste en las universidades nacionales, es un combo mortal para la ciencia y tecnología argentinas”.
Que se exprese en las calles una nueva marcha universitaria
Con este oscuro panorama, a partir del 7 de octubre la Cámara de Diputados comenzará la discusión formal del presupuesto. En ese marco, se anticipan intensos debates para intentar modificar las partidas destinadas al desarrollo científico del país. Sin embargo, como ha demostrado la experiencia reciente del movimiento estudiantil bajo el gobierno de Milei, no se puede esperar pasivamente que desde las cámaras se resuelva algo, ni tampoco puede quedar el futuro de cientos de jóvenes investigadores y estudiantes en las manos de los rectores que aplican el ajuste según sus propias conveniencia. ¡Que en la próxima movilización universitaria se exprese la defensa activa de la Universidad Pública y del sistema científico!




