El sábado 25 de julio se realizó la marcha del Orgullo LGBT+ del «Christopher Street Day» de Berlín. Cerca de las 22 hs hora local, durante el concierto de cierre del día del Orgullo, en pleno centro de la capital alemana, un conductor de una camioneta atropelló a decenas de personas en la zona del parque Tiergarten durante el mayor evento del orgullo LGBT+ de Berlín. El evento fue finalizado de manera inmediata y se cancelaron las actividades del día siguiente.
El ataque dejó como saldo una mujer asesinada y entre 16 y 29 personas heridas, algunas de ellas con lesiones graves. El conductor de la camioneta, luego del crimen, chocó con un árbol y escapó a pie. La policía alemana buscó durante horas al presunto agresor, identificado como un joven de 21 años con vínculos con grupos extremistas islamistas. El sospechoso fue asesinado a tiros por la policía durante la tarde del 26 de julio.
El Christopher Street Day
El «Christopher Street Day» (CSD), en referencia al nombre de la Calle Christopher, escenario de la Revuelta de Stonewall de 1969, hito fundamental del movimiento por los derechos LGBT+, es la jornada en la que se realiza la marcha del Orgullo en Berlín. Una de las principales movilizaciones de la comunidad de lesbianas, gay, bisexuales, trans, intersexuales y otras identidades de la diversidad sexo genérica, con participación de cientos de miles de personas que reivindican los derechos conquistados y, a su vez, conforman una multitudinaria celebración en las calles de la capital alemana, en la que constituye una de las manifestaciones más importantes de Europa.
Este año la organización del Orgullo tuvo la particularidad de extender la convocatoria del Berlín Pride: por primera vez incorporó el 24 de julio, día previo a la marcha central, como parte de las actividades por el Día del Orgullo. Esto fue una respuesta al aumento de la violencia «anti queer» según la organización CSD Berlín.
En ese marco, el viernes 24 se realizó una marcha y concentración con drag queens a la cabeza. La marcha del Orgullo LGBT+ tuvo lugar el sábado 25 de julio con la participación de alrededor de 80 carrozas y cientos de miles de personas en las calles de la capital de Alemania.
Según la Jornada San Luis, periódico digital de México, uno de los miembros organizador de la marcha expresó su preocupación por el resultado de las encuestas del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) en el estado federado de Sajonia-Anhalt. La extrema derecha cuestiona abiertamente los derechos de la comunidad LGBT+ y mujeres en particular y de la clase trabajadora en general.
Ataque y crimen de odio
El presunto agresor fue identificado como un joven con vínculos con grupos extremistas islamistas. Debido a esto, el abordaje oficial del hecho no atiende el aspecto de la diversidad sexual caracterizándose como un crimen de odio a la comunidad LGBT+, las autoridades alemanas se posicionan contra el islam sosteniendo que este crimen fue motivado por odio religioso.
El ministro del Interior, Alexander Dobrindt, calificó el acto como un atentado terrorista. Y, Martin Hess, un diputado del partido de extrema derecha AfD, responsabilizó a las autoridades por el fracaso en la seguridad y sostuvo que «el islamismo representa la principal amenaza para el país». No sorprende que la extrema derecha pretenda instrumentalizar este ataque contra la comunidad LGBT+ para reforzar sus campañas xenófobas contra la población inmigrante, muchos de los cuales provienes de países en los que el islam es el credo principal.
Es pertinente mencionar que, durante los últimos años, Alemania registró otros ataques en los que vehículos fueron utilizados contra multitudes y provocaron muertes. Si bien este sería el primer caso dirigido contra la diversidad sexo genérica, según un artículo publicado por la BBC este sería el octavo atropello intencional registrado en el país desde 2020, con víctimas mortales y un saldo de entre 14 y 60 personas heridas. Cinco de esos ocho atropellos fueron cometidos por ciudadanos de nacionalidad alemana.
El orgullo como respuesta política
Este crimen de odio y el aumento de la violencia homo-lesbo-trans-odiante se inscriben en un mundo en combustión con una coyuntura internacional caracterizada por la ofensiva reaccionaria contra los derechos y conquistas del movimiento LGBT+ y de la clase trabajadora en general, impulsada y reproducida por los gobiernos de extrema derecha como Trump, Milei, Meloni, etc.
En otras palabras, se trató de un crimen de odio que, en esta ocasión, fue ejecutado por una persona que presuntamente hacía parte de una organización fundamentalista islámica, pero que bien pudo ser ejecutado por militantes de la extrema derecha europea o de los Estados Unidos, como ya ocurrió en otras ocasiones.
Por otra parte, es fundamental poder ver el mundo con ambos ojos. Este hecho aberrante, al mismo tiempo, encuentra como contracara un movimiento LGBT+ que crece y se consolida como sujeto político activo, formando parte de este nuevo mundo social de los explotados y oprimidos, heterogéneo y diverso, junto con la nueva clase trabajadora y la juventud que se constituye en un contrapeso frente a esa ofensiva reaccionaria oscurantista.
En los últimos años el movimiento LGBT+ demostró una importante capacidad de respuesta en las calles de manera masiva frente a cada ofensiva e intento de retroceso impulsado desde arriba. Este movimiento cuenta con las lecciones de Stonewall y también con la tradición de lucha y resistencia que es el Orgullo: la libertad de ser quienes somos, de desear y de amar a quien queramos, para defender lo conquistado y seguir avanzando.




