Crimen de Lucio: un asunto patriarcal

Lucio estaba al cuidado de su madre y su pareja, sometido a escabrosas situaciones de violencia y torturas que terminaron con su vida.

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El crimen de Lucio, el nene de 6 años de La Pampa, volvió a estremecernos. Otro hecho aberrante, otro crimen evitable, otra vez la ausencia del Estado para resguardar a lxs niñxs.

Lucio estaba al cuidado de su madre y su pareja, sometido a escabrosas situaciones de violencia y torturas que terminaron con su vida. Una vecina denunció los gritos en agosto pasado en una comisaría del barrio, pero como ya sabemos, esa denuncia quedó en un papel. El asesinato de Lucio muestra a las claras que el sistema de protección de derechos de niñez no sirve para proteger a niños, niñas y adolescentes. Ni la ley nacional, ni las provinciales tienen un presupuesto que permita implementar todos los mecanismos, dispositivos y programas necesarios para cuidar a niñxs y adolescentes.

En argentina más del 70% de lxs niñxs sufren situaciones de violencia en sus hogares, ya sean castigos físicos como “reto”, hasta maltratos brutales que terminan con sus vidas. Durante la pandemia las denuncias telefónicas aumentaron un 20% y, al igual que con las denuncias por violencia de género, el gobierno no tuvo ninguna política para contener lo que era un canto a gritos: el encierro en las casas iba a profundizar los abusos y violencias.

Es verdad que lxs niñxs denuncian cada vez más los abusos y violencias vividas, especialmente en el jardín y la escuela. Esto es por el compromiso de docentes que ven en la implementación de la Educación Sexual una herramienta para acompañar estos procesos, pero luego de las denuncias no tienen mucho para hacer. En estos días se habló mucho de protocolos y números de teléfono para denunciar, pero lo cierto es que nada de esto es parte de la formación docente y mucho menos se los capacita para saber cómo acompañar situaciones tan sensibles como niñxs denunciando tortura o abuso sexual.

Programas de atención a la niñez y adolescencia vaciados, recortes de presupuesto, falta de implementación de la ESI, denuncias cajoneadas que no llegan a nada; por todo esto volvemos a decir: ¡El estado es responsable!

El asesinato de Lucio, un crimen patriarcal

El brutal asesinato, luego de años de violencia de todo tipo contra Lucio es una muestra más de lo barbárico de este régimen patriarcal: niños y niñas que son objetos propiedad de lxs adultxs que deberían cuidarlos, sus relatos descreídos, sin ninguna protección desde el estado. Lxs niñxs no son más que la propiedad de lxs adultos.

El patriarcado es aquel conjunto de relaciones sociales y económicas que sostiene un lugar de segunda para mujeres, diversidades y niñxs. La idea de que lxs niñxs son propiedad de sus padres, que éstos pueden educar con golpes, que darle un “chirlo” a un hijx es decisión del padre, son todas expresiones de una ideología patriarcal, donde niños y niñas son el ultísimo orejón del tarro.

La familia patriarcal, lejos de ser un ámbito de resguardo, de amor y cuidado para sus miembros, es una de las instituciones más opresivas de este sistema: se cometen actos de violencia y abuso, en general contra mujeres y niñxs. Y no tiene que ver con alguna “anomalía” de la familia bien, no, al contrario, las relaciones familiares están sostenidas por la dependencia económica de mujeres y niñxs, por el mandato obligatorio de la maternidad compulsiva, por la represión sexual. Claro que hay vínculos familiares sanos y amorosos, pero la familia moderna como institución social contiene las condiciones necesarias para que se produzcan situaciones de violencia y opresión. La familia moderna no nace como producto de las relaciones basadas en el amor, sino como una institución de opresión nacida de la necesidad económica capitalista.

“Con mis hijos no te metas” dice el slogan de quienes se oponen a la Educación Sexual Integral en todos los niveles educativos, y es la mejor expresión de la ideología de “mis hijos son míos” que, en última instancia, justifica hacer lo que se quiera con ellos. Acá vale recordar que el 80% de las situaciones de violencia contra niñxs se comenten en el hogar a manos de algún adulto responsable de su cuidado.

Por eso la pelea contra toda forma de violencia contra lxs niñxs es también una pelea feminista. Y en esto Las Rojas somos claras, no hay esencialismo ni biologicismo que explique ni justifique el asesinato de Lucio. El feminismo no es una condición biológica, ser mujer no significa ser feminista, revolucionaria, ni estar del lado de lxs oprimidxs; de hecho hay mujeres opresoras (y acá siempre sirve el claro ejemplo de la Presidenta del FMI cuyos ovarios no le impiden ser la portadora de una política de ajuste en todo el mundo, o de la famosa soldada yanqui que se sacaba fotos mientras torturaba prisioneros iraquíes).

No es ninguna novedad que la derecha y los sectores más reaccionarios aprovechan cada oportunidad para atacar al movimiento feminista y a las miles de pibas que se plantan contra la violencia, por el derecho al aborto legal, contra los abusos sexuales. Pero sí es realmente escabroso que se escondan atrás de un hecho tan trágico para intentar desprestigiar a un movimiento de lucha que recorre el mundo entero.

Fue el enorme movimiento Ni Una Menos el que puso en la agenda que la violencia de género es un problema social. Fue la Marea Verde la que, además de conquistar el Aborto Legal para que no haya más muertas por la clandestinidad, plantó a lxs pibxs de los secundarios a pelear por la ESI. Fue la pelea de Thelma Fardín, junto al colectivo Actrices Argentinas, las que expusieron a la luz lo que les pasa a niñxs abusadxs en la infancia, instalando el movimiento “Mirá cómo nos ponemos”. Es la campaña “Yo sí te creo” la que enarbola la veracidad de la voz de lxs niñxs que como pueden gritan sus abusos. ¡Son décadas de lucha feminista en todo el mundo, que pelea por la libertad y la emancipación de los cuerpos y las vidas de todxs y cada unx!

Y ahora aparece esta gente monstruosa, que ya conocemos hace rato, queriendo desprestigiar nuestras peleas, y que esperan agazapados para poder dar el zarpazo contra nuestra lucha. Una de las convocatorias realizadas en La Pampa, que no fue convocada por la familia sino por organizaciones que decían “tomar las riendas en nuestras manos” (pasando por encima de la misma familia) la impulsó la organización “Infancia compartida”, que es una organización compuesta por padres que perdieron la custodia de sus hijxs por denuncias de abuso o violencia. Estas organizaciones son quienes promueven el falso SAP (síndrome de alienación parental) una teoría anti científica que plantea que lxs niñxs mienten e inventan denuncias de abuso y violencia para perjudicar a los padres.

El abogado de la familia, usando el legítimo dolor del padre de Lucio y su familia, inventa un fenómeno social que intenta tipificar como delito, planteando que la madre de Lucio y su pareja, ambas mujeres, lo odiaban por ser varón. Deja deslizar el viejo argumento de que las feministas odiamos a los hombres o de que el feminismo es anti-hombre. Y acá traernos dos aclaraciones más: primero, quien asesina a un niño nada tiene que ver con el feminismo. Segundo, no odiamos a los varones, odiamos el patriarcado que le cuesta la vida a miles y miles de mujeres, diversidad y niñxs.

La firmeza con la condenamos este crimen no nos corre ni un milímetro de nuestra convicción de que la única manera de ganar Justicia por Lucio y que ningún niñx esté expuestx a las brutalidades de este sistema, es seguir luchando para tirar abajo y destruir de una vez por todas a este régimen capitalista patriarcal de opresión, violencia y muerte. Y desenmascarar a la institución familiar como uno de los ámbitos más peligrosos para niñxs, mujeres y diversidad, es parte de esta pelea.

El gobierno es responsable

Esta pelea también es política, porque quienes hoy están en el gobierno no hacen absolutamente nada por cambiar las cosas cuando asumen como prioridad pagarle miles de millones de dólares al FMI sin dejar ni un centavo para el presupuesto para frenar la violencia.

Al compás del ataque contra el feminismo apareció el ataque contra lxs trabajadorxs de salud, educación y de las áreas de Niñez para lavarle la cara al gobierno y quitarle toda la responsabilidad. Se acusó a docentes, médicxs, enfermerxs de no haber visto los signos de la violencia antes y, sobre todo, de no haber hecho la denuncia. Pero no se dice nada de que el estado no garantiza formación, ni presupuesto, ni dispositivos para que lxs profesionales puedan actuar.

Muy al pasar, se mencionó que una vecina, en agosto, sí realizó una denuncia en la comisaría del barrio porque escuchaba gritos. ¿Qué debería haber pasado si el estado efectivamente protegiera a lxs niñxs? En primer lugar, un equipo interdisciplinario tendría que haberse acercado al hogar de Lucio a ver qué pasaba, evaluar la situación de riesgo y resolver si Lucio podía quedarse o debía ser trasladado a la casa de otro familiar o a un hogar convivencial estatal donde quedara a resguardo. Un equipo especializado debería haber trabajado con Lucio para hacer una evaluación en profundidad, en conjunto con docentes y personal de salud. Evaluar al resto de la familia para determinar si estaban dadas las condiciones de cuidado necesarias. En paralelo, el proceso de investigación penal para determinar las responsabilidades. ¿Algo de esto ocurre en La Pampa? ¡No! ¡En La Pampa ni siquiera existe la Línea 102 para denunciar una situación de riesgo de un niñx! No hay una línea de teléfono, mucho menos hay equipo de trabajo que pueda abordar este tipo de situaciones.

En octubre de este año, trabajadorxs de la Subsecretaría de Niñez, Adolescencia y Familia de La Pampa realizaron medidas de lucha para reclamar por sus condiciones laborales, denunciando el desgate y vaciamiento de su trabajo. ¡¿Es a estxs trabajadorxs a quienes se responsabiliza por la muerte de Lucio?!

Lo mismo ocurre con lxs docentes a quienes se les reclama que no vieron las alarmas, pero a quienes no se les garantiza la formación para la aplicación de la ESI. Y que, al igual que al personal de Salud, las condiciones de precariedad y bajos salarios, les significa tener que trabajar horas y horas, llevándolos a un desgaste que dificulta su intervención en situaciones tan sensibles. Y así y todo, son muchxs lxs docentes y trabajadorxs que advierten riesgos, que intentan buscar ayuda en programas especializados y se encuentran con la Subsecretaría vaciada.

¡Justicia por Lucio!

El crimen de Lucio era evitable y la responsabilidad es del gobierno, por no destinar presupuesto, por no aplicar la ESI en todos los niveles, por tener trabajadorxs con salarios miserables; por no garantizar oficinas donde las víctimas puedan denunciar, que no sean las comisarias donde las denuncias quedan cajoneadas y los verdegueos a las víctimas son moneda corriente. El gobierno nacional y provincial, la Ministra de Mujeres y Diversidad, están más preocupados en ver de dónde rascar el último centavo para pagarle al FMI que en evitar más muertes como las de Lucio.

Las feministas socialistas tenemos nuestras prioridades claras: vamos a seguir en las calles luchando siempre contra todas las formas de violencia, para terminar con este régimen re podrido de opresión y explotación, para que el cuerpo y la vida de cada unx no le pertenezca a nadie más.

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2 COMENTARIOS

  1. Qué asco dan!. Hagánse cargo, no es un «asunto patriarcal». Es resultante de la IDEOLOGIA DE GENERO que ustedes, la izquierda, profesan.

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