La economía argentina no repunta. Eso es lo que se desprende del análisis de los datos que recientemente publicó el INDEC en el estimador mensual de actividad económica (EMAE).
Según ese informe, la actividad económica de febrero cayó un 2.6% respecto al mes anterior y 2.1% con relación al mismo mes del año anterior. Veamos los datos de cerca.
En cuanto a los sectores que mostraron un crecimiento significativo, destacan la Pesca con 14.8%; Minería y canteras con 9.9%; Agricultura, ganadería, caza y silvicultura con el 8.4%. Las actividades de intermediación financiera crecieron en un 6%.
Por otra parte, se contabilizaron siete sectores de actividad que registraron caídas en la comparación interanual. Estos fueron: Electricidad, gas, agua (los servicios que vienen aumentando fuertemente) -6%; Comercio mayorista, minorista y reparaciones -7% y por último la industria manufacturera -8.7%.
Estos datos demuestran varias cosas. Por un lado, los sectores que crecen son principalmente las ramas primarias/extractivistas, es decir, las que el gobierno de Milei prioriza como parte de su modelo de país (el proyecto de “republiqueta”).
Señalamos con esto algo que se dijo en una nota anterior: debido a esta política de Casa Rosada, el entramado industrial se desangra y la industria cayó un 8.7% interanual en febrero de este año. Además, desde que asumió Milei se perdieron cerca de 80 mil puestos de trabajo en la industria.
En relación con lo anterior, la consecuencia de la fuerte retracción manufacturera es la pérdida de empleos, lo cual se traduce en una caída de la demanda interna y, en consecuencia, del consumo porque falta dinero en el bolsillo de los trabajadores y trabajadoras (o como se dice en las calles, “me queda mucho mes al final del sueldo”).
De esta forma, el giro a la reprimarización de la economía que impulsa Milei destruye más de lo que construye. Esta situación comienza a repercutir en el malestar social contra el gobierno, algo que genera preocupación entre analistas e incluso sectores de la burguesía.
En un reciente editorial de La Nación se daba cuenta de esto, al señalar que la población del área metropolitana bonaerense (la mayor concentración social del país muy afectada por el cierre de industrias) resiente las consecuencias de la desastrosa política económica de Casa Rosada, al extremo de que las personas señalan que la crisis les “atraviesa” el cuerpo, particularmente con los problemas para poder dormir.




