La bronca se expresó con movilizaciones masivas de la docencia de capital por paritarias, pero también por la creciente recarga laboral. Fue contundente el paro del no inicio de CTERA y multitudinaria la movilización el lunes 2, y luego vino la gran movilización del 9M.
Recrudeció también la bronca masiva por las consecuencias de la aplicación de la reforma anti-educativa del gobierno de Llaryora. Su plan transformó la educación en Córdoba destructivamente, trajo cierres, la no cobertura de vacantes, sobrecarga laboral, cursos superpoblados, destrucción de las escuelcas técnicas, cambios de orientaciones y de turnos, ataques a la modalidad especial y hospitalaria, a las materias artísticas… Además, dejó fuera del sistema a las y los docentes de jornada extendida: fueron lisa y llanamente despidos en el sector.
El malestar no es solo por el salario. Desde la Fuentealba afirmamos que no son cosas que vayan por carriles separados, como sostienen algunas agrupaciones que quieren que la lucha sea solamente por salario.
También hay una profunda conexión con las luchas de los demás trabajadores, como se expresó en la solidaridad con los obreros de FATE para que triunfe la pelea contra el cierre.
La bronca fue creciendo y comenzó el desborde. Los docentes de jornada extendida, enfrentando los 3200 despidos, ingresaron en la Asamblea Departamental controlada por la conducción burocrática provincial Celeste de UEPC. Desde la Fuentealba estuvimos desde la primera hora con ellos. Las cosas terminaron con un forcejeo con la burocracia del sindicato provincial. Es un hecho inédito de deborse a uno de los principales organismos de control de la burocracia sindical.
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Las ofertas salariales a la baja del gobierno, atadas a la recaudación, abrieron un profundo debate en las escuelas, donde se hizo sentir la bronca y el rechazo. El ingreso a la Asamblea Departamental fue para evitar que la burocracia acepte una oferta miserable, desconociendo lo que realmente se siente en las escuelas.
Afirmamos que “hay que superar los límites antidemocrático del estatuto de la burocracia”. Impulsamos la necesidad de romper el cerco de la departamental, ir más allá del estatuto, poner al servicio de la docencia la delegación ganada de la UEPC capital, apoyándonos para ello en el cuerpo de delegades.
Y siguió creciendo el desborde en una gran asamblea de casi 600 delegades docentes. De manera casi unánime se aprobó, contra la propuesta de msieria de Llaryora y la Celeste, que “si la departamental acepta convocatoria, inmediata a cuerpo de delegados para decidir los pasos a seguir”. El ánimo era de bronca contra la burocracia, que acompañan toda la política de Llaryora y los ataques de Milei.
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A contraturno se realizó una marcha de antorchas con más de 3 mil docentes, que partió desde UEPC Capital a Casa de Gobierno. Participaron delegaciones organizadas desde las escuelas, incluso con familias y niños. Fue una movilización atípica, con mucha bronca, que el gobierno quiso reprimir. Los docentes terminaron sueprando a la infantería que custodiaba la Cada de gobierno.
Ayer, 16 de marzo, la movilización volvió a rodear el edificio del sindicato, con la docencia exigiendo un 40% de aumento y rechazando la recarga del plan «Tranformar Códoba», la reforma antieducativa.
Así, la burocracia se vio obligada a convocar a un paro de 48 horas.
Procesos de desborde de las direcciones burocráticas se vienen dando en otras provincias como Santa Fe, Catamarca, Jujuy. Si estos procesos de la lucha docente en los que irrumpen las bases se generalizan, pueden propiciar un marco favorable para que se gane FATE, una lucha testigo que está poniendo en juego el destino de las y los trabajadores. Y a la inversa, el triunfo de FATE le daría impulso a todas las lucha de los trabajadores. Porque si gana FATE ganamos todos, y se derrota al gobierno y las patronales.
Desde la Fuentealba intervenimos para desarrollar estas luchas por fuera de los límites de las direcciones burocráticas que son complices necesarias de los gobiernos nacional y provincial en la aplicación de estas reformas esclavistas.




