Con un 80% de adhesión al paro y una marcha inmensa de más de 15 mil en las calles de Córdoba Capital, los docentes pusieron en agenda su contundente reclamo por los salarios de miseria, contra la reforma anti educativa del gobierno provincial, con su recarga laboral.
El paro y la marcha también ponen en evidencia que la reforma laboral es imposible de aplicar si los trabajadores se ponen de pie para enfrentarla. Así lo mostraron los trabajadores de FATE, así lo demuestra la docencia.
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Esta lucha es profundamente política porque pone en discusión el plan de ajuste y destrucción de la educación pública tanto de Milei como de Llaryora. También pone en evidencia a las burocracias sindicales, como la Celeste docente, que tuvieron la política de dejar pasar en los hechos la reforma laboral.
La fuerza de voluntad de los docentes de Córdoba en esta pelea se expresó en la capital provincial pero también en el resto de los departamentos con autoconvocatorias masivas en ciudades como Carlos Paz, Colón, Punilla, Marcos Juárez, Ischilín, etc.
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La bronca era tal que los docentes de la columna de UPEC la desbordaron varias veces y voltearon las valla
s y se defendieron de la infantería. Los docentes de Especial y Hospitalaria estuvieron al frente, acompañados por el resto de los docentes, con la Fuentealba en primera fila.
Luego de la marcha se instaló una carpa y se realizó una conferencia de prensa.
Esta lucha se suma a todas las que ya están abiertas, incluidas las peleas de los docentes en varias provincias, y que se multiplican tras el comienzo de la lucha testigo del momento, la de FATE contra el cierre. Los docentes pueden ayudar a golpear las políticas de ajuste y así darle apoyo real a FATE con sus propias lucha, y los obreros de FATE si ganan se pueden convertir en ejemplo a seguir para todos los trabajadores.

Todo indica que la bronca es creciente y que las luchas se están radicalizando cada vez más, porque no tienen alternativa frente a un gobierno como el de Milei. Y a los trabajadores no ls queda alternativa que desbordar a las burocracias sindicales, como la Celeste de UPEC que quiere acomodarse a los salarios de miseria.
Pero la docencia ya resolvió en asamblea qué es lo que quiere. Si la Celeste no respeta lo que votaron las escuelas, es necesario que UEPC Capital convoque a un plenario inmediato de delegades para decidir cómo seguimos con esta pelea.




