Conurbano: los alimentos aumentaron un 15% en lo que va del año

La vida diaria muestra lo truchos que son los índices de inflación de Milei, también las estadísticas serias.

Según el índice oficial de inflación del INDEC, la inflación hasta marzo del 2026 fue del 9,4%. En la región más poblada del país, el Conurbano (que contiene a un tercio de la población total), solamente los alimentos subieron un promedio del 15% en ese mismo período.

La inflación oficial total de marzo fue, a pesar de estar dibujada, de un alto 3,4%. Si se hubiera actulizado su medición, hubiera sido todavía peor.

Comer es cada vez más caro

Según el relevamiento, hecho por el instituto de Investigación Social Económica y Política Ciudadana (ISEPCI) realizado en 20 distritos de conurbano comparando el precio de todos los productos que integran la Canasta Básica de Alimentos (CBA), en lo que va de año los alimentos tuvieron un aumento de casi el 15%.

Además, cada sector de este grupo tuvo grandes aumentos interanuales a pesar de la caída en el consumo.

Los productos de almacén tuvieron un aumento del 22%, verdulería del 15% y carnicería se disparó un 76%. El consumo de carne se va convirtiendo más en un lujo inalcanzable para la mayoría del país.

Un número ideal e imaginario

Mientras tanto, la inflación interanual de febrero fue del 33%, con un promedio de un 2% mensual.

Lo poco que estas cifras captan la realidad que se vive día a día tiene una explicación, casi se podría decir que hay motivos en los números inventados del INDEC.

En la medición oficial, los productos que se llevan buena parte del salario están subrepresentados frente a otros. Además, se suma que el indicador, que toma de base la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares del 2004, está fuertemente desactualizado, e incluye cosas como el precio de los CD o teléfonos fijos. El gobierno, como parte de su objetivo de mantener los números dibujados, se negó a actualizarlo, con una crisis política con la renuncia de Marcos Lavagna.

Volviendo al relevamiento de la ISEPCI, para poder costear los alimentos una familia de cuatro integrantes necesita $600.000 por mes. De nuevo: esto es solamente en comida. Esto mientras el gobierno sostiene un Salario Mínimo de $352.400.

Además, se disparó el trabajo precarizado por aplicaciones, con los repartidores cobrando menos de $1.3 millones de pesos mensuales trabajando más de 12 horas toda la semana.

Tal como dijo Belen d´Ambrosio, secretaria adjunta del SiTraRepA: “Los repartidores estamos cobrando entre $ 1.200 y $ 3.000 por pedido entregado de lunes a jueves. Los fines de semana, se reciben entre $ 2.500 y $ 3.000. Con la alta demanda de trabajo en las plataformas y la caída de la cantidad de pedidos, se hacen en promedio 2 pedidos por hora aproximadamente”. Además, “trabajan entre 10 y 12 horas diarias, 6 días por semana, y reciben ingresos cercanos a $ 1,3 millones…” (“Radiografía de los repartidores y conductores de apps en Argentina: quiénes trabajan, cuánto ganan y por qué crece el sector”, IzquierdaWeb)

Mientras la realidad va por un lado, el gobierno va por la vereda opuesta. Mientras quieren vender datos de baja de la pobreza, lo cierto es que cada vez se puede comprar menos, con los salarios perdiendo cada vez que entran en un supermercado. El pluriempleo es pandémico porque cada vez se puede comprar menos. Y nada indica que el gobierno pretenda bajarse de su dibujo de números, cada vez más distanciado de la realidad.

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