Las universidades nacionales no empezaron las clases a lo largo y ancho del país. La mayoría de los establecimientos universitarios dependientes del Nación tenían agendado el inicio de clases para este lunes 16 de marzo. El acatamiento fue masivo y estuvo acompañado por un paro de trabajadores nodocentes el lunes, así como por actividades de visibilización en varias facultades.
El paro docente convocado por los sindicatos nacionales se efectuará en dos tramos de una semana: del 16 al 21 de marzo y del 30 de marzo al 4 de abril. La Conadu (Federación Nacional de Docentes Universitarios) prevé además una nueva movilización federal universitaria para dentro de cinco semanas, el 23 de abril.
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Los docentes exigen la recomposición de sus salarios, que en los últimos 6 meses perdieron cerca del 40% de su poder adquisitivo real. La inmensa mayoría de los docentes universitarios está cobrando salarios que rozan la línea de indigencia, en torno a los $300.000. Una situación muy similar a la que viven los trabajadores nodocentes en todas las universidades del país.
Además se exige que el gobierno nacional efectivice la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario. Milei intentó vetarla dos veces en los últimos dos años. En ambas oportunidades fracasó tras movilizaciones masivas de docentes y sobre todo estudiantiles, como sucedió en el Estudiantazo de 2024, con más de 100 facultades tomadas en todo el país.
El paro universitario llega en momentos de fuerte debate social alrededor de la debacle económica y productiva que marca el inicio del año. Los interminables cierres de fábricas en todo el país, con Fate como conflicto emblema y testigo, marcan un humor social tenso y distinto al del año pasado. En los últimos días muchas encuestas y estudios de opinión reflejaron que las dos primeras preocupaciones de la población son el salario y el empleo. Una preocupación que cruza no solo a los trabajadores de las universidades públicas sino también a sus miles de estudiantes, que son en su mayoría y cada vez más trabajadores.
En varias universidades de importancia se registraron iniciativas estudiantiles en apoyo al paro universitario y en reclamo por mayor presupuesto educativo. En Filosofía y Letras de la UBA, la agrupación ¡Ya Basta! impulsó medidas de paro activo para darle vida al conflicto, que fueron refrendadas por la Asamblea estudiantil de la facultad. Por ejemplo, este lunes (16) se realizó un corte en Puan y en la noche del martes (17) se realizó una ocupación de la facultad para visiblizar y masificar la pelea.
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A Milei se le reabre otro frente de conflicto en un contexto poco auspicioso. En la última semana, el ultraderechista tuvo que reconocer públicamente los «problemas» económicos que la población sufre en carne propia. Desde el día uno de su gestión, Milei eligió a las universidades (a sus trabajadores y estudiantes) como enemigo directo. Es la marca de un gobierno oscurantista en toda la línea, que recorta la educación a la par de la cultura y el presupuesto para investigación científica. Pero el movimiento universitario cuenta con una amplísima legitimidad y solidaridad social que se ha expresado en las calles de forma masiva durante los últimos años.




