Recibimos con indignación la decisión ultrarreaccionaria de la Justicia que condena a José Maria Almeida, presidente del PSTU, a 2 años de prisión en régimen abierto por un discurso realizado en defensa del pueblo palestino. Se trata de una medida arbitraria, injusta e ilegítima, que ataca directamente la libertad de expresión y el derecho a la denuncia política.
Esta condena no es solo un caso aislado. Forma parte de una ofensiva más amplia para intentar intimidar y silenciar a todos aquellos y aquellas que denuncian los crímenes cometidos por el Estado de Israel contra el pueblo palestino. Ya otros activistas han sido intimidados.
Las acusaciones contra Zé Maria son completamente infundadas. Denunciar el carácter colonial, racista y de apartheid del Estado israelí no es racismo, es solidaridad internacionalista con un pueblo que lucha por su supervivencia – por su derecho a la vida. Es posicionarse contra la masacre en curso en la Franja de Gaza, ya clasificada como genocidio por amplios sectores de la comunidad internacional. Y aquí vale resaltar que esta condena tiene la complicidad del gobierno Lula, ya que el mismo se niega a romper las relaciones diplomáticas y económicas con este Estado supremacista.
No por casualidad, el Tribunal Internacional de Justicia ya ha reconocido los crímenes de guerra cometidos por Israel, mientras la ONU acumula resoluciones ignoradas por el Estado israelí, incluyendo denuncias sobre ocupación ilegal, apartheid y violaciones sistemáticas de derechos humanos.
La condena de Zé Maria es un ataque a todos los que se colocan del lado de Palestina, pero sobre todo, al propio pueblo palestino y su heroica resistencia contra la peor masacre contra la humanidad transmitida en vivo y diariamente.
¡Toda solidaridad con Zé Maria!
¡Por el fin inmediato del genocidio en Gaza!
¡Por la ruptura inmediata de todas las relaciones de Brasil con Israel!
¡Abajo la criminalización de la lucha en defensa de los explotados y oprimidos!




