La dura realidad que se vive en el país, con inflación, tarifazos y salarios miseria, empujó a millones a volcarse al crédito y el endeudamiento en un manotazo para llegar a fin de mes. Y con las altísimas tasas de interés que rondan entre el 115% y el 168%, muchos de esos créditos se tornaron impagables.
De esta manera, la deuda en el crédito se disparó al 27% dentro del sistema financiero ampliado. Ya son 5 millones las familias que acumulan más de tres meses de atraso en el pago de sus créditos, y los jóvenes aparecen como uno de los segmentos más afectados.
En un contexto de deterioro del mercado laboral e ingresos rezagados, la morosidad alcanza a casi 3 de cada 10 personas con algún tipo de deuda en el sistema financiero. Esta cifra incluye tanto al sistema bancario tradicional como a las fintech, tarjetas de consumo y otras entidades. En total, 5,3 millones de personas registran mora tardía sobre un universo de 19,8 millones de deudores con algún tipo de crédito. La morosidad de los hogares argentinos llegó al nivel más alto en dos décadas.
Según un informe elaborado por Analytica en base a datos del Banco Central, la deuda total de las familias dentro del sistema asciende a $74,2 billones, equivalente al 6,5% del PIB. Del total, el 82,4% corresponde a bancos, el 10,1% a fintech y el 7,5% al resto de las entidades. El mismo indica que 14,3 millones de personas tienen al menos una deuda bancaria (lo cual no excluye que también puedan registrar compromisos con otros proveedores no financieros) y otros 5,5 millones están endeudados exclusivamente por fuera del sistema bancario.
El informe refleja además una transformación en la estructura del financiamiento de los hogares. Al medir la mora por cantidad de personas, el 19,2% de quienes solo tienen deuda bancaria registra atrasos, mientras que entre quienes tienen deuda únicamente con fintech el porcentaje llega al 28,9%.
Incluso si dejamos de lado el dilema abierto por el “congelamiento” de los salarios, los trabajadores por cuenta propia que suman su aporte a través del monotributo tampoco se salvan de la mora. La categoría A, de menor facturación, registra una irregularidad de cartera del 14% y un 17,9% de personas en mora tardía. En la categoría K, de mayor facturación, esos porcentajes bajan al 7,5% y 8,5%, respectivamente.
La mora según el tipo de entidad y la región
La tasa de morosidad varia según el tipo de entidad que se observe. Si el análisis se realiza por volumen de crédito, la irregularidad de cartera es del 11,9% en los bancos, en las fintech sube al 21,6% y alcanza el 43,1% en el resto de las entidades no financieras. En ese último grupo, el monto de deuda irregular llega a $2,7 billones, de los cuales $1,4 billones corresponden a deuda asociada a tarjetas de consumo y préstamos a sola firma.
También se registran diferencias dependiendo del territorio que se ponga en estudio. San Juan registra el porcentaje más alto de deudores en mora tardía, con 36%. Le siguen La Rioja, con 35,3%, y Catamarca, con 34,8%. Las provincias del norte, donde la desigualdad es históricamente mayor, aparecen entre las más afectadas.
En la franja central del país, CABA presenta un nivel porcentual de deudores del 16,1%; La Pampa refleja índices del 19,5%; y Neuquén, 23,6%.
En la provincia de Buenos Aires, la tasa de deudores con al menos un crédito en mora tardía es del 27,7%, pero la situación cambia al separar el conurbano del resto del territorio bonaerense. En los municipios del Gran Buenos Aires, la mora alcanza al 30,3% de los deudores, frente al 23,1% en el interior provincial. Dentro del conurbano, Florencio Varela encabeza el ranking con 38,3%, mientras que Vicente López registra el nivel más bajo, con 15,1%. Estos últimos datos reflejan de manera clara que, si bien en todo el territorio son muchas las familias que recurren al crédito, incluso en las zonas de menor ingreso (a sabiendas de las consecuencias de incurrir en la morosidad) la necesidad es tal que optan por endeudarse de igual manera.
El crédito y el endeudamiento como hábito por necesidad
El porcentaje de personas en situación de deudores es alarmante, y el desglosamiento de los números permite visualizar las grandes problemáticas que se están desarrollando en el país y cuyas consecuencias no solo golpean el presente de la clase trabajadora, sino también su futuro. Los ingresos familiares se ven reducidos debido a la inflación, lo que obliga a destinar una mayor proporción de los ingresos a gastos fijos y servicios, dejando menos efectivo disponible para la compra diaria o mensual de comida.
Los datos del INDEC reflejan ese deterioro. Son los jóvenes quienes inciden en mayor medida en la mora, al mismo tiempo que gran parte del sector deudor se concentra en los lugares más discriminados por las políticas de Estado y afectados por la crisis económica. La falta de oportunidades laborales y la mala remuneración empujan a las nuevas generaciones a abrazar el mundo de la adultez y el trabajo con graves preocupaciones. Entre las mujeres de 14 a 29 años, la desocupación pasó del 13,8 por ciento en el cuarto trimestre de 2024 al 16,8 por ciento en igual período de 2025. Entre los hombres de la misma edad, el desempleo aumentó del 12,5 al 16,2 por ciento.
Desde Analytica advirtieron que la combinación de dificultades laborales y antecedentes de mora puede generar efectos persistentes. Una persona que ingresa al mercado de trabajo con un historial crediticio deteriorado enfrenta mayores obstáculos para acceder a financiamiento formal, lo que termina profundizando las condiciones de vulnerabilidad.
“Tarjetear” dejó de ser la oportunidad de darse un lujo para pasar a ser una necesidad de todos los meses. Para muchos, comprar alimentos en cuotas se volvió moneda corriente. También para cargar la sube o solventar cualquier gasto que atente contra la poca liquidez que tienen los salarios hoy en día. El crédito permite cubrir esos gastos momentáneamente, pero las altas tasas y la especulación de las entidades prestamistas hacen cada vez más impagables las deudas. Lo más triste de todo es que, en las vísperas de cobrar el aguinaldo, la principal prioridad de muchos hogares será cancelar alguna de las deudas de corto plazo.
En la Argentina de Milei, mes a mes, los trabajadores se van empobreciendo con la sombra de la mora sobre sus espaldas.




