Elementos para la discusión regional

Chile y el actual escenario mundial

Nicolás Mestre

¡El húngaro no será libre, ni lo será el polaco, ni el italiano,
mientras el obrero siga siendo esclavo! (
Karl Marx)

El actual escenario atravesado por la crisis económica mundial con epicentro en Estados Unidos ha cambiado las coordenadas de la lucha de clases. La quiebra del Lehman`s Brothers hace unos meses alteró el precario equilibrio que venía trayendo el sistema capitalista a nivel mundial. Mientras los gobiernos del mundo han salido a reafirmar su compromiso con el libre comercio, el capitalismo, y su voluntad de buscar soluciones para los problemas de la banca mundial.

La reciente cumbre de APEC vino a confirmar esto. “Nuestro deber es dar confianza”, señaló Alan García, presidente del Perú. Mientras la presidenta “socialista” de Chile, aclarara a todos los chilenos que “no fue el libre comercio el que generó esta crisis, pero el libre comercio puede ayudar a resolver la crisis” (El Mercurio, 28 – XI – 2008). Acordando así con México profundizar el TLC firmado una década atrás. Es decir, “dando confianza” a la inversión extranjera que las reglas del juego seguirán intactas.

Pero no sólo de economía vive el hombre. También de naturaleza. Sin embargo, las toneladas de peces muertos hallados recientemente en la costa de la provincia de Buenos Aires o las ciento cincuenta ballenas varadas en la lejana Australia, en la lógica fragmentaria del capitalismo, parecen ser sólo una de las tantas “des-regulaciones” que se le pasan por alto al capitalismo y sus administradores.

Chile y el actual escenario mundial, título de este artículo, es un panorama general sobre un país en particular que apunta a enriquecer la discusión sobre la región.

A.- Régimen político.

El actual régimen político en Chile está en crisis. El proyecto con el cual se constituyó históricamente el oficialismo, la ‘transición democrática’, se encuentra agotado. Rupturas, renuncias y re-alineamientos atraviesan la coalición de gobierno. La derecha capitaliza el malestar social hacia el gobierno ganando terreno en lo electoral.

Las recientes elecciones municipales del 26 de octubre con el triunfo de la coalición de derecha, Alianza por Chile, por un 40,24% sobre un 38,46% del bloque oficialista (que se presentó en dos listas, Concertación Democrática y Concertación Progresista) dan cuenta del fin del proyecto político que representó la coalición de gobierno en estos años: la ‘transición que no fue’..

Desde el plebiscito de 1988, por la vuelta a la democracia, la derecha no ganaba en las urnas, ni tampoco la Concertación se presentaba dividida como lo hizo en esta ocasión en dos listas: la Concertación “Democrática” constituida por la Democracia Cristiana (DC) y el Partido por la Democracia (PPD) y la Concertación “Progresista” del Partido Socialista (PS) junto al Partido Radical Social-Demócrata (PRSD). Mientras el Partido Comunista (PC) realizó un pacto con el gobierno (‘pactos por omisión’) por medio del cual el oficialismo dejó de presentarse en ocho alcaldías mientras el PC lo hizo en diecisiete.

Si bien las elecciones son un reflejo distorsionado de la realidad, lo que éstas muestran es el fin del proyecto histórico a través del cual se constituyó la Concertación, a saber: la ‘transición democrática’. Que no sólo significó la legitimación del régimen militar en lo institucional en el plebiscito del ‘88, sino que también la profundización del régimen de acumulación capitalista que ha favorecido a una cada vez más reducida minoría[2].

En este sentido, la Concertación se constituyó a fines de la década del ‘80, como el recambio político que la burguesía en su conjunto precisaba para legitimar las transformaciones que la dictadura había realizado en el régimen político y económico. La dictadura no fue derrotada como proyecto político. Tampoco la victoria democrática fue tal. El plebiscito del ‘88 funcionó como un mecanismo político que encaminó la movilización social hacia el disciplinamiento electoral de la ‘transición democrática’ que siguió rigiéndose bajo la Constitución legada por la dictadura en 1980[3].

“Chile la alegría ya viene”, cantaba la canción del NO en el plebiscito del ‘88. Veinte años después, de ese canto a la esperanza, la población comienza a sospechar que la alegría ya no vino, y que la ‘transición’ no fue tal.

La Concertación está en crisis producto de que el proyecto político que la constituyó se encuentra agotado. Esto ha provocado renuncias, rupturas y re-alineamientos dentro del oficialismo.

Luego de la derrota electoral de octubre, Soledad Alvear, una de las líderes históricas de la Concertación, renunció a la dirección de la falange (DC). También lo hizo, por su parte, el senador Alejandro Navarro, con el PS, para constituir el proyecto ‘progresista’ Movimiento Amplio Social (MAS), cuyo objetivo es “impedir que la derecha llegue a la Moneda”.

Sin embargo las rupturas y re-alineamientos no son sólo recientes. Ya hace un par de años el malestar se expresa al interior del oficialismo. Este fue el caso de  Chile Primero (CH1), el proyecto de “líderes y emprendedores” de los ex PPD Fernando Flores y Jorge Shaulsson.

Más contradictorio resulta el caso del Partido de los Regionalistas Independientes (PRI), ruptura que expresa el malestar hacia el gobierno en las regiones, que en los comicios de octubre logró obtener quince alcaldías.

En Concepción, la segunda ciudad con mayor concentración urbana e industrial del país, se lee en una de las paredes de un barrio popular: “métanse su cagá` de democracia por la raja”. Una y otra vez los vecinos han intentado borrar ese graffiti sin mayor éxito. Vuelve a aparecer. En ese sentido, la juventud parece un termómetro de la situación social, siendo cada vez menos los jóvenes que se inscriben en los registros electorales, lo que da cuenta de la des-legitimación social creciente en el régimen de partidos en Chile[4].

Lamentablemente quien capitaliza en la actualidad el malestar social hacia el gobierno en el terreno electoral es la derecha con amplias probabilidades de llegar a la Moneda en las elecciones de 2009[5].

B.- Régimen de acumulación capitalista.

El nuevo escenario mundial agudiza las contradicciones del régimen de acumulación capitalista imperante en Chile desde 1975. La reducción del precio del cobre en el mercado mundial repercute en las proyecciones de gasto fiscal del gobierno. Disminuye la demanda externa e interna, el crecimiento económico va camino a un ciclo recesivo, mientras la tasa de desempleo podría alcanzar los dos dígitos configurándose un escenario nacional similar al que abrió la recesión económica mundial de 1982-3 de creciente protesta y movilización social[6].

La crisis económica mundial no parece resolverse en el mediano plazo. Ya la Unión Europea se encuentra en recesión. Y las expectativas que se tenían sobre el “desacople” de la economía China comienzan a esfumarse. Asia está al borde de la recesión, titulaba el Wall Street Journal meses atrás, anunciando que la economía China podría crecer a una tasa de un 8%, lejos de los dos dígitos que tenía en los últimos años, lo que implicaría el despido de 2 millones de trabajadores de la industria manufacturera a medida que se debilita la demanda global (WSJ, 27 – X – 2008)[7].

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Emir Sader, señalaba al respecto que las naciones que más pueden verse afectadas por la crisis son aquellas “con pautas exportadoras menos valorizadas o aquellas que direccionaron excesivamente su ciclo de expansión económica hacia las exportaciones, en particular las economías más abiertas, entre ellas las que tienen tratados de libre comercio con Estados Unidos, como Chile, Perú, además de los ya mencionados México, Costa Rica y otros países centroamericanos y caribeños”[8].

El reciente Informe de Política Monetaria del Banco Central de Chile de noviembre da cuenta del impacto en la proyección económica producto de este nuevo escenario mundial. En contraste con el Informe de septiembre: a) el crecimiento del PIB proyectado para 2009 entre un 3,5% y un 4,5% pasó a ser de entre 2% y 3%, y b) el crecimiento de la demanda interna proyectado en un 3,9% se corrigió a uno de 0,6%. Esto ya ha repercutido en el sector de la construcción que ha despedido 180.000 trabajadores en los últimos meses[9]. Ya en Octubre la patronal estimaba en 30.000 los despidos en la construcción, 26.000 en la industria y 11.000 en la minería, cuando aún se tenían las proyecciones de septiembre[10]. Hoy el escenario para 2009 es peor.

Mientras tanto la tasa de desempleo de 7,8% (trimestre julio-septiembre) podría alcanzar los dos dígitos para 2009 (si se considera un crecimiento económico de 2,5%, estiman puede estar entre 8,7% y 9,4%). Esto en el mejor de los casos. Pues el precio del cobre pasó de $3,47 dólares en el mes de agosto a $1,57 en diciembre. Y las empresas del sector ya evalúan la “reducción de costos” en algo más que los 11.000 despidos que proyectaban en septiembre.

Las recientes declaraciones de Michelle Bachelet no dejan lugar a dudas sobre la política de gobierno: “esta crisis internacional, pudiera intentar ser utilizada por algunos como excusa para emprender medidas proteccionistas. Y Chile lo ha dicho muy claro: no fue el libre comercio el que generó esta crisis, pero el libre comercio puede ayudar a resolver la crisis. Por eso decimos que este es el momento para avanzar en eso”[11].

El gobierno no realizará cambios profundos en lo económico, por el contrario, profundizará la configuración neoliberal del capitalismo chileno como ha venido siendo en los últimos veinte años, pactando los tratados de libre comercio de tercera generación que hacen de la educación y la salud meros “servicios” en función de la ganancia capitalista mundial, así como manteniendo intacto el pilar del modelo: la “flexibilización” laboral. Como lo señaló el presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC) en el Encuentro Nacional de la Empresa (ENADE) 2008: “necesitamos con más fuerza flexibilidad y adaptabilidad en el mercado laboral para responder a las actuales circunstancias”[12].

Es que si durante años la Concertación se jactó de que la economía chilena era el “jaguar” de América Latina, hoy en día la clase capitalista en Chile parece vislumbrar que esa suerte de belle époque capitalista se acerca a su fin[13].

C.- Lucha de clases.

La crisis económica mundial agudiza la lucha de clases. El malestar subjetivo se objetiva en las calles. El gobierno despliega dos estrategias: negociación y represión, dialéctica de la economía de la violencia por el Estado. Venimos de un triunfo por parte de los trabajadores públicos que le torció el brazo al gobierno con el reajuste salarial de dos dígitos. Sin embargo, se avizoran nuevos ataques al conjunto de la clase obrera y el pueblo. Es preciso pasar al terreno político y cuestionar de conjunto al actual régimen político responsable del desastre social trazando la perspectiva de la revolución y el socialismo.

El anti-poeta Nicanor Parra (que tomó té con Nixon en la Casa Blanca) decía en uno de sus artefactos (1972): asunto resuelto: la economía para la derecha, la política para el centro y la cultura para la izquierda. O algo así (no tengo a mano el original). Treinta y seis años después de ese anti-poema, la derecha gana terreno político, la concertación pierde legitimidad social, la izquierda se divide entre la colaboración de clases y la impotencia, y no hay ningún asunto resuelto.

Dejando a un lado este comentario literario, político anacrónico. Este año termina con una victoria para los trabajadores del estado que lograron imponerle al gobierno un reajuste salarial de dos dígitos para el sector público. En un año en que las principales luchas que dio la clase obrera fueron duramente derrotadas: salmoneros de Aguas Claras, subcontratados de Codelco, etcétera. Así como la que profesores y estudiantes dieron contra la Ley General de Educación. Este hecho cambia el escenario de cara a las luchas que se avizoran para el 2009.

En una semana de intensas movilizaciones a lo largo del país, el miércoles 19 de noviembre la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF) logró convocar a más de 30.000 personas que se manifestaron frente al Congreso Nacional en Valparaíso contra el reajuste propuesto por el gobierno de 9,5%[14], que finalmente fue rechazado por la bancada del PPD y el PRSD en medio de fuertes críticas al gobierno, llegando a la convocatoria el Colegio de Profesores, la Confederación Nacional de Funcionarios de la Salud Municipalizada (Confusam), y empleados municipales. Las cifras oficiales dieron cuenta de un 71% de adhesión al paro, en un sector que agrupa a 650.000 trabajadores (de los cuales 200.000 corresponden a miembros de las Fuerzas Armadas y Carabineros) con manifestaciones en distintos puntos del país. En Coquimbo más de 2.000 manifestantes esperaron la visita de la presidenta al frente del Estadio Sánchez Rumoroso. Un verdadero gol de los trabajadores al gobierno.

Raúl de la Puente, presidente de la ANEF, fue enfático los trabajadores “no estamos dispuestos a pagar el costo de la inflación o de la crisis”, luego de que lograran imponerle al gobierno un reajuste de dos dígitos (10%) en un conflicto durísimo que lo enfrentó con los Ministros de Hacienda y de Trabajo, y que había comenzado en octubre, cuando los fondos previsionales de los trabajadores sufrieron una pérdida de un 14% por la caída de las bolsas a nivel mundial mientras los funcionarios del Registro Civil que se encontraban en toma por aumento salarial eran amenazados por el Ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, de ser desalojados y despedidos.

En la misma semana los portuarios que se manifestaban en distintos puertos de la zona norte fueron duramente reprimidos. Esto da cuenta de que las luchas aún siguen aisladas entre sí. Y que es preciso fortalecer la unidad de clase. Así como pasar al terreno político, pues a los días después de este triunfo Bachelet reafirmaba su compromiso con el capitalismo neoliberal profundizando el TLC con México.

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Pasar de lo social a lo político. Es esta limitante la que hace que todo el terreno ganado en lo social, en la objetivación en las calles del malestar social, se pierda en lo político, lo electoral, donde avanza la derecha. Pasar al terreno político y cuestionar al conjunto del régimen, responsable de la miseria actual, se impone como la más importante tarea para la clase obrera y demás sectores explotados y oprimidos, en un año políticamente intenso como va a ser el 2009, atravesado por la carrera electoral entre los de antes y los de hoy, es decir, entre los mismos que han configurado el Chile actual.

D.- Consideraciones finales.

América Latina que despertó al siglo XXI con los bramidos de las rebeliones populares estará atravesada por el complejo escenario que abrió la crisis económica mundial.

El panorama general sobre la situación particular de Chile da cuenta de una coyuntura más global que atravesará al conjunto de la clase obrera a nivel mundial: el intento por parte de la clase capitalista de que los trabajadores paguen el costo de la crisis.

En este sentido los socialistas revolucionarios nos enfrentamos a grandes oportunidades y enormes desafíos para trazar la perspectiva de la revolución y el socialismo como horizonte para la humanidad. Como decía Marx respecto a la revolución proletaria en el siglo XIX, ésta “no puede ser alcanzada en ninguna parte dentro de las fronteras nacionales; la guerra de clases dentro de la sociedad francesa se convertirá en una guerra mundial entre naciones. La solución comenzará a partir del momento en que, a través de la guerra mundial, el proletariado sea empujado a dirigir al pueblo que domina el mercado mundial, a dirigir Inglaterra. La revolución, que no encontrará aquí su término, sino su comienzo organizativo, no será una revolución de corto aliento. La actual generación se parece a los judíos que Moisés conducía por el desierto. No sólo tiene que conquistar un mundo nuevo, sino que tiene que perecer para dejar sitio a los hombres que estén a la altura del nuevo mundo”[15].

Por Nicolás Mestre[1]
Para Socialismo o Barbarie, 17/12/08

[1] Militante chileno de la juventud del Nuevo MAS.

[2] Tajante es el dato entregado por la Fundación Terram que cita Hernán Montecinos en “¿Qué hacer en las próximas elecciones?” (Socialismo o Barbarie, edición electrónica, enviado por el autor el 14 – X – 2008): “si la diferencia de ingresos entre el 5% más pobre y el 5% más rico en 1990 alcanzaba a 130 veces, en el 2004 la cifra llega a 209 veces”.  Pero de seguro “no fue el libre comercio el que generó esto…”

[3] Ni hablar de que Pinochet y sus secuaces siguieron impunes, si hasta 1998 fue General en Jefe del Ejército y posteriormente Senador vitalicio. Como dijo el primer mandatario de vuelta a la democracia,  Patricio Aylwin, la Concertación iba a hacer justicia “en la medida de lo posible…”

[4] Como señalaran recientemente los compañeros de Clase contra Clase en Chile “los jóvenes cada vez confían menos en los partidos del régimen, esto queda de manifiesto a la hora de mirar los registros electorales (municipales) 2008 donde el 32,2% de los mayores de 18 no se inscribe”, aún más “mientras la población aumenta la inscripción disminuye, lo cual se refleja en los comicios, en el 92’ eran 98,3% los inscritos mayores de 18 años en las municipales, 12 años más tarde eran 79,8% y hoy a 16 años de la primera elección municipal de vuelta a la democracia son 67,8% nada más”. Clases contra Clase, 6 – XII – 2008.

[5] La mayor parte de las encuestas dan amplia ventaja a Sebastián Piñera de Renovación Nacional (RN) abanderado de la oposición burguesa, Alianza por Chile. Quien lo seguía de cerca era el ex presidente Ricardo Lagos que en esta semana declinó de presentar su candidatura para las presidenciales.

[6] En 1982-3 la tasa de desempleo en Chile alcanzó el 30% desatándose masivas protestas hasta 1986, que fue llamado el “año decisivo” por la izquierda (). Ese escenario abierto por la crisis conjugó la protesta contra el régimen militar con el malestar por las consecuencias de la crisis en Chile. Hoy se da de manera similar un malestar creciente hacia el régimen político que puede agudizarse con la actual crisis económica mundial. Al respecto ver Tomás Moulian, Chile actual: anatomía de un mito (LOM, 1998) y Gabriel Salazar y Julio Pinto, Historia Contemporánea de Chile, Tomo III (LOM, 1998).

[7] Esto contrasta con las expectativas que albergaban las empresas mineras de capital transnacional que días antes señalaban que continuaban “confiando en el progreso de industrialización y urbanismo que está teniendo China y otras economías en desarrollo, lo que mantendrá fuerte la demanda por nuestros productos”. Informe Minera Cerro Colorado, El Mercurio 22 – X – 2008.

[8] Emir Sader, ‘América Latina frente a la crisis’, Le Monde Diplomatique, Cono Sur, nº 112, Octubre, 2008.

[9] Juan Valenzuela, ‘La patronal corrige sus proyecciones económicas’, Clase contra Clase, 6 – XII – 2008.

[10] El Mercurio, 31 – X – 2008

[11] El Mercurio, 28 – XI – 2008.

[12] Alfredo Ovalle, El Mercurio, 28 – XI – 2008.

[13] Respecto al modelo de acumulación capitalista imperante desde 1975, señalan Salazar y Pinto en Historia Contemporánea de Chile, Tomo III: “se nos dice, ha logrado finalmente llevarnos a una etapa superior en la escala evolutiva de las economías, transformándonos en “jaguares” portadores de modernidad y en modelos dignos de imitar por otros países “emergentes”. Vista en una perspectiva de más largo plazo, sin embargo, la novedad y el éxito de esta fórmula adquiere un carácter más relativo,  y baña a nuestra época con una luz de “belle époque” que en más de algún aspecto recuerda las contradicciones del primer centenario de la Independencia: el triunfalismo y la marginalidad, lo cosmopolita y lo provinciano, la complacencia y la rabia”. Esa “belle époque” capitalista se acerca a su ocaso…

[14] “Los funcionarios públicos vamos a continuar en esta lucha con mucho más fuerza ministro Velasco, créamelo, y estaremos presentes esta tarde en el Senado para que con los senadores volvamos volver a instalar un reajuste que sea de dos dígitos, no con un 9,5% como se está implementado”. Raúl de la Puente, presidente de la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales. El Mercurio, 20 – XI – 2008.

[15] Karl Marx, Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850, ‘Las consecuencias del 13 de Junio de 1849’.

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