El capitalismo del siglo XXI, la precarización laboral y las nuevas experiencias de la clase obrera

El martes 17 de mayo se llevó adelante una importante charla con cientos de estudiantes y jóvenes trabajadores, en el hall del tercer piso de la facultad de Filosofía y Letras de la UBA, con un panel de lujo presentado por Violeta Alonso. 

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En primer lugar, intervino Matías Cremonte, abogado laboralista, presidente de la Asociación Latinoamericana de Abogados Laboralistas y abogado del gremio de Aceiteros y de ATE nacional. En segundo lugar, participó del debate Belén D., dirigente de la agrupación Jóvenes Trabajadores Precarizadxs y Secretaria Adjunta del SiTraRepA, el primer sindicato de base de repartidores por aplicación de nuestro país, que está llevando adelante una enorme pelea por su reconocimiento. Además, fue parte del panel Gabriel, luchador despedido de Garbarino, una de las luchas obreras en curso. Por último, fue parte del panel Federico WInokur, joven dirigente nacional del ¡Ya Basta! y precandidato a Diputado por la Ciudad de Buenos Aires.

El panel estuvo cruzado por el debate acerca de las nuevas formas de explotación y súper explotación del trabajo que quieren imponer los capitalistas en este siglo XXI. Matías Cremonte comenzó su intervención relatando cómo, producto de la lucha de clases entre los trabajadores y la burguesía, se conquistó el derecho del trabajo: un conjunto de instituciones que ponen en el centro al estado capitalista y regulan la explotación de la clase trabajadora. Se mantiene la explotación del trabajo, que es una condición fundamental del sistema capitalista que solo se puede transformar de manera revolucionaria, pero al mismo tiempo se regula esta explotación y los trabajadores conquistaron derechos fundamentales: el derecho a organización, a huelga, convenios colectivos de trabajo, salarios mínimos, vacaciones. En términos marxistas, la clase obrera no rompe con la lógica de la mercantilización de la fuerza de trabajo y la explotación, pero si consigue vender su propia fuerza de trabajo “por su valor”.

Esto es lo que el capitalismo del siglo XXI, con su ofensiva precarizadora, quiere cuestionar: los derechos fundamentales que hacen al valor de la fuerza de trabajo. Conquistas históricas, ganadas con años de lucha de los trabajadores.

La intervención de Belén D., secretaria adjunta del SiTraRepA, hizo carne esta perspectiva, desarrollando las terribles condiciones de vida y de trabajo a las que se ven sometidos los trabajadores de reparto por aplicación. Las tarifas bajísimas, que imponen jornadas laborales extenuantes para llegar a fin de mes. La falta de cualquier derecho mínimo, desde días por enfermedad, vacaciones, ART, seguros en caso de accidentes. La competencia que fomentan las empresas a través del ranking y el algoritmo, donde venden la idea de que para salvarse el repartidor tiene que dejarlo todo para entregar un pedido a tiempo. Con mucha agudeza, Belén mostró como el flagelo de los accidentes laborales que sufren los repartidores todos los días, y que vimos con casos como el del asesinato laboral de Edgar Zapata, no son producto de un “descuido individual”: son la consecuencia inevitable de la política de las empresas de reparto, que a través del algoritmo, el puntaje, el ranking, exigen cada vez más velocidad, más repartos por hora, sin importar el cansancio, el tráfico, las condiciones climáticas.

Frente a esta realidad de precarización, hubo una coincidencia muy importante en el panel alrededor de una idea fundamental: que la pelea de los trabajadores de reparto por aplicación tiene que ser la del reconocimiento laboral con todos los derechos que eso implica. Matías Cremonte fue taxativo, no hace falta una nueva legislación para contemplar “las particularidades” del reparto por aplicación. El estado tiene que aplicar las leyes que existen, como la ley de contrato de trabajo, y obligar a las empresas a reconocer a sus trabajadores. Cómo dijo Belén, la pelea de los repartidores y del SiTraRepA no es para “legalizar lo que existe”, sino para darlo vuelta y conquistar todos los derechos que les corresponden cómo trabajadores.

Gabriel de Garbarino se dirigió a los jóvenes estudiantes desde su lugar de luchador. Dio cuenta de cómo las empresas continuamente buscan profundizar la explotación laboral. Dejó un mensaje muy claro: los trabajadores tenemos derechos, y los tenemos que defender con nuestra lucha. Y en esa perspectiva es fundamental la unidad entre trabajadores y estudiantes: “ustedes son los que van a levantar las banderas de los trabajadores el día de mañana, ustedes son el futuro».

Una pregunta cruzó todo el debate: ¿estamos ante una nueva clase obrera? Efectivamente estamos ante una nueva generación de jóvenes, trabajadores y estudiantes, que se enfrentan a este capitalismo del siglo XXI que quiere redoblar la explotación a través de la precarización laboral. Nuevas generaciones que están comenzando a organizarse, como los compañeros y compañeras del SiTraRepA, retomando los métodos históricos de la clase obrera, pero al mismo tiempo comenzando una nueva experiencia. Federico Winokur aportó sobre esta perspectiva estratégica, de cómo estas nuevas generaciones que salen a pelear plantean un recomienzo histórico en la experiencia de los explotados y oprimidos, Y que hoy está abierta la pelea contra la precarización, por condiciones dignas de vida y de trabajo, pero que también para estas nuevas generaciones se abre una perspectiva más profunda: la de dar vuelta todo para transformar el mundo y terminar con este sistema que solo trae explotación y opresión.

 

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