Control policial

Chaco: entre higienismo y estado policial

Por estas horas la cantidad de infectados por coronavirus en la provincia asciende a 150 casos y por dengue a más de 900 casos. El gobierno crea la "Policía Sanitaria"... para controlar a los trabajadores de la salud, que se enferman masivamente por la falta de condiciones de salubridad en los hospitales.

Ezequiel Fossa

El gobierno provincial sostiene que hasta ahora dicha cantidad estaría en los números proyectados, y todavía no se habría salido de control como en otros países del mundo que se encuentran desbordados por la pandemia.

Entre las medidas que ha adoptado la Provincia, se ha sumado a los decretos de emergencia sanitaria (similar a lo dispuesto por el gobierno nacional) un “toque de queda sanitario” que consiste en que a partir de las 21 horas no puede transitar persona alguna, a excepción de los afectados a la emergencia. Además, ha creado una nueva unidad dentro de la Policía Provincial denominada Policía Sanitaria, la cual desempeñará funciones en los 5 hospitales de cabecera, y que se avocará principalmente a la “seguridad externa de los hospitales de la provincia” y también, “de controlar las normas de bioseguridad dentro de cada nosocomio”, según las propias manifestaciones de la Ministra de Seguridad de la Provincia, Gloria Zalazar.

Sobre estas dos medidas queremos analizar qué acciones efectivamente están desarrollando las fuerzas represivas provinciales. Como primer punto destacamos que antes de estrenarse en la Provincia el novedoso “toque de queda sanitario” llevó a cabo fuertes represiones policiales en distintos puntos de la ciudad de Resistencia, y con gran movilización de las fuerzas. Tal es el caso de la represión desatada el 3 de abril en el barrio Lote 202 y en las 150 Viviendas, en inmediaciones de Villa Prosperidad, en donde la dirigente barrial del Movimiento Clasista y Combativo denunciaba en las redes sociales detenciones, golpes y balas de goma a personas que iban o volvían de trabajar. Cabe aclarar que la zona es mayormente habitada por clases populares (cuentapropistas, comerciantes y trabajadores sin relación de dependencia), que subsisten día a día, a los cuales se hace muy difícil cumplir con la cuarentena obligatoria.

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Esta situación que se repitió nuevamente por varios días, en estos mismos barrios y en otros puntos de la ciudad, con menor despliegue policial, pero con los mismos métodos, nos hace afirmar que en realidad estas medidas no son más que una continuidad en la política represiva del Estado, que ante las insuficientes medidas de contención social que ha puesto a disposición de la gente, busca disciplinar a los trabajadores de los barrios populares, y que los dispositivos de “prevención” tienen un fuerte componente de odio de clase, como nos tiene acostumbrados la policía.

Con respecto a la Unidad de Policía Sanitaria debemos aclarar que en el Hospital “Dr. Julio C. Perrando” de Resistencia ya funcionaba hace aproximadamente un año, una división que controlaba el ingreso al nosocomio, como así también los pasillos que dan a las salas de internación. Lo novedoso de la medida tiene que ver con que la misma ahora se extiende a los otros hospitales de cabecera de la provincia, y le suma una nueva función, la cual consiste en “controlar las normas de bioseguridad”. Y esto es algo que daría risa a cualquier trabajador del hospital, ya que como es de público conocimiento, el gran incumplidor de este tipo de medidas es el mismo Gobierno Provincial, el cual, mediante el desfinanciamiento de la Salud Pública por las políticas de ajuste, ha aumentado la exposición de los trabajadores a sufrir accidentes de trabajo, y a adquirir enfermedades infectocontagiosas. Tal es el caso de la disminución en la compra de elementos de protección y de insumos hospitalarios en general, situación que fue varias veces denunciada por los propios trabajadores del hospital, y para los cuales el gobierno no tuvo más respuesta que la persecución (traslados compulsivos y notificaciones de informaciones sumarias). Cabe mencionar que entre las medidas que llevó a cabo la dirección del hospital, están las de advertir a los trabajadores que realizaron las denuncias sobre sanciones, y la de prohibir mediante circulares, el uso de celulares para tomar fotografías, es decir, “matar al mensajero”.

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Entendemos que la función de “control de bioseguridad” que se anuncia para la nueva (vieja) Policía Sanitaria, no es más que una declaración para la tribuna. Y que debemos prestar mucha atención y estar alerta para denunciar cualquier tipo de abuso policial que se pueda llegar a dar.

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