“‘En las últimas horas hemos confirmado que la Policía Federal Argentina omitió de manera insólita la hora exacta del ataque a Pablo en sus reportes oficiales’, ratificaron” declaró la familia de Pablo Grillo. “Como ciudadanos comunes, sabemos que en una fuerza de seguridad federal de este nivel, un ‘error’ de esta magnitud no es casualidad. Las horas no se pierden solas».
Al alargue desmedido de los tiempos judiciales, cuando está reconocido el gendarme que tiró el gas lacrimógeno e hirió gravemente a Pablo Grillo, se suma ahora el ocultamiento de pruebas claves, como las imágenes filmadas en el momento preciso del ataque, con la hora exacta.
Sin ninguna aclaración ni razón (más que la implícita de ocultar pruebas) en la filmación presentada por las fuerzas represivas no se encuentra el momento preciso del ataque ni del responsable que lo llevó adelante con su arma reglamentaria.
“Justo pero justo falta una hora, la que va entre las 17 y las 17.59. O sea, la hora en la que justo el gendarme Héctor Jesús Guerrero le metió una granada en la cabeza a Pablo Grillo” denunció la abogada Claudia Cesaroni en Twitter.
La transcripción de las modulaciones la hizo la Policía Federal. Pues bien, a qué no saben? JUSTO, PERO JUSTO, FALTA UNA HORA, LA QUE VA ENTRE LAS 17 Y LAS 17.59. O sea, la hora en la que justo el gendarme Héctor Jesús Guerrero le metió una granada en la cabeza a Pablo Grillo.
— Claudia Cesaroni (@CCesaroni) July 17, 2026
“No lo podía creer, me parecía imposible tal muestra de descaro, de provocación y de caradurez. Pensé que estaba mirando mal”
La policía entregó la semana pasada 600 páginas de documentación. Casualmente fue omitida la hora exacta de la represión.
Una recuperación atravesada por la impunidad
El fotógrafo sigue su recuperación, gracias al apoyo de familiares, amigos, profesionales de la salud pública, población solidaria, pero lo que no sigue el mismo curso es la investigación del brutal ataque que casi lo deja sin vida. Ataque que hirió gravemente a Pablo y le arrebató la visión de un ojo al manifestante Jonathan Navarro.
La travesía judicial no sigue el mismo curso. Porque, como todos sabemos, los tiempos judiciales son fundamentalmente políticos, y el principal responsable de la salvaje represión de ese día es el gobierno nacional de Javier Milei y su ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.
Por lo tanto, comenzaron y continúan las vueltas para que la causa duerma, se atrase… y ahora, peor aún, ocultan evidencias.




