El lunes declaró en Comodoro Py el contratista Matías Tabar y embarró a Adorni hasta la cintura. Tabar realizó refacciones estructurales en la casa del country Indio Cua Golf Club, comprada por Bettina Angeletti, la esposa de Adorni, a mediados de 2024.
La casa ubicada en Exaltación de la Cruz ya era objeto de polémica. Fue comprada por un valor burdamente rebajado (100.000 dólares para una propiedad de 400 metros cuadrados) y quedó a nombre de una persona que se dedica al coaching ontológico. Pero la declaración del contratista dejó en evidencia el desproporcionado gasto de Adorni para refaccionar la casa con elementos de lujo: una pileta de natación, un jacuzzi, una cascada en el jardín y otras joyas de la frugalidad libertaria.
Lujo y vulgaridad del deslomado Adorni
Las refacciones comandadas por Tabar se extendieron diez meses. En ese lapso, el presupuesto inicial de US$ 94.000 creció hasta los 245.000 dólares que terminó pagando Adorni. La suma fue entregada en efectivo en mano y en negro, sin ningún tipo de facturación.
La lista de gastos incluida en el presupuesto inicial contemplaba «cambio de pisos por porcelanato, pintura, revestimiento exterior y reformas estructurales en la galería y la entrada». A lo que se sumaron «aberturas premium (ventanas Renthaus)» por US$33.000, revestimientos con piedra Bali y mármol travertino para la pileta de natación, un equipo de climatización por casi US$10.000, una cascada para el jardín por US$3.500. Incluso, se sumaron «apoyacabezas» (no vaya a ser cosa que el deslomado ministro se contracture de tanto trabajar), césped y un sistema de riego automático por US$4.000, una parrilla de US$6.500 y una refacción del frente de la casa por US$7.310. Además de gastos por «carpintería» que suman 43.000 dólares, ventilación y aires acondiciones por US$4.000 y una isla para la cocina de casi US$5.000.
La declaración del contratista ante el fiscal Pollicita se suma a la lista de fracasos en la estrategia judicial del gobierno. Hace algunas semanas había sido la escribana de Adorni, Adriana Nechevenko, quien declaró públicamente y reforzó todas las sospechas de enriquecimiento ilícito. La declaración de Nechevenko da cuenta de que la compra de la casa en Exaltación de la Cruz se efectivizó el mismo día que Adorni recibía un préstamo con hipoteca de dos jubiladas que le vendieron la propiedad (también subvaluada) de la calle Miró en el barrio porteño de Caballito.
Tabar declaró haber sido contratado también para refacciones en el departamento de Miró. Allí se «encargaron mesas de comedor de madera y mármol, muebles vajilleros y racks de TV, los cuales fueron abonados 100% en efectivo y en dólares» por una suma total desconocida.
Como si no estuviera suficientemente embarrado, Adorni se tomó el trabajo de dejarse en evidencia al contactar a Tabar el mismo día que debía presentarse en Comodoro Py para «ofrecerle ayuda o ponerlo en contacto con su equipo». Una forma elegante de ofrecer un soborno para evitar una declaración que inevitablemente iba a complicar al jefe de Gabinete mileísta. Adorni se contactó vía What’sApp por medio de mensajes temporales, buscando no dejar nueva evidencia. Pero Tabar lo hizo constar en su declaración y rechazó la propuesta de Adorni a instancias de sus abogados.
Como frutilla del postre, la oferta de soborno a Tabar le ganó a Adorni una denuncia de la diputada ex mileísta Marcela Pagano. Pocas horas después del hecho presentó un escrito judicial pidiendo la detención de Adorni por obstrucción de una causa judicial en curso. Para eso pidió la aplicación de la «doctrina Irurzun», en referencia a causas de corrupción bajo el gobierno de Cristina Kirchner.
El fin del relato anti casta
Lo que evidencian los últimos datos sobre el affair Adorni es que los gastos y compromisos de deuda asumidos por Adorni y su esposa sobrepasan astronómicamente sus fuentes de ingreso registradas. Desde su ingreso a la gestión libertaria, Adorni acumula gastos y deudas en dólares superiores a los US$800.000. Eso incluye US$245.000 por las refacciones a la casa de Exaltación de la Cruz, US$185.000 en operaciones inmobiliarias (sumando las subvaluadas compras de Indio Cua y Miró), US$27.600 en viajes al exterior y US$6.000 en un viaje al lujoso hotel Llao Llao de Bariloche. A eso se suman deudas de US$70.000 más intereses por la primera hipoteca y US$200.000 por la segunda y US$65.000 acordados de palabra con un desarrollador inmobiliario por la casa de Miró.
En el período de tiempo comprendido, Adorni tuvo un salario de 3,5 millones de pesos. Es decir, que los gastos en dólares son casi 15 veces más altos que sus ingresos totales durante ese período. A eso se suman gastos mensuales que superaron los 10 millones de pesos en el caso de Adorni y 15 millones en el caso de su esposa (registrada como monotributista en una categoría baja).
La semana pasada, el gobierno montó una obra de teatro mal guionada en el Congreso con motivo de la asistencia de Adorni para dar explicaciones. Entre los vítores oficialistas dentro del recinto y los insultos de Milei a periodistas fuera de él, Adorni omitió dar cualquier tipo de explicación. Lo mismo hizo en su conferencia de prensa de este lunes. Sus mantras fueron «no puedo declarar sobre investigaciones judiciales en curso», porque eso implicaría una intromisión del Ejecutivo sobre el Poder Judicial (una estupidez que cientos de abogados desmintieron en las horas siguientes) y que «si hace falta dar alguna explicación adicional, lo hará ante la Justicia».
Por estas horas, las explicaciones que Adorni omite empiezan a delinearse por su propio peso. Los números son obscenamente significativos. No existe posibilidad de que Adorni sostenga tal nivel de gastos sin haber robado dinero del Estado o como resultado de transacciones ilícitas al calor del poder.
Esto ya es demasiado. Es más que obvio que Adorni afanó burlándose de todos en la cara mientras afirmaba que no había recursos para discapacidad y educación. “No hay plata” para las y los trabajadores, estudiantes y jubilados, pero sí para que se enriquezcan estos delincuentes!… pic.twitter.com/pisqlfKXQL
— Manuela Castañeira (@ManuelaC22) May 5, 2026
El cuento anti casta del mileísmo se hunde por su propio peso. La gestión de Milei no sólo roba, sino que lo hace con un nivel de flagrancia excesivamente mersa. Adorni en persona fue el vocero de un gobierno que prometía «terminar con los privilegios de la política». En sólo dos años de gestión, Adorni ya acumuló privilegios de sobra.
La Libertad Afana: crece el descontento social
Con el paso de las semanas, la decisión de Milei de sostener a Adorni empieza a acumular huellas de desgaste sobre el gobierno. El escándalo golpea con demasiada precisión en el centro del relato político mileísta. Una herida abierta muy sensible para Milei, sobre todo porque el último bimestre es uno de ascenso del descontento social.
En abril, el gobierno sumó su quinto mes de caída en el Índice de Confianza elaborado por la Universidad Di Tella. La caída fue abrupta: del 12,1% mensual. Es el peor registro del gobierno, exceptuando el de septiembre del 2023, durante el narco – escándalo de Espert y la caída del oficialismo en las elecciones bonaerenses. Y es también la caída más abrupta de la serie de los últimos cinco meses.
En el mismo sentido, van las mediciones que adjudican al gobierno una aprobación de sólo el 34% y un rechazo del 63%. Es la peor marca de la serie desde su asunción en diciembre del 2023.
Los números no tienen nada de sorprendente, teniendo en cuenta que el último bimestre dió las muestras más claras hasta el momento de la fuerte recesión inducida por la propia política mileísta. Con una retracción del 8% en la industria durante febrero y tasas de uso de la capacidad instalada que pronostican más y más cierres de fábrica, la economía real pasa de fría a helada. Y el aumento de la inflación (que llegó al 3,4% en marzo) en el contexto del problema energético desatado por la guerra en Irán hizo escalar el descontento social con Milei.
El impacto sobre la economía cotidiana de los trabajadores es durísimo. El consumo masivo cayó un 5% interanual en marzo. Y todas las señales son de profundización del problema. Sobre todo, teniendo en cuenta que el ajuste del gobierno no hace más que endurecerse. A la inflación de rubros sensibles como alimentos y al problema de la pérdida de puestos de trabajo, se suman los salarios de miseria y los problemas estructurales. En este último rubro vale mencionar los tarifazos constantes (esta semana aumentaron nuevamente los colectivos), la crisis existencial del sistema de transporte público en el AMBA y el aumento interminable de alquileres y gastos fijos (servicios esenciales, telefonía, internet, obras sociales, educación).
Ahora se entiende porque te encanta el capitalismo! Que los ricos se la afanen toda mientras los pobres se mueren de hambre, eso es lo que defienden Adorni y Milei.
Renuncia @madorni https://t.co/U6HSeu3teT
— ailu (@ailubarbani) May 5, 2026
En un contexto de carestía aguda, es impensable que los escándalos de corrupción como el de Adorni no generen enojo y hartazgo entre los trabajadores que batallan día a día por subsistir. Mientras millones de trabajadores suman dos o tres empleos para pagar alquileres exorbitantes y no pueden juntar los pesos que vale el boleto de transportes colapsados, Adorni se desloma en sus jacuzzis con apoyacabeza y acumula propiedades suntuosas. Esa es la lógica asimétrica del capitalismo que defiende Milei: para los trabajadores hambre y para los ricos lujos obscenos. La única libertad que defienden Adorni y Milei es la de robar de la caja del Estado, mientras un puñado de empresarios saquean el país.




