Carlos era un docente muy querido, militante desde muy joven en el viejo MAS, y había retomado la militancia anticapitalista con la construcción del Nuevo MAS en Neuquén. Cuando se supo de su asesinato, decenas de miles de trabajadores y pobladores, de todos los gremios y sectores, rodearon la gobernación con una consigna: ¡Fuera Sobisch! ¡Sobisch asesino! La docencia y la población trabajadora de Neuquén estaba dispuesta a echar y enjuiciar al gobernador por el asesinato de Carlos. Pero la conducción del gremio docente no: Guagliardo, secretario general de ATEN, declaró que para un sindicato, echar a un gobernador es “una mochila muy pesada”; así que se sentaron con el gobernador asesino a negociar salario y levantaron la lucha por dos monedas.
Los gobiernos cambian, pero la burocracia sindical es la misma. Desde que gobierna Milei, varias veces lo vimos tambalear, frente al odio popular y las movilizaciones; solo faltó ese paro general activo con movilización, que nunca llega porque, al decir de los dirigentes de la CGT, “Milei tiene que gobernar cuatro años”.

Les pesa demasiado la mochila de combatir al gobierno, a este gobierno que le disparó a Pablo Grillo un cartucho de gas a la cabeza, como hicieron con Fuentealba hace 19 años. Les pesa la mochila para frenar con la movilización una contrarreforma laboral que destruye, atomiza y descalifica a la clase trabajadora. Y a la burocracia sindical docente, le pesa cualquier cosa que no sea tirarle besos a Kicillof, aunque la educación y la docencia de la provincia se estén hundiendo en el barro de la barbarie cotidiana, el exceso de trabajo y los salarios de miseria.
El 13 de mayo hay elecciones en Suteba. Desde la agrupación Carlos Fuentealba-Docentes Anticapitalistas, nos presentamos a elecciones como parte de la Multicolor, porque necesitamos un gremio que organice la lucha, en lugar de plancharla y traicionarla como hace la Celeste. El gobierno de Milei está golpeado, y el cuento de la conducción celeste de que “Kici hace lo que puede pero no tiene plata” está cayendo cada día peor entre las y los compañeros.
Pero las elecciones sindicales también tienen que ser una oportunidad para abrir un debate más profundo, no sólo el del salario o el presupuesto. Los planes de Milei no son un ajuste más: quiere arrasar con la educación pública y con todos los derechos de los docentes, porque el proyecto de país que quiere imponer va acorde con su contrarreforma laboral: si no hay industria, si solo hay saqueo de recursos naturales y una población eternamente precarizada, ¿para qué quieren educación de calidad?
Si queremos salvar la educación pública y recuperar la dignidad del trabajo docente, si queremos un futuro con universidades y un proyecto de vida para la juventud, hay que derrotar en las calles el proyecto ultra-capitalista de Milei.
¿Qué tenemos a favor? Un millón de personas expresaron esto mismo el 24 de Marzo. Se movilizó el triple de gente que lo habitual en esa fecha, y no fueron a celebrar una efemérides, fueron a golpear al gobierno, y lo lograron. La masividad del repudio, sumada al desastre de la corrupción de Adorni, dejaron al gobierno a la defensiva.
Pasemos a la ofensiva las trabajadoras y trabajadores. Reiniciemos desde abajo la lucha docente. Que la desesperación en las escuelas se vuelva organización y solidaridad, más delegadas y delegados de oposición, más compañeras y compañeros en las asambleas. Y que el 13 de mayo vayan todos a votar a la Multicolor para barrer a esta repodrida burocracia sindical.




