Buenos Aires: la provincia más rica y desigual del país

El vasto territorio bonaerense presenta enormes desigualdades en su interior. La provincia contiene más de un tercio de la población nacional, pero está fuertemente concentrada en el conurbano. A esto se suma que es la de mayor extensión territorial y la más rica, pero también es la que contiene una mayor desigualdad social. 

Aunque comprende cerca de 306.000 km² y tiene una población total de 17,45 millones de personas, solamente en el conurbano habitan 13,30 millones en un área de apenas 3.556 kilómetros cuadrados. Es decir, en los restantes 302.000 km² tan sólo habitan 4 millones de personas.

Tomemos un minuto para reflexionar en estos datos: tres cuartas partes de la población se concentran en el 1,16% del territorio de la provincia de Buenos Aires. Por tal motivo, el conurbano bonaerense es un territorio de alta mixtura, dentro del cual conviven las villas, el esqueleto de lo que antes fue el entramado industrial con algunas de las fábricas de mayor importancia del país y los Countrys. Hacia dentro conviven obreros, clase media, desocupados, estudiantes (solo en el conurbano hay 19 Universidades Nacionales), etc. Debido a esto, es uno de los territorios donde más se resienten y notan los ataques de la agenda económica de Javier Milei.

Cuando ponemos la lupa sobre las condiciones de vida, uno de los primeros elementos que salta a la vista es la crisis social que atraviesa este territorio. Según el INDEC, a fines de 2025 se registraron 4,58 millones de habitantes del Gran Buenos Aires (GBA) en la pobreza y 1,13 millones en la indigencia.

A su vez se destaca el problema de la precarización laboral y la pérdida del empleo registrado, dos problemas que se agigantaron bajo este gobierno. Por ejemplo, de abril del 2023 al mismo mes de este año se perdieron 78.957 puestos de trabajos formales. Según Empiria (consultora ligada a Hernan Lacunza del PRO), la informalidad en GBA creció del 39,6% al 40,5% en el mismo periodo. Lo paradójico es que al interior de la provincia ocurrió lo opuesto, pues la informalidad cayó del 36,4% al 33,7%. En el mismo marco que cae el empleo formal y la economía no repunta, se acumulan en la provincia más de 1,54 millones de personas que reciben la Asignación Universal por Hijo (AUH), actualmente estipulada en $150.000.

Los números de la economía en la provincia también son paradójicos: mientras crece la concentración de la riqueza en los sectores ligados a la exportación, la economía interna viene en picada. Las ventas en los supermercados en el conurbano cayeron un 20% en el promedio anual con respecto a noviembre del 2023, cuando en el resto de la provincia fue de un 10%. La industria retrocedió en un 7% en el mismo periodo, un número similar al promedio nacional.

Según el INDEC, Buenos Aires fue la provincia que más exportó en el primer semestre del año por un total de US$15.965 millones, lo que representa prácticamente la mitad de toda la región pampeana. Desagregado podemos ver que: US$566 millones corresponden a manufacturas industriales, US$4.193 millones a productos primarios, US$3.824 millones a manufacturas agropecuarias y US$2.282 millones a combustibles y lubricantes. Esto hace que sea la provincia más rica, pero con un problema de financiamiento al grado que, en 2025, cerró con un déficit primario del 0,3% del PBI y financiero del 0,8%, lo que debió saldar con deuda, según afirma Empiria.

Todo lo anterior se condice con la política económica del gobierno nacional, que privilegia a los sectores primarios y exportadores, mientras que los sectores industriales tradicionales y ligados al mercado interno son desfavorecidos por el “modelo” que promueven desde Casa Rosada (sin futuro y sin sociedad, como se caracterizó en esta nota de Izquierda Web). Los empresarios trasladan el costo de la crisis a los trabajadores y trabajadoras, lo cual se expresa en un empeoramiento de la calidad del empleo y el salario que empuja a mayor precarización laboral y buscar empleos refugio, changas, para intentar sobrellevar la crisis.

En el marco de la crisis social, el desempleo, la precarización laboral y la falta de perspectivas, cada vez más jóvenes del conurbano recurren a la venta de drogas para conseguir dinero. De acuerdo al informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, el registro por venta de drogas mostró un crecimiento significativo de 2021 a 2023, pues pasó del 23,1% al 35,6%. En otras palabras, 3 de cada 10 hogares registraron ventas de drogas en su cuadra o manzana.

Estos datos no generan sorpresa, considerando que la juventud es uno de los sectores más afectados por la crisis social, al extremo de que menos del 20% puede acceder a un empleo formal, una enorme cantidad están endeudados y es imposible llegar a fin de mes. Todo esto es un combo que abona a precarizar las condiciones de vida de la sociedad en general y la juventud en particular.

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