Covid-19

Brasil: catástrofe sanitaria en Río de Janeiro

En las últimas horas del lunes, el estado brasilero de Río alcanzó los 17.939 casos, las 1.770 muertes y los nuevos contagios se cuentan de a cientos por día.

Luz Licht
Redacción Izquierda Web.


El municipio más golpeado es la capital del estado, la ciudad de Río de Janeiro, que concentra 10.619 de los infectados y 1.172 del total de muertes. Muy por detrás en cifras están el segundo y tercer municipio más afectados, Duque das Caixas y Neterói, que no superaron los 800 casos al día de ayer.

El sistema de salud llegó al colapso, al punto de haber filas de cientos de personas a la espera de atención y camas para recibir un tratamiento. Estos días el días se tuvo que abrir el tercer hospital de campaña en Barra de Tijuca, con una capacidad de 200 camas y 50 para cuidados intensivos.

El porcentaje de casos diarios se suman y multiplican por cientos (sólo el domingo 10 se registraron 877 nuevos casos), las muertes se dan muchas veces en las filas a la espera de la atención médica. No hay camas, insumos o capacidad de absorber la demanda tanto para el sistema público o privado de salud. El contagio entre el personal médico crece a pasos agigantados como en todo Brasil.

Si bien el estado de Río de Janeiro fue de los primeros en tomar medidas como el cierre de actividades no esenciales, dado que el propio gobernador Wilson Witsel dio positivo en Covid-19, el panorama se agrava hora tras hora.

Para la criminal política de defensa de los intereses capitalistas que toma forma en el negacionismo, boicot del confinamiento del presidente Jair Bolsonaro, ya no alcanzan los calificativos. A su pretensión de organizar un asado para 3 mil personas este domingo, el Congreso y poder judicial interpusieron la maniobra de declarar tres días de duelo y prohibir actividades masivas.

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Otro foco de alarma es el impacto de la pandemia en las favelas cariocas: ya se registran más de 442 casos y 81 muertes, según datos periodísticos, la cantidad de muertes se multiplicó por ocho en el último mes.

Las favelas se organizan para paliar la crisis sanitaria

Tan sólo dos de las más importantes, como la Rosinha y Paraisópolis, concentran más de 100 mil habitantes. En Jacarezinho (con 50 mil habitantes), por ejemplo, está la tasa más alta de tuberculosis del estado, con lo cual contraer Covid-19 puede ser fatal.

El hacinamiento y precariedad son abrumadores, el distanciamiento social no se puede realizar allí. Según el infectólogo Edimilson Migowski “Las áreas con condiciones precarias, de mayor aglomeración, aumentan la chance de diseminación de cualquier enfermedad infecciosa. La tuberculosis potencia la gravedad del nuevo coronavirus. Va a morir gente que no moriría se hubiese tenido acceso a un tratamiento médico.”

Pero en varios lugares están implementando la modalidad de elegir “presidentes” por cada calle, una suerte de delegados cuya función es monitorear la situación casa por casa, detectar si se presentan síntomas, si falta comida en las casas y hay que brindar una ayuda urgente. Otra función que toman en sus manos las organizaciones que se ponen en pie, es la de redactar volantes con información y recomendaciones sobre los cuidados, sobre todo para las/los más jóvenes. Ante la falta de la infraestructura más elemental, los habitantes ponen recipientes con agua a disposición de todos para el lavado de manos.

“La cuestión geográfica en Brasil es compleja, y aquí aún más. Son casas encima de casas, y muchas personas viven en situaciones inhumanas y precarias. Una cosa es un empresario de buena condición que tiene a su familia en un cuarto y al infectado en otro. Difícil es para José, que vive en una choza con diez personas, donde cae más agua adentro que afuera cuando llueve, seguir las instrucciones, estando desempleado y con los hijos sin ir a la escuela, se entiende? Como va a combatir ese ciudadano el coronavirus?” Dice William Oliveira, joven activista que vive en la Rocinha.

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Las favelas también sufren además la falta de agua corriente, por ello parte de la organización consiste en repartir agua entre la comunidad. “Lo que falta son acciones concretas. La producción de insumos para la salud, kits con detergente, agua potable, jabón bactericida, alcohol al 70%. Es eso lo que se espera. La base del combate contra este virus es la limpieza, el uso de agua y jabón o detergente. Si eso es inexistente en muchos territorios, me decís cómo es que le exigen y pretenden que esa población lleve el combate? Necesitamos claridad.”, dice Reginaldo Lima, activista del Complejo de Alemão.

La respuesta que no llega del estado y los gobiernos, la insuficiencia de medidas y la condena a un combate en inferioridad de condiciones a los que arrojan los capitalistas a cientos de miles, tiene otra cara, aquella que enfrenta la pandemia tomando acciones por abajo para resistir. Es momento de pensar cómo superar de fondo las formas de vida en las que sobrevivir a la pandemia es una cuestión de privilegio. El colapso tiene esa cara de la resistencia, pero los desafíos son difíciles con un genocida como Bolsonaro continuando en el poder.

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