Brasil

Balance del 6º Congreso de la CSP-Conlutas

Para construir una Central que sea un factor real en la lucha de clases, es necesario superar el economicismo, el sectarismo y el burocratismo de la dirección mayoritaria.

El 6º Congreso de la CSP-Conlutas, realizado entre los días 18 y 21 de abril, tuvo lugar bajo el signo del retroceso político de la dirección mayoritaria (PSTU) y del fortalecimiento cuantitativo de la oposición.

La dirección mayoritaria ejerce sistemáticamente un hegemonismo autoritario sobre las otras fuerzas y movimientos, lo que impide un verdadero debate entre las fuerzas que permita construir una síntesis programática, organizativa y táctica capaz de sacar a la Central del aislacionismo, del inmovilismo y de la decadencia organizativa.

La línea de esta dirección tiene como consecuencia la reducción a 913 delegados de un evento sindical popular que, en su 3º Congreso, contó con 1.952 delegados, así como la reducción de 432 entidades sindicales y oposiciones cotizantes a 148, lo que, además de los problemas políticos y organizativos, llevó a un estado casi de colapso las finanzas de la CSP.

Pero, a pesar del desastre político y organizativo impuesto por el PSTU, el Congreso de la Central tuvo dinamismo por el crecimiento de la crítica y de la oposición que, en relación con el último Congreso, pasó del 25% al 33% de presencia en la Secretaría Ejecutiva Nacional de la Conlutas (SEN).

Una dirección con problema de disociación política

De cierta manera, lo que se vio en el 6º Congreso fue un repudio general a la conducción político-organizativa de la mayoría, que, por su lectura economicista, sectaria y burocrática, se ausenta como impulsora, organizadora y catalizadora de las grandes luchas libradas en el país para derrotar el ultrarreaccionarismo de la extrema derecha bolsonarista y del Centrão, los ataques del gobierno Lula, la lucha contra la jornada 6×1, la lucha en defensa de las reivindicaciones de los repartidores por aplicaciones y las huelgas universitarias.

La visión objetivista-campista en el terreno internacional y economicista-sectaria en el nacional, en nada puede orientar a los movimientos sindical, social y popular para la batalla concreta en la lucha de clases; por el contrario, se comportó como un divulgador/comentador de las diversas luchas, sin percibir las características y la profundidad de la mayoría de ellas. Así, el Bloque Clasista, Obrero y Popular, que es dirigido por el PSTU, presentó en el Congreso contribuciones generales y resoluciones específicas que, en general, fueron verdaderos juramentos a la bandera, es decir, además de principios generales, no presentaron ninguna orientación política concreta para las luchas en curso.

Su línea es una relación abstracta de análisis y políticas, sin ninguna conexión con el nervio de la realidad ni propuesta concreta de plan de luchas o de unificación de las mismas; es decir, lo que vimos fue una completa disociación de la realidad por parte de la dirección mayoritaria, que no señaló ninguna tarea que no fueran las rutinarias de la Central o del movimiento.

El PSTU no logra ver más allá de su propio ombligo, no comprendió ni se insertó efectivamente en las movilizaciones contra la extrema derecha ni en los sectores que tienen enorme potencial unificador, como es el caso de la lucha contra la jornada 6×1, la lucha de los pueblos indígenas contra la privatización de los ríos amazónicos y la lucha de los repartidores por aplicación en defensa de sus reivindicaciones y contra la nueva reforma laboral que significa la PLP 152; movilizaciones estas que enfrentaron con acciones directas y lograron hacer retroceder efectivamente a los capitalistas, a la extrema derecha y al gobierno Lula.

Cabe añadir que la convocatoria al acto del 1º de Mayo de la CSP-Conlutas en la Plaza de la República en São Paulo, aunque contó con la presencia de representantes en huelga y categorías movilizadas, como trabajadores de la educación de São Paulo, funcionarios y estudiantes de las universidades paulistas y repartidores por aplicación, reprodujo todos los problemas arriba señalados.

Ante una coyuntura contradictoria —ofensiva golpista de la extrema derecha, complicidad y ataques del gobierno de conciliación de clases por arriba y crecimiento de luchas radicalizadas por abajo— y de un importante acto de vanguardia que reunía cerca de mil activistas de las luchas en curso, la dirección mayoritaria de la Central no fue capaz de presentar ninguna propuesta de unificación —plenaria, reunión, mesa de debate, es decir, ninguna propuesta concreta— de estos activistas en lucha que actúan como minoría, para que puedan tener más fuerza para enfrentar a la extrema derecha, los gobiernos, los patrones y las burocracias sindicales.

Es decir, la dirección mayoritaria pierde sistemáticamente la oportunidad de ser un factor real de dirección, impulso y organización de la lucha concreta. Antes, durante y después del 6º Congreso asistimos a un proceso de momificación política, de estancamiento organizativo y de hegemonismo autoritario en el interior de la Central, por responsabilidad de una dirección mayoritaria que viene consolidándose como una burocracia de izquierda. Este proceso debe ser revertido, pues, a pesar de las mayores posibilidades de construcción que vienen presentando la lucha de clases y la movilización desde abajo de viejos y nuevos sectores de los explotados y oprimidos, esta línea está llevando a la Central a un callejón sin salida.

Una oposición victoriosa, pero que necesita avanzar y consolidarse

Las intervenciones realizadas en el Plenario y en los grupos temáticos en el Congreso, incluso de la base del PSTU, demostraron claramente el distanciamiento de la dirección mayoritaria de los problemas reales de la política, de la clase y de la movilización concreta. Sin embargo, debido al método burocrático de oponer una resolución a otra para ejercer el hegemonismo autoritario, no permitió que propuestas de la oposición o de sectores independientes fueran incorporadas en ninguna dimensión o aspecto. Así, todas las propuestas de resoluciones de la minoría fueron rechazadas en un proceso de votación antidialéctico, prácticamente sumario.

No obstante, el debate en los pasillos del Congreso con diversas fuerzas fue mucho más democrático, mediado y fructífero que el permitido por la dirección mayoritaria en los foros oficiales, ya que fue posible abrir conversaciones que permitieron la formación de un bloque de oposición dividido en tres grupos: el bloque MRP/MRS/MFRS/OSL/POR —del cual nosotros del SoB y agrupamientos del MFSR formamos parte directa— que, con la segunda mayor votación (115 votos), obtuvo 4 lugares en la SEN; Unidos para Luchar y el MRT, reduciendo el número de titulares del PSTU de 25 a 18, claramente una derrota difícil de digerir y que coloca más presión en la crisis interna del PSTU.

A pesar de las diversas diferencias políticas en cuanto a la lectura de la realidad y a los encaminamientos para la unificación de las luchas de la clase trabajadora y de los oprimidos, por visiones economicistas, politicistas o sectarias, especialmente en relación con la incomprensión de que es necesario tener una posición que concrete la independencia de clase a partir de la construcción de formas de unificación de la lucha mediante Plenarias de Activistas y de la formación de un Frente de Izquierda Revolucionaria para las elecciones de octubre, políticamente fue posible formar listas a partir de la necesidad de sacar a la CSP del inmovilismo impuesto por la dirección mayoritaria y dar pasos hacia la formación futura de un fuerte Bloque de Oposición Democrática y de Lucha.

Por una CSP que sea un factor real en la lucha de clases

El camino de la burocratización completa de la CSP puede ser revertido a tiempo de recuperar el protagonismo de la central en los espacios dejados por el lulismo/petismo y por las centrales burocráticas, a partir de la imprescindible convocatoria a una PLENARIA DE ACTIVISTAS INDEPENDIENTES, en este mes de mayo, que reúna a categorías en lucha, como repartidores, pueblos originarios, trabajadores de la educación y estudiantes en lucha, así como sindicatos combativos y oposiciones sindicales.

Este foro debe tener como objetivo la construcción de un programa mínimo que unifique estas movilizaciones y un plan de luchas que permita la victoria con la satisfacción inmediata de las reivindicaciones, la derrota del golpismo de la extrema derecha y los ataques del gobierno de conciliación de clases. Todo esto no puede perder de vista la necesidad más estratégica de unificación de la izquierda socialista en un Frente Político que sea una alternativa al liberalismo social del lulismo (PT, PSOL y PCdoB) para sectores cada vez más amplios de los trabajadores y oprimidos.

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