Fábricas de pandemias

Atrasan la firma del acuerdo porcino con China

Tras la acción de carácter nacional del 25 de agosto (#25A) que incluyó movilizaciones en diferentes puntos de país, la cancillería al mando de Felipe Solá informó el retraso hasta el mes de noviembre de la firma del acuerdo de producción porcina para China

Belén McClellan

Ni en noviembre ni nunca: no al acuerdo porcino con China

Tras la acción de carácter nacional del 25 de agosto (#25A) que incluyó movilizaciones en diferentes puntos de país, la cancillería al mando de Felipe Solá informó el retraso hasta el mes de noviembre de la firma del acuerdo de producción porcina para China. Periodistas, abogados, artistas, activistas, organizaciones no gubernamentales y partidos de izquierda configuran un incipiente movimiento que se opone al acuerdo para instaurar en nuestro país las megafactorías de cerdos –verdaderas fábricas de pandemias.

El twitter de cancillería que promulgó el rechazo versa «Hemos incorporado especialmente al Memorándum de Entendimiento con China un artículo donde se asegura el respeto de las leyes de protección ambiental, los recursos naturales y la bioseguridad. Por eso, su firma se atrasará hasta noviembre«. Es cierto que existe una extensa legislación vigente alrededor del cuidado del medioambiente, pero nunca se aplica con rigurosidad sobre los sectores concentrados de capital que promueven estos negocios.

Las declaraciones del Subsecretario de Ganadería y producción animal José María Romero en una entrevista con SuperCampo (02/09/2020) son reveladoras en este sentido “La evaluación ambiental estratégica la vamos a poner en marcha cuando se empiecen a definir algunas cuestiones del cómo, dónde y el tamaño. Desde ahí empezará a trabajar Ambiente con un equipo interministerial que hoy está integrado por los ministerios de Agricultura y de la Producción, la Secretaría de Planeamiento Estratégico, la Cancillería, la Embajada de China y el encargado Plenipotenciario. Se irán sumando más cuando el proyecto esté definido”.

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Las pandemias surgen de la explotación irracional capitalista y el agronegocio

La pandemia del COVID19 -así como el ébola, el SARS, la gripe aviar y porcina, y otras enfermedades zoonoticas- encuentra su origen en la producción industrial de animales para el mercado sin criterios sanitarios y naturales. El feedlot, que implica la producción en granjas descomunales de decenas de miles de cerdos, es una fábrica de pandemias y virus. Para los empresarios de la agroindustria y los laboratorios prima el criterio irracional de la ganancia.

China, país que implementa este modelo productivo para su inmenso mercado interno está sufriendo hoy la peste africana (que por el momento afecta sólo a los chanchos) y la gripe porcina. Es acá donde entra el interés del gigante asiático por sacarse de encima parte de su producción para instaurarla en otros países, como Argentina, donde todavía no existen estas enfermedades.

El acuerdo al mando de Felipe Solá, paladín de la soja transgénica

Entre los pocos datos que se pueden encontrar sobre el acuerdo bilateral con China, se proyectan 25 granjas federales para producir 9 millones de toneladas de carne porcina, es decir, multiplicar por 14 la producción de carne de cerdo del 2019. Quien lleva adelante la negociación es el actual Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto Felipe Carlos Solá.

Felipe Solá es quien firmó en 1996, como Secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la gestión ultraneoliberal menemista, el acuerdo para introducir la soja transgénica en el país. Estas semillas sólo crecen en combinación con un paquete de venenos, con lo cual, la consecuencia directa del acuerdo fue el incremento en 1400% del uso de agrotóxicos en 25 años de agronegocio transgénico. Hoy la soja transgénica ocupa el 60% de la tierra cultivada del país, lo cual empuja al desmonte y ubica a la Argentina entre los 10 países con mayor deforestación del mundo. Esto implica la destrucción de ecosistemas enteros, mientras las consecuencias en los pueblos fumigados son abortos espontáneos, malformaciones congénitas, enfermedades oncológicas, problemas respiratorios y pulmonares. Es evidente que, con la venia de Alberto Fernández, Solá pretende llegar a un acuerdo de implicancias similares, que a largo plazo simplemente son nefastas.

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En medio de una pandemia y la crisis ecológica en curso no hay un solo indicador de que este acuerdo vaya a favorecer en nada a los trabajadores y las mayorías populares. Menos aún con el antecedente de Solá con los agrotóxicos. Por eso es de vital importancia oponerse al acuerdo porcino con China mientras peleamos por un modelo de producción de transición que contenga las necesidades de los trabajadores y tienda a ser ecológicamente sustentable.

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