¿Hay acaso una mujer en el campo de juego del mundial de fútbol masculino? Entre los eventos, matices y colores que deja esta gran vidriera del fútbol internacional, vimos a Victoria «Tori» Penso (EE.UU.) amonestar a tres jugadores en el partido entre Ecuador y Alemania, y a Katia Itzel García (México) romper una barrera histórica para las árbitras mexicanas con su participación en este Mundial.
Empecemos por la buena. Qatar 2022 fue un hito para la inclusión de mujeres en la participación del arbitraje principal en el mundial de fútbol masculino. Entre ellas estuvieron Stéphanie Frappart (Francia), Yoshimi Yamashita (Japón) y Salima Mukansanga (Ruanda). El partido de Costa Rica y Alemania empezó con el silbatazo de una mujer. Y lo de Frappart quedará en la historia por ser la primera mujer en arbitrar un partido de un mundial masculino. Fue además histórico porque dos de sus asistentes fueron también mujeres. En el actual mundial participan como árbitras principales las ya mencionadas y cuatro árbitras asistentes, ya sea a los márgenes de la cancha o en el VAR: Brooke Mayo, Kathryn Nesbitt, Sandra Ramírez y Tatiana Guzmán.
Pero no es el hecho de arbitrar. La cosa se pone interesante cuando intentamos responder preguntas como por qué las mujeres ocupan un porcentaje tan bajo de la planta de arbitraje o por qué siguen siendo tan pocas las mujeres que arbitran partidos masculinos de la FIFA o qué obstáculos tuvo que superar para estar en esa cancha. Incluso llevado a la expresión amateur del deporte, es muy común ver a árbitros varones dirigiendo partidos de torneos femeninos de fútbol, no a la inversa. ¿Por qué? Llama la atención ver a una mujer arbitrando, ¿no?
Planteamos estos interrogantes como disparadores para pensar la participación de estas mujeres profesionales en la competencia internacional de la FIFA. De los 170 árbitros convocados para este Mundial, 164 son hombres y apenas 6 son mujeres. Este dato toma relevancia si tenemos en cuenta que en Qatar 2022 se jugaron 64 partidos y hubo 6 mujeres en la lista de arbitraje. En este mundial se juegan 104 partidos (casi el doble) y el número de mujeres convocadas para dirigir es el mismo.
Hay una gran conquista por parte de las mujeres en el fútbol profesional y en esto tienen un rol muy importante las jugadoras de fútbol. En los últimos años el fútbol femenino a nivel mundial se hizo lugar a los codazos consiguiendo la profesionalización del deporte para las mujeres. Y eso tiene que ver con las denuncias públicas a las violencias que enfrentan, con las denuncias a las desigualdades que hay entre el fútbol masculino y el femenino, con la pelea por un salario, con la pelea con la FIFA y las federaciones de fútbol de cada uno de los países para que inviertan en un mundial de fútbol femenino y en sus selecciones.
En el caso de Argentina, estas problemáticas tomaron visibilidad cuando algunas de las integrantes de la selección, como Estefanía Banini, Ruth Bravo, Belén Potasa y Soledad Jaimes -en un contexto marcado por el movimiento feminista y de diversidades que estaba en plena pelea por el aborto legal- decidieron dejar de participar del equipo de cara al mundial de Francia en 2019 a modo de protesta y expusieron los desafíos a los que se enfrentaban para encarar una competencia mundial: sin salario la participación en la selección estaba supeditada a otros trabajos que sostenían para poder jugar, tenían hijxs de los que hacerse cargo, y también era común que tuvieran que autofinanciar la indumentaria deportiva, los viáticos y ni hablar de contar con un equipo técnico. Sin dudas se abrieron un montón de discusiones al interior del fútbol femenino, del fútbol profesional y de cara a la sociedad. Muchos de estos reclamos se fueron arrancando a la AFA desde ese momento al día de hoy, cuando la selección se prepara para disputar la copa mundial femenina en Brasil el año que viene. En un ámbito tan masculinizado como lo es el fútbol (en todos sus niveles), las mujeres han logrado inmensas conquistas. La profesionalización y el salario son unas de ellas.
La situación de las mujeres árbitras tiene sus especificidades propias, pero no puede ser visto como algo aislado del proceso y las conquistas de las mujeres en el fútbol en general. Cada vez hay más mujeres arbitrando en el fútbol profesional en ligas en todo el mundo y hoy en el mundial. Mundial además que, como venimos desarrollando en notas anteriores, tiene como principal anfitrión a la extrema derecha de Trump y en el que hemos visto eventos reaccionarios de todo tipo.
El fútbol es un deporte hermoso que debería ser accesible para todo ser humano que quiera jugar. Son cada vez más las pibas que se le animan a la pelota sin pensarlo o a estudiar para dirigir un partido. Volvamos a la pregunta inicial: ¿hay acaso una mujer en el campo de juego del Mundial masculino? Sí. Verla ahí es reconocer que tanto jugadoras como árbitras han llevado adelante peleas y logrado conquistas que pavimentan de a poco el camino para las nuevas generaciones de deportistas. Mientras el fútbol siga reproduciendo desigualdades, cada mujer que ocupe esos espacios nos va a seguir recordando que, si bien es cierto que queda mucho por conquistar, el deporte enseña de experiencias colectivas y que estas conquistas son el resultado de disputar la cancha, dentro y fuera del juego.




