Dialéctica y marxismo

Apuntes sobre la «Introducción a la Dialéctica» de Alfredo Llanos

La recuperación de la dialéctica es una tarea insoslayable para la militancia revolucionaria y para el relanzamiento del marxismo en el siglo XXI. Llanos nos proporciona un texto valiosísimo en cuanto claridad y pedagogía para comenzar a apropiarnos de esta valiosísima herramienta del pensamiento.

“La condición para conocer todos los procesos del mundo en su ‘auto-movimiento’, en su desarrollo espontáneo, en su vida real, es conocerlos como una unidad de contrarios. El desarrollo es ‘la lucha’ de los contrarios.”

Lenin

“La dialéctica es (…) un tumultuoso torrente que hunde y derrumba las formas históricamente limitadas y finitas del ser.”

Alfredo Llanos

Sobre el autor

Alfredo Llanos constituye una rare avis debido a la difícil reconstrucción de su biografía. Realizó aportes en el campo filosófico que van desde la filosofía de los llamados presocráticos[1] hasta la dialéctica en Lenin. Muestra de esto son obras como Los presocráticos y sus fragmentos (1968) o Los viejos sofistas y el Humanismo (1969). Además, contamos con clases dictadas y reunidas bajo el título de Introducción a la Dialéctica (1986), escritos sobre la Estética en Hegel y  su traducción de la Fenomenología del Espíritu (1960).

Sin embargo, desconocemos casi todo dato biográfico sobre este autor, como su fecha y lugar de nacimiento o de muerte. Incluso el Centro de Documentación e Investigación de las Culturas de las Izquierdas Latinoamericanas, dirigido por Horacio Tarcus, no cuenta actualmente con información acerca de la biografía de Alfredo Llanos. Sí podemos afirmar, gracias a Juan Carlos Nicolau, que su graduación de la carrera de filosofía fue en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires en 1954 y que fue amigo-discípulo del profesor y filósofo Carlos Astrada.

A pesar de estas dificultades, la historización del método dialéctico que realiza Llanos, es de enorme riqueza para el relanzamiento del marxismo en el siglo XXI y para quien pretenda acercarse al método dialéctico. Siendo evidente la perspectiva mecanicista, objetivistas y derrotistas que actualmente abunda en las corrientes de izquierda como en la academia marxista, es inminente la recuperación de la herramienta dialéctica para comprender e intervenir en una nueva etapa de crisis, guerra, barbarie, reacción y el potencial retorno a la revolución.

Por los motivos arriba mencionados y para brindar un acercamiento introductorio al método dialéctico, a continuación nos centraremos en el tercer apartado de la Introducción a la Dialéctica.

Edición y publicación

Bajo este título se reúnen un conjunto de clases que, el profesor Llanos, brindó de manera extra académica a estudiantes entusiasmados por sumergirse en el estudio de la dialéctica. En aquel entonces, ésta se encontraba fuera de los programas de estudio oficiales de las carrera de filosofía -nada cambió demasiado-. Dichas clases se publicaron en forma de libro de texto en el mes de enero del año 1986 en Palabra Gráfica y Editora S.A bajo el sello de Editorial Rescate en Buenos Aires, Argentina. Esta edición incluye un prefacio aclaratorio del autor sobre las intenciones que tiene su curso y la publicación de sus clases.

Introducción a la dialéctica: Parte III

En la obra se realiza una historización general, aunque no superficial, del método dialéctico; abarcando desde la “dialéctica primitiva” presente en la filosofía griega hasta los Cuadernos Filosóficos de Lenin. De esta manera, Llanos recorre a lo largo de esta obra la recepción de la dialéctica en la Edad Media y en la modernidad, así como su máxima expresión en el idealismo alemán de Hegel y su radiante contracara: el materialismo histórico de Marx y Engels[2].

En el apartado III, particularmente, se aborda el materialismo histórico en las principales obras de los fundadores del socialismo científico. Haremos hincapié en esta sección, ya que funciona como una continuidad en relación a trabajos anteriores sobre la relación entre Marx, Engels y los jóvenes hegelianos.

Si bien la ruptura radical de Marx y Engels con los jóvenes hegelianos se expone detalladamente en La sagrada familia (1844) y en La ideología Alemana (1845-46), el profesor Llanos se retrotrae unos años atrás para reconstruir los comienzos de una nueva concepción del mundo. Entre 1842-43, Marx (un demócrata radical en ese entonces), comienza a diferenciarse de aquéllos filosófica y políticamente, a su vez comienza a romper con la concepción del Estado hegeliano. Los escritos periodístico-filosóficos de Marx en La Gaceta Renana manifiestan esta ruptura en torno a la concepción de la ideología (filosofía, religión, moral), la propiedad privada y el Estado, y, en lo político, las posiciones de Marx van tomando un carácter cada vez más revolucionario-socialista, que lo distancia de las posiciones demócratas radicales de los jóvenes hegelianos.

En estos años, el pensamiento de Marx, va gestándose y dirigiéndose hacia una nueva concepción del mundo que supera y conserva a sus predecesores. Se manifiesta, por ejemplo, la necesidad de hallar en el terreno de la historia de la humanidad un elemento objetivo al cual analizar teóricamente para intervenir prácticamente. Este elemento es la economía, factor decisivo que para los jóvenes hegelianos ocupaba un segundo lugar en comparación con el Estado, la religión o la vida espiritual. (p.135; además revisar las Anotaciones sobre el Capítulo I de la Ideología alemana).

Debemos subrayar que el viraje hacia la economía no es en sentido empirista, sino un giro ontológico para ubicar la contradicción dialéctica en un terreno material objetivo e históricamente desarrollado: el plano de la producción. Éste es el lugar donde la contradicción dialéctica entre trabajo y capital se agudiza y, por tanto, donde se debe intervenir para llevar a cabo una superación de ese antagonismo. En síntesis, la nueva concepción del mundo se abre paso trasladando el eje gravitacional al terreno material de la producción.

Mientras se trabaja en esta nueva concepción del mundo, el materialismo histórico, el joven Marx[3] se encuentra en transición a romper con el idealismo hegeliano. Llanos, citando a Lenin, menciona: “En La Gaceta renana(…) se esboza el comienzo de la transición de Marx del idealismo y la democracia revolucionaria a una nueva visión del mundo, al materialismo dialéctico y al socialismo científico.”[4] (p.135). Aquí, Marx concluye que las contradicciones sociales y económicas de la sociedad civil no se resuelven en el Estado, sino que son irreconciliables dentro de los límites de la sociedad burguesa. Sin embargo, el profesor Llanos advierte que “(…) esta tesis fundamental de la dialéctica es aún imperfecta: en ella no se indica que los contrarios se condicionan mutuamente.” (p.137). El condicionamiento de los contrarios implica, para la dialéctica, su constitución interna; es decir, la contradicción entre dos contrarios no es externa, sino que es inmanente a la cosa misma. La forma de propiedad privada capitalista encierra dentro de sí la contradicción entre dos fuerzas antagónicas: la burguesía y el proletariado. A pesar del límite señalado por nuestro profesor, encontramos aquí un primer movimiento del eje gravitacional de la dialéctica hegeliana hacia la concepción materialista histórica.

En concordancia con lo mencionado más arriba, el profesor Llanos señala que, en 1844, Marx da otro paso en la ruptura con los jóvenes hegelianos y con Hegel. En este año se publican Sobre la cuestión judía y la Introducción a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel en los Anales Franco-Alemanes. Marx denuncia que la auténtica revolución no sucede por la crítica filosófica de la religión, sino que ésta no es más que el espejo espiritual de condiciones materiales objetivas. A la crítica del cielo, dice Llanos, Marx debe convertirla en una crítica a la tierra: al derecho, a la política y a la economía[5]. De este modo, comienza a tomar otra forma el materialismo histórico (dialéctico diremos).

Encontramos así, por ejemplo, que el abordaje materialista histórico -dialéctico- del trabajo, permite a Marx dislocarse diametralmente con las concepciones de enajenación [Entäußerung] de Hegel y de enajenación [Selbstentfremdung] de Feuerbach. Cabe mencionar que la enajenación en Hegel es un momento positivo y necesario de la objetivación del Espíritu que se resuelve en el pensamiento absoluto. Feuerbach, en su intento de invertir a Hegel, sólo critica a la religión y resuelve la alienación religiosa en la esencia genérica del hombre. Es decir, en el plano de la conciencia. Marx, en cambio, sostiene que la enajenación en el trabajo [entfremdete Arbeit] se produce en condiciones materiales objetivas, sociales e históricamente producidas: en el modo de producción capitalista.

El reconocer las contradicciones internas de esta actividad propiamente humana; además de su aparición y desarrollo, permite a la concepción materialista histórica captar el desarrollo dialéctico de la sociedad (p.144). Se presenta entonces, otro giro central con respecto a la dialéctica idealista. Mientras en Hegel, procede Llanos, el desarrollo del proceso tiene lugar en el Espíritu, para Marx el desarrollo se produce en la transformación del mundo objetivo a través del trabajo. De esta manera, la negación como movimiento dialéctico, no se produce sólo en el pensamiento sino que se produce en la realidad material in situ transformándola.

 Aportes y alcances de la obra

Una obra sistemática y con una pluma ligera. No debemos olvidar que es la transcripción y posterior edición de clases brindadas por el profesor Alfredo Llanos. No es, ni estuvo destinada a ser, un texto con el cual el lector tendrá herramientas suficientes para enfrentarse a El Capital o a la Ciencia de la Lógica ni mucho menos. Las modestas intenciones del curso quedan señaladas por el autor en el prefacio que él mismo realiza a la edición de 1986.

Sin embargo, las pinceladas que pintan el cuadro de esta historización a la dialéctica, son de imprescindible valor y vale la pena rescatar a este profesor de las garras del olvido. El apartado III en particular, nos brinda coordenadas suficientes con respecto a las primeras dislocaciones de Marx y Engels con respeto a los jóvenes hegelianos y con el mismo Hegel: el giro ontológico de 1842-43 y la ruptura en cuanto a la enajenación de Hegel, por un lado, y la de Feuerbach, por otro, además del comienzo de la interpretación marxista del Estado.

Así, quien quiera concebir en principio un panorama general aunque bien apuntalado del método dialéctico, sin dudas puede comenzar por esta obra. Debemos saber que la dialéctica, sea en su expresión hegeliana o marxista, constituye uno de los temas más difíciles de la filosofía occidental que requiere de paciencia y método para su estudio. Asimismo, Llanos nos proporciona un texto valiosísimo en cuanto claridad y pedagogía para comenzar a recuperar la herramienta de la dialéctica; ya que como señaló Marx: “La filosofía encuentra en el proletariado su arma material; mientras el proletariado encuentra en la filosofía su arma espiritual” (Marx, 1844).

Por otro lado, dejamos planteada una contraposición teórica entre el profesor Llanos y Louis Althusser (desconocemos si Llanos leyó a Althusser, pero el contrapunto es interesante para nuestra perspectiva). Llanos sostiene la suma importancia y riqueza de los Manuscritos de 1844 por el carácter fundacional de éstos con respecto a la nueva concepción del mundo aún en gestación y, por tanto, los primeros pasos para la posterior arquitectura del materialismo histórico. Althusser, por el contrario, los desecha como a un perro muerto realizando un corte epistemológico y diciendo que “ese Marx no es aún Marx” (Sáenz, 2024). Compartimos con el profesor Llanos lo imprescindible de aquellos manuscritos y recomendamos profundamente su estudio.

En conclusión, la recuperación de la dialéctica es una tarea insoslayable para el relanzamiento del marxismo en el siglo XXI. Las perspectivas academicistas se ahogan en el derrotismo “observando la realidad con un solo ojo”, por un lado; y, por otro, muchas corrientes de izquierda se definen por la «pereza intelectual”, lo cual explica su incapacidad monumental de conceptualizar el curso de los acontecimientos con la flexibilidad que el marxismo. Ninguna de estas variantes funciona para militar en un mundo en combustión que se caracteriza por ser dinámico, complejo y abierto.

El rescate del método dialéctico permite observar las contradicciones del devenir de las cosas. Brinda la posibilidad de apreciar de conjunto un mundo polarizado donde la ofensiva de la extrema derecha puede desatar una respuesta desde abajo y por la izquierda de la sociedad civil (un cuerpo vivo que responde a los golpes). En otras palabras, la dialéctica es fundamental para poder ver la posibilidad de la reversibilidad de las cosas (concepto de Lenin).

Roberto Saénz (2024) señala que volver a la crítica de Marx es actualizarlo con un balance de las experiencias anticapitalistas del siglo XX  y lanzarse al mundo con una crítica implacable. De esta manera, agregamos que la dialéctica es un elemento constituyente de la crítica y debe estudiarse para utilizar esta herramienta implacablemente en favor de los explotados y los oprimidos.

Bibliografía

Llanos, A., (1986). Introducción a la Dialéctica. Rescate.

Lenin, V.I., (1915). “En torno a la cuestión de la dialéctica” en OBRAS COMPLETAS. Tomo XLII. Akal.

Sáenz, R. (2024). Un Marx para el siglo XXI. Ediciones Izquierda Web.

Marx, K. & Engels, F. (1974). Contribución a la historia de la Liga de los Comunistas en Obras Escogidas (Vol.3-pp.453-471). Editorial Progreso.

Marx, K. (2013). Diferencia entre la filosofía de la naturaleza de Demócrito y la de Epicuro. Gorla.

Marx, K. (2015). Crítica a la filosofía del derecho de Hegel. Introducción. Ediciones del signo.

Marx, K. (1993). Manuscritos económicos filosóficos. Altaya.

Nicolau, Juan Carlos. (2006). El humanismo en la obra de Alfredo Llanos. Leviatán.

 

[1] No compartimos esta tajante categoría, aunque la utilizamos a fines de hacer comprensible el texto. Preferimos “primeros filósofos”, “filósofos de la naturaleza”o physikói [físicos] como los llamó Aristóteles.

[2] Nuestro escrito es retrospectivo, por lo que hablaremos de materialismo dialéctico de manera indiferente. Sabiendo que esta categorización no fue utilizada literalmente por los fundadores del materialismo histórico.

[3] Compartimos con Roberto Sáenz la tesis de que no existe un corte brusco entre un “joven Marx” y un “viejo Marx” (posición que sostuvo Louis Althusser). Más bien, lo que existe es una obra integral y dialéctica, en el sentido de que el pensamiento de Marx se va negando a sí mismo y conservando las concepciones anteriores para dar  lugar a nuevas formas de ver el mundo.

Por otro lado, Engels encuentra la misma necesidad y da una pelea similar a la que libra Marx -aún sin conocerse- en Francia y Alemania, pero residiendo en Inglaterra. La batalla consistía en otorgar a la economía el lugar que se merecía en el desarrollo de la sociedad (Engels, F. 1885, Contribución a la historia de la Liga de los Comunistas)

[4] Como señalamos en otros artículos, la categoría “materialismo dialéctico” es posterior a Marx; ni hablar del Marx de 1842-1844. Cabe aclarar que en esta cita hay una lectura retrospectiva de Lenin.

[5] Sin embargo, como Marx y Engels sentaron las bases científicas para la revolución proletaria, Alfredo Llanos señala acertadamente que el materialismo histórico no se ahoga en la crítica teórica sino que, como Marx afirmó, “El arma de la crítica no debe suplantar la crítica de las armas”.

Seremos directos: Te necesitamos para seguir creciendo.

Manteniendo independencia económica de cualquier empresa o gobierno, Izquierda Web se sustenta con el aporte de las y los trabajadores.
Sumate con un pequeño aporte mensual para que crezca una voz anticapitalista.

Me Quiero Suscribir

Sumate a la discusión dejando un comentario:

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí