Segunda ola

África: escalan los casos y temen una situación similar a la de India

El Centro Africano para el Control y la Prevención de Enfermedades de salud africano dijo que deben prepararse para un brote de coronavirus similar al de la India. La crisis en el país asiático demorará la llegada de vacunas a la región probablemente por meses.

Lu Zeta

En las últimas semanas los casos de coronavirus en el continente africano han empezado  a aumentar a un ritmo mayor del que se venía registrando en los últimos meses. Esto disparo todas las alarmas del Centro Africano para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), ya que una segunda ola pandémica a niveles asiáticos o europeos seria devastadora para un continente que tiene escasísimos recursos y con un personal de salud extremadamente estresado.

Ya ha pasado más de un año desde el primer caso registrado de Coronavirus en el continente africano. Hasta el momento se contabilizan más de 4,5 millones de contagios y un poco más de 120 mil muertes en total. Con una población total de más de 1.300 millones de personas repartidas entre sus poco más de 50 estados, África se ha mantenido en las estadísticas como uno de los lugares con menor impacto de la pandemia.

Durante los primeros meses de la pandemia, en la primera ola de infecciones, el coronavirus tuvo una expansión y una letalidad menores en África que en otros continentes, con la notable excepción de Sudáfrica, que en poco tiempo se puso a la cabeza de los contagios continentales y que a mediados de 2020 llegó a ser una de las cinco naciones del mundo más golpeadas por la covid-19.

En este sentido el continente llamó la atención de los especialistas tanto como de la prensa internacional por sus bajos números. Pero esto se explica en primer lugar por el bajo testeo del continente, ya que son muy pocos los centros de salud que han podido realizar estudios sobre el Covid. La falta de insumos, de personal de salud (y en muchos casos no calificado) y de recursos ha sido una constante en este año de pandemia.

Por poner solo un ejemplo, hace apenas un año el suministro de respiradores era bajo en gran parte de África: 41 países suman entre ellos solo 2000 respiradores, y diez países no tienen respiradores en absoluto. Incluso los suministros básicos como el agua y el jabón son muy escasos en algunas partes del continente. Un bien tan básico y vital como el agua es algo a lo que gran parte de la población africana no accede, y esto se agrava más cuando pensamos que una de las medidas básicas para combatir la pandemia es el lavado de manos.

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Por otro lado, África cuenta con un promedio de edad de 20 años. En un primer momento esto fue considerado clave para explicar la baja mortalidad de la primera cepa del coronavirus. Pero también refleja la brutalidad capitalista en un continente donde llegar a los 50 años de edad es un lujo debido a las miserables condiciones de vida. Y a todo esto se le suma la prevalencia de enfermedades como la malaria, el VIH, la tuberculosis y el cólera. Enfermedades erradicadas en gran parte del mundo subsisten actualmente en el continente.

En general hubo una coordinación continental de rápidos cierres de fronteras, cuarentenas estrictas y la implementación del uso de mascarillas obligatoria. Pero la frágil infraestructura y los escasos recursos de los países africanos relativizan la eficacia que pueden tener estas medidas frente a una escalada de contagios.

Las nuevas cepas y la India en el espejo

Las nuevas cepas (principalmente la sudafricana que es la que más golpea al continente) tienen un poder de contagio mucho mayor. Con lo cual lleva al límite todos los sistemas de salud mucho más rápidamente, consumiendo los pocos recursos con los que cuentan en cuestión de días. Por otro lado, la mayor preocupación de la CDC es por las consecuencias que puedan tener en la eficacia de las vacunas existentes, diseñadas con la variante original del coronavirus en mente.

El director del CDC, John Nkengasong, alertó que el continente, que tiene aproximadamente la misma población que India y un sistema de salud muy frágil, debe prepararse para un escenario similar al de ese país. Al mismo tiempo remarcó que el suministro de vacunas de África depende en gran medida de la India, sede del fabricante más grande del mundo, el Serum Institute. Ahí se producen las dosis de AstraZeneca distribuidas por el proyecto mundial Covax, un proyecto pensado para llevar vacunas a los países más pobres y con menos recursos que no pueden comprar las vacunas.

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Lo paradójico es que este proyecto “humanitario” es impulsado cínicamente por las mismas potencias que están acaparando muchas más vacunas de las que necesitan.

El continente africano es prácticamente el último de la fila mundial en cuanto a la distribución de las vacunas contra el covid-19. Sólo cinco han comenzado propiamente sus campañas nacionales de inmunización: Marruecos, Egipto, Argelia, Mauricio y Seychelles. Pero, en general, la mayoría de las naciones africanas aún no han empezado sus campañas de inmunización, mientras las potencias imperialistas y los laboratorios privados acaparan la producción internacional.

Hasta el momento solo se aplicaron 17 millones de dosis de vacunas en todo el continente africano para una población de unas 1.300 millones de personas. La prohibición de las exportaciones de vacunas en India, aplicada luego de que estallara la catastrófica crisis sanitaria, «afectó gravemente la previsibilidad del lanzamiento de los programas de vacunación y continuará haciéndolo durante las próximas semanas y quizás meses», dijo Nkengasong, quien remarcó que la situación a nivel mundial es «extremadamente incierta».

El continente africano es el reflejo de los más atroces crímenes capitalistas, y la pandemia solo ha venido a agravar y dejar más en evidencia esta situación de vulnerabilidad y opresión extrema.

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