Cumbre del gobierno con los empresarios

Acuerdos de “buena fé” con los empresarios mientras se planchan los salarios

Después de capitular frente al campo al decirles que no subirá las retenciones y de aceptarles que no tienen nada que ver con los precios de los alimentos, después de reunirse con la burocracia sindical para pactar aumentos de salario contemplando la inflación ficticia del oficialismo del 29%, el gobierno se reunirá hoy con los principales empresarios para pedirles que hagan lo que no harán: Ponerle un tope a los precios.



Si, a los mismos que dijeron que iban a cumplir la ley anti despidos y despidieron igual, a los que dijeron que respetaban la cuarentena y luego presionaron para que se levante y puedan trabajar los trabajadores no esenciales, a los que nunca en su historia cumplieron con los “pactos sociales”, se les va a proponer un acuerdo “de buena fé”. Recuerdo que Macri y Peña lo llamaban “acuerdo de caballeros”. La nueva versión peronista consiste en pedirles a los empresarios que hagan lo que no hicieron nunca: pensar en algo que no sea sus propias ganancias.

A diferencia de los empresarios, La CGT siempre cumple los acuerdos con los oficialismos de turno. La operación de tan evidente se hace burda: Hacerse los combativos diciendo que no se aceptará ningún tope en las paritarias por debajo de la inflación, el gobierno contesta que en realidad ellos quieren que “los salarios le ganen a la inflación” y todos contentos.

Pero pero pero, las cosas no son tan así: La inflación prevista por el gobierno en el presupuesto 2021, creado bajo la mirada atenta del FMI, es del 29%, algo irreal si se tiene en cuenta que en enero la misma rondó el 4%. Eso significa que la inflación proyectada real (no la del gobierno, que es de fantasía) es de más del 40%.

Ahí es donde se consuma el choreo. La CGT, el resto de la cúpula sindical y el gobierno acuerdan por abajo aumentos del 20% al 29% y en realidad lo que están haciendo es pautando ajustes de más del 10% en caída del salario real de los trabajadores. Todo mientras se les dice a los empresarios que se controlen con los precios, que no se los obligará, pero que deben respetar los acuerdos de “buena fé”. La burocracia sindical le ata las manos a los trabajadores mientras los empresarios les meten las manos en los bolsillos, primero con el salario y después con los precios.

Mirá también:  Vicentín: Los empresarios le bajaron el pulgar a la propuesta del gobierno

Pero no quiero ser tan negativo, hace año que desde la izquierda venimos luchando contra el impuesto al salario y ahora el revolucionario de Massa lo va a quitar con los votos del oficialismo en el Congreso De La Nación, ¡Que alegría, tantos años de lucha!.

Momento. Me acaba de llegar por la cucaracha que la cosa no es tan así, nunca tengo la posibilidad de dar buenas noticias, pero che… uno intenta pero no te la hacen fácil: no se eliminó la cuarta categoría, solo se subió el mínimo no imponible, eso significa que los trabajadores que hoy no pagan ganancias, después de un par de aumentos volverán a alcanzar la cuarta categoría. Bueno, tal vez las traiciones de la burocracia terminan sirviendo para algo si terminan poniendo como siempre topes al salario… habría que hacer la cuenta.

Los trabajadores no tenemos que esperar nada bueno de estas “mesas”, “cumbres” o “encuentros” porque en esas reuniones nunca hay una silla para nosotros, son los buchones de los empresarios los que se sientan ahí por nosotros, son quienes nos vienen traicionando desde tiempos inmemoriales, reunidos con los empresarios y sus gobiernos. Nosotros tenemos que exigirle a los sindicatos que hagan asambleas, que no pasen por encima de nuestras decisiones, tenemos que forzarlos a que arranquen un plan de lucha, así no quieran, porque es la única manera de defender nuestro salarios y condiciones de laburo.

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