Acindar: juicio a los empresarios del genocidio

En la causa "Villazo" se está juzgando a los responsables de las desapariciones de obreros en el centro clandestino de detención que funcionó en la empresa Acindar. Villa Constitución había sido un faro de organización obrera que los genocidas apagaron con atrocidades.

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Acindar Martínez de Hoz
Martínez de Hoz pasó directamente de presidente de Acindar a Ministro de Economía de los genocidas.

“Necesitaba despejarme”

Esta fue la justificación que dio el señor Roberto Pellegrini. Según señalaron varios medios y denunció la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, salió a dar una vuelta por Villa Constitución el 9 de marzo pasado, mientras se encuentra en prisión preventiva domiciliaria por delitos de lesa humanidad cometidos durante su gestión como jefe de División Personal en Acindar, en la causa conocida como Villazo.

Esta causa está iniciada desde 2013 y este señor que salió para “despejarse” está procesado junto a Ricardo Oscar Torralvo, quien también fuera personal “botón” de la empresa. Otros dos imputados civiles fueron apartados del juicio por problemas de salud. Los cargos son haber sido partícipes necesarios en 40 privaciones ilegales de la libertad y 8 homicidios agravados. Junto con ellos están procesados alrededor de 30 ex militares, policías y prefectos.

Lamentablemente, las denuncias de desapariciones y asesinatos que llegaron a los estrados del tribunal son las que el denodado esfuerzo de familiares, compañeros/as y amigos/as lograron que estén allí. Existen muchas más que no tuvieron esa posibilidad, porque la feroz cacería antiobrera no lo permitió.

Estos “partícipes necesarios” siguieron a rajatabla las órdenes del José Alfredo Martínez de Hoz, que estuvo al frente de Acindar antes del golpe del 76, y del general Alcides López Aufranc, que la dirigió durante la dictadura y ¡hasta el año 1992! Uno más que no tuvo complicaciones molestas con los gobiernos de la democracia. “Especialista en la ‘doctrina francesa’ de tortura relevada de la guerra de Argelia, hizo apología del terrorismo de Estado hasta el último día. En 1988 Konex lo premió como ‘Mejor Ejecutivo de la Industria’ y le dio un diploma al mérito. Cuando estaba a punto de ser detenido e indagado en una causa que se instruía en Comodoro Py por delitos de lesa humanidad, una maniobra de la ‘familia judicial’ lo salvó. Murió impune en 2015 gracias al encubrimiento del poder económico y judicial.” (Infogremiales, 20/3/21)

Entre las muchas pruebas presentadas para inculparlos, se encuentran que en el predio del complejo industrial funcionaba un destacamento policial, así como un centro clandestino de detención. Otra prueba más de la eficiencia represiva de la empresa fue que en el año 1975 le ordenó a todo el personal confeccionar una nueva cédula de identidad de la Policía Federal, así como un nuevo carnet de fábrica.

Con estos aprestos previos, se encaminaron a realizar una de las mayores cacerías de trabajadores y familiares de ellos que se dieron durante el gobierno de Isabel Perón y la posterior dictadura militar.

Así castigaron a la osadía de los/as trabajadores/as y de todo el pueblo de Villa Constitución que protagonizó jornadas de lucha antipatronal, antiburocrática y contra la represión gubernamental que marcaron a fuego jornadas históricas de lucha y de organización obreras. El primer Villazo durante el gobierno del general Perón, el triunfo de la Lista Marrón contra la burocracia de Lorenzo Miguel, la convocatoria al Plenario Nacional Antiburocrático en esa localidad, el segundo Villazo el 20 de marzo de 1974 durante el gobierno de Isabel Perón, son algunos de sus legados, que marcaron, con sus triunfos y derrotas, la experiencia obrera de esa década.

Hasta el día de hoy, los únicos civiles condenados por su participación en el genocidio son directivos de Ford y de la empresa de transporte La Veloz del Norte. Otros inculpados, como en el caso del involucrado en la desaparición de un trabajador de la empresa yerbatera Las Marías, fue absuelto y en la causa de la empresa La Fronterita de Tucumán se dictó falta de mérito.

Algunos empresarios con más “chapa”, como Vicente Massot, propietario del diario Nueva Provincia de Bahía Blanca, así como Carlos Alberto Blaquier y Alberto Luis Blaquier, del Ingenio Ledesma, fueron beneficiados por la justicia también por falta de mérito.

Los avances en este terreno, de los responsables empresariales, son mínimos. Pero no por ello menos importantes. Porque los dueños del poder económico, empresarial, siempre trascienden los gobiernos y sus distintas categorías o matices políticos. Son el sostén de este sistema capitalista y patriarcal. Así como su “Justicia”, que no los abandona nunca.

Por ese mismo motivo, así como no debemos “achicarnos” ante los avances menores en este sentido, también debemos ser conscientes que es la pelea más difícil. Pero no por serlo, la abandonaremos. Todo lo contrario, la reafirmamos y la continuamos en las calles:

¡Por los 30.000! ¡Fue genocidio!

¡Por los/as trabajadores/as, familiares y compañeros/as de Villa Constitución asesinados y desaparecidos, este 24 estaremos en las calles!

¡Los juicios abiertos y las condenas conseguidas son un triunfo del movimiento democrático!

¡Vamos por más! ¡Que los responsables militares, civiles, eclesiásticos sean procesados y condenados!

¡Memoria, Verdad y Justicia!

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