Ex detenido desaparecido

A cinco años de la partida de Enrique «Cachito» Fukman

En julio de 2016, cinco años atrás, fallecía Enrique "Cachito" Fukman: ex detenido desaparecido, luchador por los derechos humanos, militante hasta el último de sus días.

Héctor
Dirigente de la lucha ferroviaria contra la privatización en los 90'. Dirigente del Nuevo MAS.


Nota escrita en julio de 2016, en oportunidad de saberse la noticia del fallecimiento del compañero.

Hoy, miércoles 13, desde la Asociación de Ex – Detenidos Desaparecidos comunicaron el fallecimiento de Enrique “Cachito” Fukman.

Cachito, sobreviviente de la ESMA, fue un incansable luchador contra la impunidad de ayer y de hoy, por Justicia por nuestros 30.000 compañeros detenidos-desaparecidos y cárcel para todos los genocidas.

Como militante de la Asociación de Ex – Detenidos Desaparecidos siempre estuvo presente en el enfrentamiento a la impunidad y la represión, solidario con todos aquellos que se enfrentan a la injusticia.

Tuve el privilegio de conocerlo hace ya muchos años en las reuniones del Encuentro Memoria Verdad y Justicia, donde siempre batalló por la defensa de los derechos humanos, manteniendo contra viento y marea la independencia política frente a los gobiernos de turno.

Con “Cachito” éramos contemporáneos, prácticamente teníamos la misma edad, en una de esas charlas después de las reuniones nos dimos cuenta que habíamos compartido (sin conocernos) la misma lucha, la que a ambos nos empujó a la militancia, fue la gran huelga de los estudiantes técnicos en el año 1972 bajo la dictadura militar del Gral. Lanusse. El entró a la UES y luego militó en Montoneros, yo entré a la Juventud del PST.

Era un muy buen tipo, siempre dispuesto y solidario a dar una mano en el conflicto que sea, pero tenía  “preferencia” por la clase obrera y sus conflictos, lo recordaré con su barba y su sonrisa el día que vino a solidarizarse con los obreros de GESTAMP.

Para el pasado 40 Aniversario del Golpe genocida del 76’ compartimos una charla en la Universidad de Quilmes invitados por la Agrupación ¡YA BASTA! , memorable y clarísima exposición reivindicando la lucha de toda una generación por una sociedad sin opresión ni explotación.

Compañero “Cachito” Fukman ¡Presente! ¡Hasta el socialismo siempre!


Comunicado del Encuentro Militante Cachito Fukman

Hoy se cumplen cinco años del día en que falleció Cachito Fukman.

Tanto se ha escrito sobre su persona, que son pocas las palabras que quedan por decir, asi que solo reiteraremos aquí algunas para tratar de recordarlo y trasvasar su ejemplo a las generaciones futuras.

Militancia: 44 años, desde 1972.

Compromiso: con la causa por el Socialismo.

Entrega: con la solidaridad como bandera.

Resistencia: para reponerse de los duros golpes recibidos.

Inteligencia: para convertir las derrotas en victorias.

Perseverancia: para buscar la unidad, allí donde fuese posible.

Coherencia: para mantener siempre los ideales.

Constancia: para no abandonar los principios.

Memoria: para no olvidar, no perdonar y no reconciliarse.

Los que compartimos tus luchas, nuestras luchas, queremos recordarte con el máximo cariño hacia vos, que supiste ganarte sin esfuerzo el título de Compañero.

El futuro nos encontrará siguiendo tu ejemplo.

Siempre, hasta la Victoria

Encuentro Militante Cachito Fukman


Ahí está Cachito Fukman

Por La Retaguardia

¿Qué haría en esta circunstancia? ¿Para dónde iría su línea de acción política? Cuando nos encontramos haciéndonos estas preguntas de manera cotidiana, asumimos que Enrique Mario Fukman, Cachito, era una referencia, un compañero de consulta permanente, por su lucidez, su posición ética inamovible y su capacidad para no equivocar nunca dónde estaba el enemigo.

Era inteligente, gracioso, tenía una barba larguísima y llena de rastas descuidadas y una carcajada contagiosa. Su gran capacidad para comunicar le hacía decir la palabra precisa en el momento adecuado. Donde había una causa justa, él estaba. Desde la primera línea o acompañando, pero siempre poniendo el cuerpo. En las marchas, en los debates y las interminables reuniones, hasta en las movilizaciones feministas, Cachito siempre estaba. En las mismas catacumbas de la ESMA, en la Carpa Blanca docente, o en la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos a la que perteneció hasta el final.

En la foto se lo ve durante la visita ocular a la Isla El Silencio, el paraje del Delta que la Iglesia católica les cedió a los genocidas de la ESMA para esconder a las personas secuestradas de la visita de la CIDH, en septiembre de 1979. Su gesto lo define en su esfuerzo por recordar cada detalle. Está nombrando a cada una de las personas que estuvieron allí, y las va contando con los dedos: no puede olvidarse de ninguna. Gesto que podríamos imitar en estos días, que se van cumpliendo 5 años de su muerte inaceptable. En La Retaguardia tampoco podemos olvidarnos de él, de cada impulso que nos dio cada vez que nos convenció de que nuestro aporte como comunicadores no era testimonial. Pateaba los medios comunitarios para transmitir lo que quería, no porque los comerciales no le dieran bola, sino por decisión política. Alguna vez vino con una compañera colombiana. Quería que habláramos de la situación de los presos políticos en ese país hoy convulsionado. Como una suerte de respuesta a su persistencia en unir y articular luchas, le propusimos armar un programa de radio mensual que se llamó Entrelazando Resistencias. No hizo falta invitarlo a participar. Llegó el primer día de grabación para ser parte y aportó toda su sabiduría habitual, pero también su enorme capacidad de escucha.

El 7 de julio de aquel 2016, unos días antes de su perturbadora partida, nos visitó. Cruzó toda la ciudad en bondi para llegar hasta Mataderos. Quería que entrevistáramos a docentes que habían llegado desde Tierra del Fuego. Vio los escombros de la demolición previa a la construcción de la sala que hoy lleva su nombre en nuestro espacio: «tenemos que hacer una reunión ya entre laburantes de medios, comerciales y comunitarios. Lo que se viene va a necesitar que pongamos el foco en la comunicación». Lo que se venía era el macrismo. Le dijimos que en cuanto tuviéramos la sala lista la haríamos. «No, no, corremos un par de cosas y la hacemos la semana que viene». Nos enseñó que no hay tiempo para el descanso cuando se trata de cambiar el mundo. Nos sigue apurando cada vez que surge la pregunta de qué haría él ante cada situación en la que extrañamos pedirle opinión. El orgullo y la alegría de haberlo tenido cerca nos fortalece, nos dibuja una sonrisa, y la responsabilidad de estar a la altura nos empuja siempre adelante. Aunque intenten convencernos de que ya no está, lo vemos cada día encendiendo las luces que nos muestran el camino.

 

Print Friendly, PDF & Email

Colaborá con la izquierda


Nuestra actividad se mantiene con el aporte solidario de los trabajadores, las mujeres y la juventud.

Suscribite para que podamos seguirte brindando la mejor información y análisis.

Me quiero suscribir




Recomendadas

Internacional

Lectura recomendada

Llegamos al final de esta hermenéutica del Prefacio de la Fenomenología del Espíritu, al que, recordamos, Marcuse había calificado como una de las más grandes realizaciones filosóficas de todos los tiempos. Como veníamos haciendo respetamos el propio ordenamiento del texto El recorrido (“la odisea”) fue ardua y por momentos escabrosa. No olvidemos que el “fin” propuesto: elevar a la filosofía como ciencia, implicaba ir desmenuzando e incorporando otros intentos para ese objetivo y requería de “medios” en donde el  esfuerzo para penetrar en e...

Trabajadores

Las Rojas

Últimas noticias