El 17 de mayo de 2023, Mili Bottone y su mamá, Mercedes Martínez, entraron a su casa cuando apareció el femicida Ricardo Bottone (padre de Mili, exesposo de Mercedes) y les disparó. Mili tenía 23 años y su padre la mató por defender a su mamá. Ricardo Bottone se suicidó y la causa penal se cerró inmediatamente.
Decimos que este fue un femicidio anunciado, pues, como en la mayoría de los casos, Ricardo Bottone estaba denunciado. Las mujeres habían realizado más de 5 denuncias en las unidades judiciales y en el Polo de la Mujer por violencia, por amenazas de muerte y por posesión de armas de fuego.
La Justicia otorgó una restricción de acercamiento, que el femicida incumplía sistemáticamente. También, otorgó un botón antipánico a Mercedes, un botón que no andaba bien y fallaba. Mili también lo había solicitado, pero no se lo dieron. Mercedes había mencionado que su exmarido tenía cinco armas, entre ellas un revólver y una pistola. La Justicia sólo incautó tres.
Una audiencia por violencia familiar se canceló porque el día que debía realizarse, el abogado de Bottone renunció al patrocinio. Nadie controló si Bottone estaba realizando el “tratamiento psicológico». El aplazamiento en el caso de violencia familiar es inadmisible. Lo demostró el femicidio irreparable de Mili.
Pese al peligro que significaba el asesino, a la cantidad de denuncias previas, a las declaraciones de las víctimas y del miedo que le tenían, a las amenazas de muerte, pese a que Bottone violó la perimetral con activación del botón antipánico incluido, pese a la portación de armas, pese a todo esto, para la jueza Mariana Wallace, titular del Juzgado de Niñez, Adolescencia, Violencia Familiar y de Género de 4° Nominación de la ciudad de Córdoba, no había razones suficientes para detenerlo ni para otorgar dispositivos duales.
La familia de Mili denunció por mala praxis judicial e incumplimiento de tareas a todos y a todas las/os funcionarias/os que intervinieron, exigiendo que se investigue las participaciones del Polo de la Mujer y de las/los jueces (sobre todo Wallace) desde octubre del 2021 hasta el día de la muerte de Mili. E insistieron en que si el Polo de la Mujer, la Justicia y la Policía hubieron actuado, Mili no hubiera sido asesinada. ¡La Justicia resolvió el cierre de la causa, sin culpables, ni responsables! ¡Un mensaje totalmente desalentador, crítico, grave para quienes son víctimas de violencia!
El Estado, el Gobierno y la Justicia de Córdoba miraron para otro lado. Si la magistrada Wallace actuó “sin apartarse de la ley”, entonces ¿por qué no se pudo impedir el femicidio de Mili? Esto pasa hoy, bajo el Gobierno de Milei y sus cómplices (que le dan gobernabilidad y solo piensan en las elecciones del 2027), mientras el peligro y la crueldad hacia las mujeres y la comunidad LGBTIQ+ se acrecienta.
La extrema derecha impulsa una Ley de falsas denuncias que niega la violencia de género, la violencia familiar, niega la existencia del patriarcado. La causa de Mili Bottone demuestra claramente que el problema no son las supuestas falsas denuncias que el gobierno busca instalar, sino la inoperancia del poder judicial y del gobierno, desoyendo las verdaderas denuncias que ponen en riesgo la vida de las mujeres y diversidades.
Milei promueve el regreso a una sociedad “medieval” de encierro y silencio, con super explotación y opresión y con sus discursos de odio hacia el feminismo y la diversidad, que termina siendo un caldo de cultivo para los violentos, misóginos y femicidas. Por eso, también gritamos bien fuerte que ¡Milei es el responsable ideológico! Porque esos discursos tienen consecuencias directas sobre los cuerpos y vidas de las mujeres y diversidades, porque las palabras anteceden a la violencia de los hechos.
Tras la primera convocatoria del “Ni una Menos” por el femicidio de Chiara Páez, se gestó una marea en las calles de todo el país contra la violencia patriarcal en la cual afirmamos, bien fuerte, que la violencia contra las mujeres y diversidades es un problema social y político, y que la pelea es contra el Estado y sus organismos (como la Justicia) que generan las condiciones para que los femicidios ocurran y queden impunes.
Y esta pelea sigue vigente y se sigue reafirmando en las calles. Así lo mostró el 8M y la Marcha del Orgullo que fueron masivas. La extrema derecha y Milei quieren avanzar sobre nuestras conquistas, pero no podrán, porque esta marea le va a dar batalla. Lo mostró el fallo favorable para Thelma Fardin, después de 8 años de dar pelea. ¡No pasarán!
Desde las Rojas, insistimos en la importancia de construir un movimiento feminista anticapitalista, que incluya a todas las generaciones, voces y reclamos, porque la emancipación de las mayorías populares es una lucha colectiva.

Acompañamos y nos solidarizamos con las hermanas de Mili y su mamá, Mercedes Martínez, y exigimos justicia. No somos “un número”, somos vida e historias. Seguiremos luchando por Mili y por todes aquelles que ya no están, por todes quienes son víctimas de género, víctimas de este sistema patriarcal y machista y de sus verdugos hasta vivir en un mundo en donde seamos totalmente libres.
Un mundo donde quepamos todes, con diversas voces y colores. Por eso, este 3J tiene que ser una jornada masiva en las calles, en donde le volvamos a marcar la cancha a Milei y a todos los reaccionarios, y a gritarles “Ni una menos, vivas nos queremos” y también en ese sentido nos preparamos para el 39 Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries que se realizará en Córdoba.




