Contra la estafa de la deuda

5 razones para marchar contra el acuerdo con el FMI

La izquierda se movilizará el sábado 11 de diciembre en contra del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.



Terminaron las elecciones y se achica «la grieta». Ahora macristas, peronistas y kirchneristas caminan juntos para cerrar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional en el Congreso. Dejamos 5 someras razones para marchar con la izquierda en contra del acuerdo.

1) Fuga: la deuda contraída con el FMI se fue a los bolsillos de los multimillonarios

Uno pensaría que, si un gobierno toma una inmensa deuda de 50.000.000.000 de dólares, por lo menos ha de tener buenas ideas de cómo usarlos. Para mejorar la estructura productiva del país, hacer inversiones en infraestructura nacional, invertir en salud o educación, crear puestos de trabajo…

Bueno, no. Nada de eso sucedió, simplemente porque no era el objetivo ni de Macri ni del FMI. ¿Y a dónde fue el dinero de la deuda? Casi únicamente a la fuga de capitales. De los 115.000 millones de dólares de deuda que tomó el macrismo durante su gestión, 86.000 fueron fugados del país por los capitalistas y especuladores financieros.

Y esto no lo decimos solamente nosotros, sino el propio Macri: «‘La plata del FMI, que es la plata de los demás países, la usamos para pagar a los bancos comerciales que se querían ir porque tenían miedo de que volviera el kirchnerismo’ admitió Macri en una entrevista a CNN». O, en otras palabras, «endeudamos a un país entero para regalarle los dólares a un par de ricachones». El «miedo al kirchnerismo» que menciona Macri es sólo un recurso retórico. Durante la década K, se fugaron del país entre 100.000 y 140.000 millones de dólares. Claro que fue en 12 años, y lo de Macri tan sólo en 4. Todo un récord.

Una porción infinitamente menor de la deuda fue destinada a pagar sueldos estatales y cubrir el tan mencionado déficit fiscal. De paso mencionemos que durante el macrismo, mientras se le recortaban subsidios a los servicios básicos (luz, agua, gas) con la excusa de «reducir el déficit», se le redujeron impuestos y retenciones a los grupos capitalistas más concentrados del país (especialmente el agro), de los que viene la mayor parte de la recaudación impositiva y, especialmente, de divisas del país.

Ni un sólo dólar fue a parar en mejores hospitales, mejores escuelas, ni en inversiones productivas para crear puestos de trabajo de calidad. 

En resumen, la película de la deuda fue más o menos así: los trabajadores producen la riqueza del país, unos pocos ricos se la apropian y la fugan a paraísos off – shore, y luego endeudan al país para poder seguir fugando. Pero la deuda no la paga «el país» en abstracto, sino sus millones de trabajadores. Los que tomaron la deuda y la fugaron no pagan un sólo dólar.

2) El FMI nunca sirvió para nada (salvo para los negocios de los empresarios)

Nunca en la historia (argentina y mundial) la toma de deudas con el FMI sirvió para solucionarle ningún problema a la población trabajadora del país endeudado. Por poner un ejemplo claro, también Menem endeudó el país con el FMI en los ’90. En enero de 2001, De La Rúa volvió a endeudarse con el Fondo en el famoso «blindaje». El saldo es bien conocido: una década entera de ajuste contra los trabajadores, desocupación de masas, la mayor pobreza de la historia del país y, en el 2001, la mayor crisis social y política de las últimas décadas.

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La causa de este fraude repetido es bastante simple. Mejorar la calidad de vida de los trabajadores no se cuenta entre los objetivos del FMI. Desde su nacimiento en la posguerra del siglo pasado, el FMI ha sido un organismo financiero de tutelaje imperialista sobre los países periféricos. No por nada, los préstamos del Fondo vienen siempre con exigencias: reforma laboral, reforma tributaria, reforma previsional. Para contar con la «ayuda» del Fondo, hay que garantizar que se va a pagar la deuda, y eso significa aplicar sus recetas: reventar a los trabajadores para reducir «el gasto».

3) La deuda fue contraída por Macri de forma antidemocrática

El mantra de macristas, peronistas y kirchneristas a la hora de discutir el tema FMI es «cuando tomamos una deuda, tenemos que pagarla». Tras este refrán aparentemente universal se esconden varias trampas. La primera y principal es ese «nosotros» que los gobiernos capitalistas suelen usar cuando quieren pasar una estafa como obligación.

Es que no fuimos «nosotros», los argentinos de a pie, los trabajadores, los que hemos tomado la deuda con el Fondo; fue Macri. Y no hemos sido «nosotros», tampoco, los que hemos decidido seguir pagándola tras la salida de Macri del gobierno. Esa fue una decisión del Frente de Todos (tanto en sus alas «fernandista», «cristinista» o «massista»).

La toma de la deuda con el FMI fue una decisión profundamente antidemocrática, que se tomó entre cuatro paredes y no fue consultada con nadie. Así lo demuestra el enorme rechazo que generó la medida en el mismo instante en que fue anunciada. Nadie escuchó como propuesta de campaña del macrismo en 2015 «vamos a volver al Fondo Monetario Internacional»; sino cosas como «no vas a perder nada de lo que tenés».

Por si queda alguna duda al respecto, los trabajadores ya hicieron oír su rechazo a las políticas de ajuste macrista en 2017, en las jornadas del 14 y 18 de diciembre contra la Reforma Previsional. Pero el fernandismo ha decidido seguir pagando la deuda, aún si eso significa hipotecar el futuro de las nuevas generaciones de trabajadores argentinos. Una vez más, sin consultar a nadie.

4) Los planes del FMI siempre terminan en ajuste y miseria

Así lo testimonian distintos casos en todo el mundo. Tomemos dos: Grecia y Portugal.

A partir de 2010, Grecia atravesó problemas de financiamiento similares a los que se le plantearon a Macri antes de tomar la deuda con el FMI. La «solución» fue un plan de salvataje auspiciado por la famosa Troika europea: la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el propio FMI. La magnitud de la deuda tomada fue de 110.000 millones de euros.

Una década después, los resultados suenan repetidos. «Luego de tres programas de ‘rescate’, las políticas de ajuste han llevado a Grecia al fondo del abismo, al borde del cual estamos también: recortes salariales, privatizaciones, ajuste y un largo, oscuro y desastroso etcétera. 25% de desocupación (51% entre los jóvenes), 45% de jubilados pobres, 40% de niños bajo el umbral de pobreza, 10% viviendo con ‘inseguridad alimentaria’ (forma elegante de decir ‘hambreados’); tales son los negros números de cómo ha aprendido el FMI a tratar a los países en crisis»

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También Portugal acudió a la Troika, solicitando un salvataje de 78.000 millones de euros. Hoy en día, los lobbystas internacionales pro – FMI presentan a Portugal como «el modelo» para salir de las crisis de la deuda. Lo que no se suele decir es que la «salida portuguesa» fue posible gracias a un ajuste brutal sobre las condiciones de vida de los trabajadores portugueses.

Entre 2011 y 2015, Portugal aplicó las recetas de la Troika. Aumentó sideralmente la desocupación, se redujo el déficit fiscal sobre la base de recortar gastos sociales, despedir empleados estatales, subir el IVA, aplicar una reforma laboral y aumentar la edad jubilatoria. Tras cuatro años de saqueo, Portugal logró pagar toda su deuda con el FMI y la economía comenzó a repuntar… justamente porque habían dejado de pagar. Obviamente, la situación parece haber mejorado.

Es como si durante 4 años a uno le robaran todos los meses la mitad del salario cuando sale de trabajar. Cuando te dejan de robar, la situación parece haber mejorado… pero eso no quiere decir que no te hayan robado. La situación portuguesa parece beneficiosa comparada con la de los años de ajuste neoliberal. Pero eso no significa que los años de ajuste no hayan tenido consecuencias: los nuevos puestos de trabajo creados son precarios, en condiciones inestables y con menos derechos laborales que antes de las reformas exigidas por la Troika.

5) Movilizarse es la única forma de enfrentar el plan del FMI y derrotar el ajuste

Los macristas tomaron la deuda sin consultarlo con nadie y ahora esperan que los trabajadores del país paguemos lo que los empresarios fugaron. Los peronistas y kirchneristas, por su lado, siempre se mostraron muy indignados con el acuerdo con el FMI… hasta que llegaron al gobierno. Ahora macristas y kirchneristas cierran filas para votar el pago de la deuda en el Congreso.

Mientras tanto, otros sectores del «progresismo» han levantado la única bandera de «investigar la deuda fraudulenta». Obviamente, no está mal investigar el uso que se le dio a la deuda contraída con el FMI, que más que fraudulenta es una simple estafa.

Sin embargo, ninguna investigación alcanza para obligar al personal político del país a dejar de pagar la deuda con el Fondo. Nadie es más consciente del carácter fraudulento de la deuda que los partidos que durante décadas se han dedicado a pagarla sin chistar.

Solamente los de abajo tenemos interés en terminar con el saqueo del FMI. Es nuestro futuro, el de los trabajadores, los jóvenes, los sectores populares, el que se está hipotecando. Y es en la calle donde se ve la fuerza de los de abajo. A las pocas decenas de funcionarios cómplices que se encaminan a cerrar el acuerdo con el Fondo en el Congreso, hay que plantarles cara con miles de trabajadores en las calles del país.

La experiencia no hace más que demostrarlo: la larga década de ajuste se terminó con la rebelión popular del 2001 y gracias a ella.

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